La función

by Illo

Con la nueva mayoría

España necesita un equipo de gente honrada y eficaz capaz de dar un impulso de renovación a nuestro país y de solucionar sus problemas. Hay una nueva mayoría de españoles que esperan soluciones nuevas a problemas que ya se han hecho viejos.

Luchar contra el paro y vencerlo, crear empleo estable, garantizar las prestaciones sociales y muy especialmente las pensiones de nuestros mayores. Necesitamos un gobierno honrado y eficaz. Optimismo y progreso.

¿Rompedor? Ahora suena así pero el párrafo no es mio. Ni siquiera es de un peligroso keynesiano o de un yayoflauta. Todo lo anterior lo propuso José María Aznar como garantía de lo que sería su primer gobierno. Se ve que desde entonces los problemas siguen haciéndose aún más viejos y las soluciones ya no aparecen ni en la última página de los autodefinidos.

¡Ah! Glorioso video el que les adjunto a continuación. Especialmente al llegar el momento 1:01. ¡Cómo hemos cambiado! #ohwait (Encontrado aquí)

Eslóganes y promesas. Siempre me pasa lo mismo cada vez que atravieso la coqueta localidad de Santo Domingo de las Posadas. Cada semana al coger la N403 camino de Ávila pienso en un pobre vecino de esta localidad. Ya saben…entras, pones el limitador a 50 y te da tiempo a saludar visualmente a cada conciudadano. A la derecha la mirada para localizar el posible radar, a la izquierda el bar de los bocatas a precio asequible.

Ávila se acerca ya a cuarto de hora de ruta, estás a punto de dejar atrás Santo Domingo… y en ese momento aparece la pesadilla. En su momento fue Herrera. Luego el “Puro Cambio” de Óscar López.  Más tarde ambos a la par. Y ahora es un Rubalcaba. Un Rubalcaba eterno que dice “Pelea por lo que quieres”. Se debía referir al déficit público. “Pies pa´que os quiero” pienso cada vez que lo veo.

Y ahí se queda Rubalcaba una semana más. Desde Noviembre sin falta. Desde un poco antes de hecho. Pongamos en números redondos que lleva colocado ahí  5 meses como mínimo.

¿Qué habrá hecho ese pobre ciudadano de Santo Domingo de las Posadas – que bastante tiene con tener la carretera al lado de la ventaña con los coches haciendo ñiaun-ñiaun – para que todos los días al abrir la persiana se le aparezca el político de turno? Abres la persiana y plaf…ahí tienes otra vez a Rubalcaba. Y precisamente a Rubalcaba.  ¡Otra cara nueva peleando por problemas nuevos! (ironic mode on) 

Secretario de Estado de Educación en el 88.  Ministro de Educación en el 92. Ministro de la Presidencia poco después. Negador exhaustivo de la relación entre el Gobierno y el Gal. Secretario de Comunicación del partido en la oposición. Estratega de las elecciones del 2004. Ministro del Interior en 2006. Portavoz del Gobierno en 2011.  Vicepresidente de los que vieron la crisis y actuaron con firmeza y tal y cual.

Dicen que el Estado le cabe en la cabeza pero lo que a mi no me cabe en la cabeza es que siga estando en los meollos del estado. No digo que se vaya a Iberdrola – que ya se le han adelantao - pero qué se yo… Al Consejo Consultivo . O al de Cuentas. Algo que no haga mucho ruido y le garantice la merecida pensión. Al pobre. Pero que no le tengamos que ver en más carteles. Por caridad. Sisplau. Con humildat y valors.

Dejo atrás Santo Domingo de las Posadas una semana más con la garantía de que la semana siguiente volveré a cruzarme con la cara del estadista. Me solidarizo mentalmente con el parroquiano que sufre diariamente la tragedia visual tras su persiana y sueño con un mundo mejor en el que al menos a nuestros bien pagados partidos se les obligue a retirar la publicidad electoral tras haberles depositado nuestros votos…

… e imaginando además que nuestra democracia tiene una salud de elefante.

Cuando 2.813 euros al mes no son suficientes

Ya se habrán enterado ustedes de que el Consejo de Administración de Iberdrola ha aprobado el nombramiento del abulense Ángel Acebes Paniagua como consejero externo de la eléctrica. En concreto, será miembro y secretario de la comisión de Auditoría y Supervisión del Riesgo.

Y traigo este tema a sabiendas de que me costará que alguno me acuse de rojeras, perro-flauta, marxista, trotskista y colchonero. Incluso adivino que de nada me servirá advertir que esto no es cuestión de siglas partidistas, y que tanto me repugna esto como el fichaje de Felipe González por Gas Natural, por nombrar solo una de las muchas relaciones bilaterales que cada día se producen (misteriosamente) entre el sector empresarial y el mundo político.

Voy viendo noticias aquí y allá. En ‘Diario de Ávila’ advierten de que “Acebes vuelve a estar vinculado a la compañía eléctrica, ya que en 1993 trabajó para Iberdrola como abogado y su padre previamente también trabajo para la compañía”.  Señalan en ‘El País’ que “desde fuentes de Iberdrola destacan que el ex ministro, que lleva ya cerca de ocho años fuera del Gobierno, nunca tuvo responsabilidad sobre el sistema energético. También, resaltan que el ex alto cargo no cobra ningún sueldo público”. Me quedo mucho más tranquilo.

En este último periódico me remonto a una noticia de 2011, la que recoge el fichaje del abulense en el Consejo de Administración de Bankia (entidad presidida por otro ex ministro popular, Rodrigo Rato), tres meses después de que abandonara la política activa. Pero Acebes ya formaba parte desde antes del consejo de Cibeles, la corporación financiera de Caja Madrid, desde mucho antes.

Además de tener su propio despacho de abogados, el ex alcalde de Ávila, leo en 20 minutos, cobra cada mes 2.813 euros del Congreso de los Diputados en concepto de indemnización por cese, desde que dejó su escaño en junio de 2011 y hasta marzo de 2013. El año pasado, recoge este periódico, “percibió 163.000 euros como miembro del Consejo de Administración del Banco Financiero” (lo que viene siendo Bankia).

Casi 3.000 euros del dinero de todos, un despacho de abogados, un sueldo como consejero de Bankia de más de 160.000 euros y, ahora, un nuevo cargo en Iberdrola. Algo debemos estar haciendo mal muchos españoles y abulenses para seguir en paro, pues no parece complicada la cosa.

Gente como el ex ministro de Interior y Justicia, lo decía al principio, ocupan las cúpulas de todos los partidos, da igual el color. Y ellos tienen que encargarse de nuestros problemas cotidianos. ¿Qué pensarán estas élites cuando alguien les hable del “noble arte del rapiñeo”? ¿Cómo pueden hacerse una idea de lo que supone para los ciudadanos de a pie las medidas aprobadas recientemente por el Gobierno (como el aumento del porcentaje del pago por recetas, por ejemplo)? ¿Cómo les cuento yo que no llego a fin de mes y que ahora, además, me suben la luz? ¿De qué forma les hago entender lo repugnante que me parece su enriquecimiento amoral e insolidario?

El problema no es ninguna tontería. Los que nos gobiernan están tan alejados de la realidad social, de nuestros problemas, que se me antoja imposible que puedan solucionarlos, casi ni acercarse. Mucho menos entenderlos. Por eso, alguien pide esfuerzos en Navidad y luego se va de caza a África; otro afirma que el copago farmacéutico supone “cuatro cafés al mes” para los pensionistas, y el de más allá ni siquiera sabe cuánto cuesta un café. Y así nos va al resto: cada día más de tila.

Comuneros de Castilla ¿Qué? ¿Quién? ¿Cómo?

El otro día prometí traer a estas páginas unas líneas sobre el papel de nuestra ciudad en semejante entuerto, pero me ha parecido más interesante elaborar un post sobre los aspectos quizás más desconocidos del movimiento que hablar sobre el escaso protagonismo abulense en aquel trance*. ¡Bajemos de nuestros campanarios!

¿Liberales o reaccionarios? ¿Demócratas o feudalistas? ¿Nacionalistas? ¿Perseguían la modernidad o su defunción? ¿Eran unos avanzados a su tiempo o fueron los últimos defensores del feudalismo? ¿Modernos o medievales? ¿Eran de Cola-cao o de Nesquik? Como ya apuntábamos la semana pasada cuando discutíamos acerca de la festividad de la comunidad autónoma que disfrutamos/sufrimos, las interpretaciones en torno a los orígenes, motivaciones o intenciones del movimiento comunero han variado a lo largo de los últimos dos siglos. Todas las ideologías dominantes han intentado situar, con más o menos fortuna, a los comuneros en su árbol genealógico, aunque es evidente que si el “cuatropalismo” fuese una ideología, los comuneros habrían sido “cuatropalistas”. Pero más allá de esta caracterización ideológica, y dejando a un lado los hitos y los grandes nombres, hay muchos aspectos del Movimiento comunero, mucho menos tratados, que son extremadamente interesantes.

Castilla, inicios del S. XVI. El contexto es importante para entender el origen del movimiento. Como pueden suponer, uno no se levanta una mañana con el pie izquierdo y decide degollar al corregidor así por las buenas, ni las revueltas populares se propagan de ciudad en ciudad por esporas. La Corona de Castilla, término que incluye a los antiguos reinos de León y Castilla, se enfrentaba, a comienzos de siglo, a una triple crisis: política, económica y social. Desde la muerte de Isabel, en 1504, el reino había cambiado de manos en númerosas ocasiones (Juana, Fernando el Católico, Felipe el Hermoso, Cisneros, Carlos I) mientras la nobleza intentaba aprovechar esta inestabilidad maniobrando en las cloacas de la corte para hacerse con un mayor poder en detrimento de la monarquía y de las ciudades. La Administración, a falta de un poder central fuerte, cayó en manos de burócratas y funcionarios que acumulaban cargos e influencias en su propio favor y que no dudaban en esquilmar las arcas del reino, de las ciudades o de los particulares si la ocasión se tornaba propicia. Por si fuera poco, tras décadas de crecimiento, la economía de Castilla flaqueaba afectada por las malas cosechas, las epidemias y una regulación comercial que buscaba el beneficio rápido con la exportación de materias primas perjudicando a la incipiente industria local y en general a las cuentas del reino, que continuamente necesitado de capitales asfixiaba a la población con impuestos. Un caldo de cultivo estupendo, como ven, para todo tipo de revueltas.

Y a todo esto súmenle un rey que reina desde Botsuana Flandes, que parece dispuesto a pasar por encima de su propia madre, de su hermano y de la ley con tal de asegurarse la corona de un reino que nunca ha pisado y que quiere abandonar al poco de llegar, dejando tras de si a un montón de rubios y pelirrojos en las más altas dignidades del reino. La tensión se cortaba con cuchillos toledanos.

¿De dónde viene el termino “Comuneros”? ¿Qué eran las Comunidades? Estamos en 1520 y todo lo narrado en el párrafo anterior terminó por explotar. Y no fue bonito. Lo que empieza siendo una revuelta antifiscal motivada por los impuestos extraordinarios que Carlos I precisa para coronarse emperador termina en revolución política, en ciscarse en Carlos I, en la nobleza y en todo aquel que tenía el mentón muy prominente. Antes de que Carlos tomase las de Aquisgrán para ser coronado Mister Universo del Sacro Imperio, en Toledo ya estaban que se subían por las paredes. Tanto es así que la población decidió expulsar de la ciudad a los representantes del poder real e instaurar una suerte de gobierno revolucionario. Tras una serie de decisiones catastróficas, quemar Medina del Campo entre ellas, estallaron por toda la Corona revueltas de todo tipo (contra el rey, contra los impuestos, contra la autoridad local) que convenientemente canalizadas por determinados grupos (entre los que hay que destacar al clero por su influencia) cristalizaron en una verdadera revolución política. Otras muchas ciudades siguieron el ejemplo de Toledo, expulsaron a los representantes de Estado opresor centralista y se organizaron en Comunidad. Aquí está citado el término: Comunidad. Como dije al principio, pretendo centrarme en aspectos menos conocidos (y más relevantes que las batallitas) de la Revolución y este es sin duda uno de ellos. El término es de dificil definición pues en las fuentes se utiliza tanto para referirse al conjunto de la población como al órgano director, pero podemos convenir que, ante todo, la Comunidad era la participación del común, del pueblo, en la gestión política de las ciudades.

¿Y esto cómo se llevaba a cabo? Aunque cada ciudad elaboraba su propia forma de gobierno, partiendo desde cero o adaptando el modelo de otra ciudad, la esencia era siempre la misma: que el poder residiera en la base. La dirección de la ciudad recayó en una asamblea en la que figuraban, junto a los representantes de las clases privilegiadas que regían la ciudad antes de la revolución, los representantes de los demás estados (clero, caballeros y escuderos) y diputados elegidos directamente por la población en barrios o parroquias. Estos últimos eran los que gobernaban realmente la ciudad y quienes tenían más amplios poderes. Estas asambleas se reunían de forma regular, incluso todos los días, y tenía autoridad sobre todos los aspectos de la vida de la ciudad, aunque no se limitaban tan solo a estos. Además de mediante la elección de diputados, el pueblo tomaba parte de forma directa en el gobierno, bien participando en las reuniones de las asambleas, pues eran públicas, o mediante asambleas de barrios en las que se opinaba o votaba sobre todo tipo de cuestiones.

¿Quiénes eran los Comuneros? Esta es fácil: Bravo, Padilla y Maldonado. Bueno, sí, pero en realidad lo que preguntaba era quiénes formaban las bases del movimiento ¿Burgueses? ¿Pequeña nobleza? ¿Blogueros de izquierda-centro-derecha al servicio de todos y de ninguno? ¿ETA? En primer lugar, era un fenómeno netamente urbano y aunque las masas urbanas (el pueblo, la peble, el populacho) eran en su mayoría partidarías del movimiento y fueron los primeros que se lanzaron a las calle contra los impuestos y las élites, estos grupos nunca encabezaron la Comunidad una vez que esta tornó en revolución política. Identificar a los grupos dirigentes de las Comunidades puede parecer un ejercicio complicado, pero Carlos I nos dejó buena parte del trabajo hecho. Esta gente del norte de Europa es eficiente. En 1522, tras la vuelta del ya entonces emperador a la península, Carlos I promulga una amnistía general de la que excluye a 293 personas, las más representativas del movimiento que seguían conservando el cuello sobre la cabeza y monedas en los bolsillos. El estudio de esa lista nos permite observar la fisonomía de la revuelta: una quinta parte del total pertenecerían a la aristocracia, aunque no a la gran aristocracia de la Corona y sus funciones dentro de la revuelta se limitarían al campo militar; las clases medias – explotadores agrícolas, artesanos, industriales, comerciantes y profesionales liberales – representan dos terceras partes de los exceptuados del Perdón. Por último, 21 miembros del clero figuraban en la lista. Parece claro, por lo tanto, que el núcleo del movimiento fueron las clases medias urbanas. El papel de los grandes del reino, contrarios a buena parte de lo que suponía Carlos I pero también temerosos de los planes de los Comuneros, lo explica muy bien Azaña: “Al brazo militar, o sea a los Grandes y caballeros, les importaba que el César venciese, que no venciese demasiado y que no venciese en seguida”

¿Qué querían? ¿Cuáles eran los objetivos del movimiento? La respuesta rápida es que querían menos impuestos, que estos se quedaran en Castilla y que los flamencos se fuesen a Flandes y alrededores a plantar tulipanes o lo que les apeteciese; pero me temo que es algo más complejo. Aunque las primeras algaradas en las ciudades castellanas responden principalmente a una agitación antifiscal, desde muy pronto se intenta canalizar el enfado popular hacia objetivos políticos. Contamos con un gran número de documentos que nos permiten ir observando esa evolución. El 8 de Junio de 1520, Toledo solicitó a las demás ciudades con representante en Cortes que se reuniesen en Ávila para anular los últimos impuestos exigidos por el Rey, cambiar el sistema por el cual estos se computaban, prohibir que el dinero del reino saliese de él e impedir que los extranjeros ocupasen cargos de responsabilidad. Pero ya entonces se iba un paso más allá: desde los púlpitos de Salamanca y Valladolid se afirmaba que si la integración en el imperio suponía “grandísimo daño contra el reyno” había que defender al reino incluso contra el rey. Toledo, que animó al resto de las ciudades a confiscar los impuestos del Estado, tenía otras ambiciones: convertir a las ciudades castellanas en ciudades libres como las repúblicas italianas. Mientras tanto, se afirmaba que el objetivo principal de la Junta revolucionaria, que había asumido el gobierno del reino, reunida primero en Ávila y luego en Tordesillas, era devolver la Corona a Juana, es decir, destronar a Carlos I. De las reuniones de la Junta sale la principal obra “legislativa” del movimiento: los Capítulos del Reino o Ley Perpetua (alguno denominan a este documento, erroneamente, Constitución de Ávila) que se presentan a Carlos I como base de las reivindicaciones comuneras. La idea básica de este documento es la consideración del rey como un “mercenario” de su pueblo y la definición de la monarquía como un pacto entre el rey y su reino. De ahí que el eje central de sus peticiones fuera la participación del pueblo en el gobierno del reino a través de una junta de delegados, la autonomía, casi absoluta, de las ciudades y la institución de numerosas instancias de control del poder real.

En estos aspectos radica la importancia, modernidad y trascendencia del movimiento comunero.

* La verdad es que el papel de la ciudad tampoco es excesivo. Lo más llamativo, la reunión en Ávila de la primera Junta convocada de Toledo, en la capilla de San Bernabé de la Catedral, no contó siquiera con representantes de la ciudad. Solo tras el incendio de Medina, la ciudad se unió sin dudas al movimiento comunero.

Por un partido con futuro y renovado (de F. J. Rodríguez Cembellín y Pepe Herráez)

Pepe Herráez, comentarista habitual de este rincón, nos ha hecho llegar al correo electrónico del blog el siguiente texto, firmado por Francisco Javier Rodríguez Cembellín y por él mismo. Recordar, como siempre, que Los4Palos pretende ser un blog abierto a todos aquellos que quieran colaborar y expresar su opinión. Aquí os contamos cómo podéis hacerlo.

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Por un partido con futuro y renovado

El inicio del proceso de renovación del PSOE provincial no es un asunto que pase desapercibido. La dura realidad en la que vivimos, con la puesta en marcha de un modelo de sociedad que, desde el gobierno de la nación sustentado por el Partido Popular se intenta justificar con la palabra inevitable o ajuste, plantea unos retos que el proceso congresual del segundo partido en importancia de nuestra provincia deberá abordar sin dilación.

El PSOE debe implicarse en la defensa de una sociedad que, desde el respeto a la individualidad de cada persona, ha de construir un entramado de protección que asegure la igualdad de oportunidades del conjunto; con elementos de protección social para los que se quedan de manera coyuntural sin empleo; una sanidad de calidad, universal y gratuita para aquellos que, desgraciadamente, su salud no permanece continua; incluso para aquellos que, necesitando la formación para desenvolverse en la vida, no pueden hacerlo por carecer de recursos. A grandes rasgos, esta sociedad que, con sus limitaciones y dificultades, hemos podido disfrutar hasta la fecha. Algo que hoy está en peligro, no sólo por la crisis económica, sino también porque los que nos gobiernan no creen en ello.

El mayor reto del Partido Socialista Obrero Español es trasladar a la sociedad que ese tipo de vida es el que queremos desarrollar, porque es, desde mi punto de vista, lo más acertado para el conjunto. Esta necesidad de credibilidad, o la falta de ella, se refleja en los resultados de los procesos electorales pasados y en la continuidad de esta sensación en las últimas encuestas de opinión publicadas recientemente, en las que se evidencia que, lejos de remontar, seguimos en retroceso.

Este reto nos plantea la necesidad de concreción de un discurso claro de defensa de lo público como garante de la igualdad de oportunidades; pero también un esfuerzo de colaboración con el conjunto de la sociedad abulense en la elaboración de propuestas que, teniendo como referencia el tipo de sociedad que defendemos como socialistas, aborden la necesidad de soluciones a las casi 18.000 personas que buscan empleo y no lo encuentran.

Pero no sólo son necesarias las buenas ideas y arrimar el hombro, sino que las personas que lo defiendan desde las siglas del PSOE Abulense, gocen ante la sociedad de nuestra provincia de la suficiente fortaleza para que las mismas sean creíbles y razonablemente posibles. Y es aquí donde me asaltan las dudas más importantes: ¿son las personas que parece quieren dirigir este partido en Ávila las más adecuadas para cumplir el doble objetivo de defender un proyecto concreto y que éste goce de suficiente credibilidad como para poder sacarlo adelante? ¿Es su papel hasta la fecha aval suficiente para que así lo creamos? ¿Es la rotación en las responsabilidades de un mismo grupo de personas la respuesta que se necesita?

Es necesario hoy, en mi opinión, un cambio que haga de la renovación del discurso, el establecimiento de nuevas estrategias y la sustitución efectiva de las personas encargadas de llevarlo a cabo, el eje por el que se desarrolle el próximo Congreso de un partido tan necesario e importante hoy para la provincia de Ávila.

Francisco Javier Rodríguez Cembellín.

Pepe Herráez.

Física policial

Una web de turismo

El Lunes por la mañana nos llegaba por primera vez la noticia. La Diputación de Ávila y el Ayuntamiento de Ávila pondrán en marcha una página web que aglutinará toda la oferta turística de la ciudad y la provincia en un único sitio. Inicialmente, como aún se puede ver en esta noticia de Diario de Ávila, se nos decía que tendría un coste de unos 300.000 euros lo que, a primera vista, podía parecer una verdadera burrada. Esa elevada cifra se corrigió en unas horas y se dio otra bastante más baja con intención de llamar a la calma en este caso, la misma web costaría apenas unos 58.900 euros. Por un momento me recordó a cuando la policía y los sindicatos no se ponen de acuerdo al dar las cifras reales de una manifestación cosa que me resultó extraña pues ambas cantidades las daba la propia Diputación de Ávila.

¿No os parece también a vosotros excesiva la diferencia? A ver qué ha pasado…
Resulta que durante unas Jornadas de Turismo celebradas en El Tiemblo alguien decide, en declaraciones a la prensa, aprovechar la situación para anunciarlo a bombo y platillo. No se convoca una rueda de prensa específica para decir que se van a gastar 50 millones de las antiguas pesetas en una web, se ‘improvisa’ (entiendo que no del todo) y se deciden por el método del ‘canutazo’ (nada de drogas, no os penséis cosas raras), para lanzar el mensaje y conseguir que llegue a todos los ciudadanos. Un mensaje que, en esta ocasión, era más correcto antes de corregir los datos inicialmente dados que después de hacerlo. Y es que, no termino de entender qué es lo que lleva a la Gran Casa Provincial a rectificar una cifra que estaba bien dada de inicio.

Lo explico. El importe total que se desembolsará para el conjunto del proyecto asciende a 300.000 euros con el IVA ya incluido. Que no nos vengan con que solo costará 58.900 euros. Diseñar desde cero la web, programarla y mantenerla durante dos años sí cuesta 58.900 euros a los que habrá que sumarles el IVA cuando se vaya a pagar dicho importe. El apartado de marketing on line para mover y publicitar la página en internet durante los próximos dos años se lleva una partida de dinero casi idéntica a la de la creación de la web que asciende, con impuestos, a cifras cercanas a los 70.000 euros. Todos estamos de acuerdo, además, en que la web hay que llenarla de contenidos y eso es también trabajo, sobre todo cuando se pretende dar un contenido de calidad y parece que por ahí van los tiros. Las fotos cuestan dinero, los presumibles vídeos que incluirá la web también y los textos, para los que es necesario un gran trabajo de documentación tampoco son gratis. No tengo la cifra que se va en este apartado concreto pero, si como me dicen se pretende echar el resto en este asunto, serán otros bastantes miles de euros.

Estos y otros gastos generados del proyecto hacen que la cifra total que se va a destinar a la página sí sea la inicialmente dada de 300.000 euros, céntimo arriba o abajo. Gasto que se realizará, en realidad, a lo largo de una horquilla de tres años que comenzó hace ya casi uno y que le quedan dos por delante. Debo decir que parece una buena idea. Si de verdad se están haciendo las cosas tan bien como me dicen que se están haciendo, creo que la iniciativa es buena y, en todo caso, sí podría decir que llega con algo de retraso. Es lo único reprochable. Por lo demás me dicen que se ha pretendido en todo momento contar con empresas de Ávila, que el priego de condiciones exigidas para el concurso estaba muy detallado, estudiado y con todos los ingredientes para que el nuevo sitio sea, de verdad, un portal útil y de promoción de nuestro turismo.

Que sí, que es una cifra bastante abultada pero es que cuando las cosas se hacen bien se mueven cifras altas. Se trata, así debemos tomarlo, de una inversión a corto plazo que debería dar resultados de forma casi inmediata. Haciendo las cosas bien desde el principio sí podemos pensar que al fin se están dando pasos certeros encaminados a mejorar nuestra economía provincial. El sector turístico necesita un empujón como el que ahora se pretende darle con esta nueva página web. Hace falta que todo lo que se está haciendo bien tenga una continuidad y que, de verdad, termine por ser un proyecto serio tal y como parece que nace.

Con un poco de suerte, el día que se presente la web de forma oficial, no parece quedar mucho, nos informarán con más detalle de esas cifras que inicialmente generaban polémica. Estos detalles hay que cuidarlos y no pasa nada por informar al ciudadano con un poquito más de rigor en lugar de lazar números al aire delante de un micrófono como si hablásemos de caramelos de menta, más cuando las cosas, como en este caso, no están mal encaminadas.

Espero que el dinero y el esfuerzo merezcan la pena y que no termine siendo otro proyecto condenado al olvido sin mucho más que ofrecer a nuestros visitantes que unas fotos de Gredos.

¿Fernando III o Villalar de los Comuneros?

Hablaba Rubén en su entrada de ayer de la fiesta de la comunidad, de los sentimientos, en el mejor caso nulos, que le provocaban y de la posibilidad de cambiar la fecha en aras, supongo, de una que llenase más de orgullo el pecho de los habitantes de estos lares, el suyo incluido. Proponía, sumándose a lo que en su día propusieron los Alcaldes de Salamanca, Segovia y León, dejar de celebrar el 23 de Abril, Batalla de Villalar, y celebrar la muerte de Fernando III, monarca que unificó definitivamente bajo su dominio los reinos de León y Castilla. Lean su entrada en un momento, que yo les espero aquí.

¿Listos? Bien, como han podido comprobar, no son imaginaciones mías, Rubén buscaba explícitamente que yo le contestase, que entrasemos en un intercambio de pareceres, que saltasen chispas entre nuestras plumas y que acabásemos como Argentina y España, con nuestra amistad, mucho más espesa que el petroleo, expropiada. Además, estas polémicas dan mucho juego y visitas al blog. Como yo no soy de los que rehuyen un combate de estas características, aquí tiene su respuesta.

Se pregunta Rubén si tiene sentido que la fiesta de la Comunidad conmemore la derrota del ejército comunero en las campas de Villalar, el 23 de Abril de 1521. Mi respuesta es que no, que no tiene ningún sentido que el día de la comunidad autónoma de Castilla y León sea el 23 de Abril, de la misma forma que no lo tiene el 30 de Mayo, aniversario de la muerte de Fernando III. Y no lo tiene por una razón muy sencilla: ninguno de estos hechos hace referencia a la comunidad autónoma de Castilla y León.  Deberíamos escribir esto en la pizarra todos los días: las comunidades autónomas son entidades administrativas cuyos límites y configuración pueden o no tener relación con elementos históricos pero que en ningún caso responden exclusivamente a estos. Como nos está recordando magistralmente Blasco en su serie sobre los orígenes de nuestra comunidad (I y II), su configuración actual responde a los intereses, filias y fobias de los políticos de la época y no a mapas escritos sobre cuero, pergamino o papeles amarillentos y quebradizos. La historia de esta comunidad como tal empieza el día que se aprueba su estatuto y si se quisiese celebrar en puridad su existencia, cosa que podemos poner en duda, la fiesta no podía ser otro día que ese. Ahora bien: si hay que elegir entre Fernando III y los Comuneros, Villalar, sin duda, y no solo porque pille un poco a desmano ir a llevar flores al rey Fernando a Sevilla.

Tanto la unificación de los dos reinos llevada a cabo por Fernando III como la revuelta de las comunidades son acontecimientos que sobrepasan los límites de nuestra comunidad. Los reinos de León y de Castilla que une bajo su corona Fernando III tras la concordia de Benavente se extienden desde el Cantábrico hasta el Guadiana. Ciudades como Oviedo, La Coruña, Mérida, Badajoz, Toledo, Santiago o Guadalajara forman parte de la Corona de Castilla sobre la que reina Fernando III a partir de 1230. Esa Corona de Castilla o esos reinos de Castilla y León ¿qué tienen que ver con la comunidad autónoma de Castilla y León? Poco o nada.

Lo mismo sucede con los comuneros, que el ámbito de su revolución sobrepasa los estrechos límites de nuestra comunidad. Levantamientos comuneros hubo en casi todas las ciudades de la Corona de Castilla (desde la Coruña a Murcia, pasando por Jaen) y todas las de la Meseta, núcleo del levantamiento comunero, excepto Burgos, se mantuvieron fieles al movimiento en mayor o menor grado hasta el final. En la Junta de Tordesillas que asume la regencia de Castilla en Septiembre de 1520 están representadas las ciudades de Burgos, Soria, Segovia, Ávila, Valladolid, León, Salamanca, Zamora, Toro, Toledo, Cuenca, Guadalajara, Murcia y Madrid. El núcleo del reino, su pulmón, corazón, riñones  y varios órganos vitales más. Si prefiero como fiesta de la comunidad la derrota de los comuneros en Villalar es por su transcendencia histórica y porque, aunque sea tangencialmente y luchando contra el presentismo y contra Merkel, lo que allí sucedió sí nos atañe.

Seamos sinceros, que dos reinos se uniesen en el S. XIII tiene el mismo valor que usted se compre dos tierras y las escriture. Las tierras eran propiedad del rey y lo que allí había también. El rey podía disponer de ellas como gustase y si a Fernando III o a sus descendientes le hubiese placido, podía haberlas dividido, vendido o regalado sin que a sus súbditos les fuese ni les viniese, entre otras cosas porque estaban acostumbrados. Las revueltas, los conflictos nobiliarios y los problemas dinásticos siguieron siendo frecuente y cualquiera de ellos podía haberse saldado con la excisión de alguna parte del reino. ¿En qué momento dejaron los reyes de pelearse por este asunto? La identidad nacional, perdón por el evidente anacronismo, cotizaba a la baja en aquella época. Que aquella vez fuese la definitiva podía o no haber sucedido.

Los acontecimientos que preceden a Villalar tienen una naturaleza distinta y en ella radica su importancia. Sobre los Comuneros se ha escrito mucho y de su memoria se han intentado apropiar unos y otros de forma pendular: igual han sido liberales que conservadores, igual nacionalistas, esencia de las Españas que antiabsolutistas predemócratas. Los comuneros eran miembros de las capas medias de la sociedad (burguesía industrial, pequeña nobleza, artesanos, tenderos, obreros, letrados) que se levantaron contra la nobleza y el poder real y su rebelión es mucho más que un movimiento nacionalista o “mipuebloista” preocupado por la llegada de mucha gente rubia o pelirroja sin papa de castellano. La rebelión es la respuesta a las profundas crisis económica, política y social que afectaba a la Corona tras la desaparición de los Reyes Católicos y su objetivo, como el de toda revolución, era modificar en profundidad las relaciones de fuerza y la organización del poder público. Por resumirlo brevemente: el objetivo de los comuneros era subordinar el rey al reino, obligandolo a aceptar lo que la Junta, los representantes de las ciudades, le propusiese. La derrota de Villalar aborta el proyecto de nación independiente y moderna que se había preparado durante el reinado de los Reyes Católicos y durante el gobierno de Cisneros. Y eso sí que nos atañe, a nosotros y a Europa occidental, más allá de las simpatías que podamos tener por aquellos hombres o de las ínfulas imperiales de algunos, y es mucho más importante que la unión de León y de Castilla bajo el reinado de Fernando III, una anécdota que bien pudo pasar antes o después. Y no me vengan con que aquello paso hace taitantos siglos. En primer lugar, lo sucedido en aquellas campas bien pudo haber alterado el destino de España y Europa y en parte su presente, y en segundo lugar, España sigue siendo la tierra de los pícaros, el afán de hidalguía y la pureza de sangre. Por estos páramos no parece pasar el tiempo.

Y sí hay una razón, más allá de la discutible relación histórica de aquellos hechos con nuestra comunidad autónoma que yo he sido el primero en poner en duda, por la que Villalar merece ser la fiesta de la comunidad es por lo que sucedió en aquel pueblo en abril de 1977. La única vez en la historia reciente de estas tierras en las que ha brotado algo de conciencia regional sin la necesidad de apoyo institucional, de observatorios, premios o fundaciones villalares. Si alguien no cree celebrable la derrota de los comuneros, que celebre lo sucedido en 1977.

PS.- Y si el problema con los comuneros es que han pasado a la historia apellidándose “de Castilla”, una falta de respeto absoluto, que duda cabe, a nuestra santa y fraternal región bi-regional y conjuntiva, a nuestro estatuto de autonomía y al apetito de Juan Vicente Herrera, que se lo haga mirar. Eso sí que es traladar nuestro prejuicios presentes al pasado sin un mínimo sentido histórico.

PS2.- La semana que viene, seguiré con el tema y hablaré del papel de la ciudad en la rebelión.

30 de mayo, San Fernando

“Los alcaldes de Salamanca, León y Segovia han pedido que el Día de Castilla y León sea el 30 de mayo, San Fernando, y no el 23 de abril  en Villalar de los Comuneros” (noticia de 2006, enlace)

Vaya marina jaula de tiburones en la que me estoy metiendo. Un tema que tiene que ver con Historia y encima citando y poniéndome en el bando de Julián Lanzarote. Alberto me va a meter unas buenas dentelladas. Pero ¡qué diantres! Para esto creamos los4palos, para proponer temas de debate.

Vaya de antemano mi propia réplica al texto. Soy consciente de que este tema es lo último que necesitamos. Que hay infinitos problemas ahora mismo en la Comunidad como para que esto importe. No pediría a nuestros políticos que gastaran un euro de más en este asunto. Ni uno, de hecho. Lo planteo sólo para el analisis y debate en esta página ¿Tiene sentido Villalar como fiesta de Castilla y León?

Y creo que no. No soy ningún experto historiador pero tampoco soy tonto del todo. He leído y estudiado sobre el tema como para forjarme una opinión propia. Sé básicamente la historia de Padilla, Bravo y compañía. He incluso bicheado por Internet y leído con atención lo que opinan castellanistas, leonistas, izquierdas, derechas y magentas. Valga este ejemplo de un viejo foro. Y no, definitivamente no muero por esta historia. Si no se cambia y todo sigue igual por mi santas pascuas, en esto de las identidades pierdo el tiempo lo justo. La guerra ahora va por otros sitios y no le veo sentido a ser mipuebloista Hasta sería más peleón por convertir en festivo el 9 de mayo, Día de Europa. Vale, pero para nuestra Comunidad prefiero el 30 de mayo como festivo. Si somos Castilla y León celebremos el momento en el que empezamos a dejar de pelearnos por el asunto. Reivindiquemos a Fernando III con unas flores, un comic que seguro sería bien recibido (ejem) y a disfrutar de la primavera.

En su momento el añorado (aaajam) Ángel Villalba dijo  que había que tener “más discreción, más sentido de la oportunidad y mayor uso de los cauces internos”. Un argumento poderoso al que por supuesto me opongo. Partitocracia go out.

Pues ya está, esto era. Dejo abierto el debate sin más que añadir por mi parte, esperando vuestras intervenciones. Soy abulense y por lo tanto veo el pasado castellano con orgullo. Estoy encantado cuando visito León y critico tanto mi tierra como la defiendo. Leo con placer historias como la que nos trae a este blog Blasco Jimeno. Estoy atento a nuestro previsible  mal futuro y lo poco que pintamos como dejó escrito con maestría en otro rincón mi buen amigo Alberto. Se me ponen los pelos de punta si me dejo llevar por los relatos inspirados en los comuneros como esta otra joyita de mi compadre.

Sea esto por tanto una invitación a un caluroso y respetuoso debate, si tienen a bien. Y viva lo nuestro que si no lo queremos nosotros nadie lo hará.

Pd: Es un viejo anhelo de Alber y servidor el encontrar el audio “9 provincias, 1 comunidad” que muchas veces de pequeños escuchábamos en la radio. Si alguien lo tiene y es tan amable…contacte con los paleros.

Vamos de cine

by Illo

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