Viajeros al tren

Era la primera semana de Marzo de 2008, unos pocos días antes de las elecciones. Acabábamos de hacer una entrevista a un destacado líder político nacional popular. A su alrededor anidaba el habitual espectro de correveidiles: el buscacargos, el chupóptero, la apoderada del cacique, el director de medio que buscaba su mamandurria, los sonrientes-a-la-espera, el pelota, el amigo del pelota… la España mohosa. Un grupito al que se le heló la sangre al ver que el político hacía un aparte con el criajo y parecía explicarle algo en privado. “Mira el chico, qué espabilao. Nos ha metido gol. Algo busca”

Servidor no buscaba oficio ni beneficio sino comprobar si más allá de las cámaras el entrevistado me podía volver a repetir lo que acababa de decir en emisión…

“¿De verdad cree que la conexión con el Ave por Segovia traerá algún beneficio a Ávila?”

“Claaaro. Tú piensa que en unos años Ávila estará conectada con Madrid en una hora y tendremos la fuerza de la subsede del Museo del Prado”

Juro por Patricio Estrella y Calamardo que dicha conversación fue real. Tan real como que no me convenció ni lo más mínimo. La posterior plasmación en la vida real se ha desarrollado como cualquiera de ustedes conocen. Ni tren ni Prado ni fuerza ni futuro. Por no haber ya no tenemos ni policías.

Y ahora voy a la semana que acabamos de dejar detrás. La cosa empezó con el consejero Silván saliendo a la palestra porque los aeropuertos de la Comunidad se quedaban sin vuelos. ¿Solución? Dinerico para todos. La cosa además viene de antiguo, no crean.  Vale, dinerico para aeropuertos. A nosotros, valga la viñeta, mientras tanto nos comen los lobos y se desconoce que haya nadie que levante la voz y diga ¡Teruel existe! ¡Soria ya! Nosotros somos más conocidos por decir ¿Ávila? ¡Bah!

A lo que iba.  Entre semana estaba realizando el habitual repaso a titulares de agencias cuando me encuentro unas declaraciones del delegado del gobierno, Ramiro Ruiz Medrano que venía a decir… “Apostamos por reducir la duración del tiempo de la línea convencional entre Salamanca y Madrid a la mitad”. Una hora y veinte, decía el titular de agencias. Casi me atraganto. Hora y veinte entre Salamanca y Madrid implicaría (por narices y raíles) un tiempo realmente competitivo para Ávila.

Lo publiqué en Twitter y enseguida se abrió un debate con Pablo Serrano, Carlos,  Alberto, Héctor Jiménez y un tipo/robot que quería vendernos wifis en quioscos (eso es otro tema). El asunto es que a ninguno nos salía la cuenta. O era por  Medina o eso iba a costar mucho. El Diario finalmente acabó publicando lo siguiente. Que sí, nos confirmaba el director del Diario, que el delegado se refería a la línea actual.

¿Brindis al sol? ¿De qué modo puede afectar a todo esto el dinero que pudiera venir con la Red Transeuropea? ¿Alguien entiende algo?

Los abulenses estamos más que acostumbrados al vuelo gallináceo, a que nuestros partidos políticos nos engañen, hagan demagogia, tengan desmemoria y actúen con desfachatez en materia de infraestructuras. Sería bueno que esta vez no dejáramos escapar este tren. Parece un tema lo suficientemente serio como para agarrarse a esa promesa y recordársela con frecuencia a nuestros dirigentes para ver si se convierte en realidad. Y si no…al menos que no nos lo prometan más.

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