Infantería perdida

Es Lunes 30 de Enero cuando escribo esto, ayer para el lector.  Junto a la mesa tengo un diario As con Pouso, entrenador del Mirandés, a toda plana. “Encuentro con los ases en Miranda” destaca el rotativo. El periódico de Prisa lleva a sus primeros espada (Relaño a la cabeza) hasta el Ebro a un encuentro con los héroes de la Copa. Estará el propio Pouso, el calvo de Oro, el alcalde de Miranda, presidente…  Onda Cero también anuncia que hará su programa desde la ciudad burgalesa. Focos, focos y más focos sobre la gesta de Anduva.

Envidia sana no, lo siguiente

Castilla y León, campeón de Europa

A su izquierda tienen una foto que le he robado al gran Jorge Barrera. Si la Wikipedia no falla…23 de Marzo de 2008. Un tal Pablo Infante abre el marcador en El Vendrell. Castilla y León se adelanta en la final del VI Campeonato de las Regiones. Esa selección (la nuestra) acabaría ganando posteriormente el entorchado europeo. Campeones continentales del fútbol modesto.

Pero volvamos a ese partido. Andalucía empata por dos veces. La cosa se va a penaltis.  Infante tira el primero… y falla. El resto no fallaría y nuestro portero estuvo de diez. El arquero era Félix, el gato del Adaja. Y entre los goleadores…Jorgito Barrera y Ruibinho. Mucha fuerza del imperio abulense para lograr ese día de felicidad.

Sí, queridos amigos agorer que tantas veces os habéis metido con los equipos de la ciudad diciendo que “tenemos unos equipos de mierda” o “en los partidos grandes siempre fallan”.  Sí, agorer de mis entretelas…

…yo he visto a Pablo Infante demostrar su calidad jugando contra el Real Ávila. Yo he disfrutado de un modesto equipo encarnado peleando como jabatos en un envidiable campo de Anduva. No por sus gradas modernas y gigantescas sino por el buen trato de la gente, la animosidad, el ambiente de fútbol modesto, sano y combativo.  Yo he visto a los nuestros: a Barrera, a Félix, a Rui, a Gustavo, a Anel, a Tyrone, a Durantez, a Ramses, a Barto, a Juanjo Ríos, a Pedrito Arquero. Yo he visto a grandes capitanes del fútbol modesto pasar por mil batallas a la orilla del Adaja y en otras plazas con hierba, tierra o preduscos. Con 2 cojones edition.

Pero es más…yo he visto a Caja Segovia ser trending topic en Twitter y no por la excelente gestión milenaria de Atilano Soto sino por dar un recital de combatividad (con Teledeporte en directo) frente al todopoderoso transatlántico del Fútbol Club Barcelona.  Yo he visto a Banca Cívica  – Caja de Burgos salir en todos los telediarios del país en las camisetas del Mirandés. Yo he visto a Miranda de Ebro en la calle. He visto a los chavales con la camiseta de sus jugadores, he visto a una ciudad ilusionada y orgullosa. He visto a un equipo que marcará a una generación que siempre se sentirá identificada con estos guerreros de la pelota que demostraron que sin grandes millones pero con ilusión Sí se podía.

Yo he visto a Caja de Ávila… ah no, no, no. Que no he visto a Caja de Ávila ni se la espera en ninguna parte. Y como Bankia aún menos.

De hecho…fuera de Ávila, fuera de la Comunidad…se escucha hablar de Ávila, de milagro, si el Obila juega contra el equipo del lugar.

Ahora que tantas veces en esto del turismo oímos hablar de la milonga de los impactos publicitarios…aquí tienen una de “impactos”. Miranda, Segovia…una vez más poblaciones que no difieren tanto de la nuestra, demostrando que Sí se puede, sin grandes millonadas, impactar en el imaginario colectivo. Por no hablar de ilusionar a una ciudad muerta (aquí hablo de la nuestra).

Son malos tiempos para el patrocinio en general, también para el deportivo. Si antes no se apostaba por ello menos se va a hacer ahora. Pero hagan un ejercicio conmigo… cada vez que vean a una luz administrativa utilizar hasta el desgaste absoluto la expresión“comercialización e internacionalización”   ríanse. Ríanse mucho. Tanta feria de turismo, tanto impacto perdido en titulares huecos.

Porque si cobráramos a los políticos una cuota por usar palabras tan largas como vacías de contenido no haría falta el céntimo sanitario. Ríanse porque es sano y lloren por dentro porque una vez más aquí la única infantería es la perdida. Nuestros héroes modestos son tan reales como los que hoy vemos en las portadas de los periódicos. La excepción es que lamentablemente aquí nadie creerá en ellos, nadie creerá que en Ávila algo así es posible.

Por eso en esto, como en tantas cosas, así nos va.

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