El repago sanitario

El martes de la semana pasada, aún no repuesta la ciudadanía de la vorágine electoral, el presidente del Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León, José Luis Díaz Villarig, se descolgó con unas declaraciones acerca de la sostenibilidad de la sanidad pública que causaron cierto revuelo en el mundo médico pero que pasaron casi desapercibidas fuera de él. Díaz Villarig, a la salida de la firma de un Convenio con la Junta, afirmó que el sistema estaba en riesgo, que el colectivo médico ya había aportado (económicamente) todo lo que podía y que las necesarias soluciones tenían que pasar por hacer que los ciudadanos, que son los que disfrutan del sistema, paguen más por él, ya sea mediante una subida de impuestos o mediante el copago.

Fue pronunciar la palabra maldita, copago, y desatarse la tormenta. Tormenta relativa, limitada, pero tormenta. El Consejero de Sanidad se apresuró a asegurar que la Junta no es partidaria de este tipo de medidas y los sindicatos, CCOO, UGT, SATSE, USO y CSI-CSIF, rechazaron de plano las declaraciones de Villarig, recordaron que todos los funcionarios, no solo los médicos, habían sufrido recortes en su sueldo y afirmaron que la sanidad pública no es gratuita. Díaz Villarig aclaró sus declaraciones unos días más tarde, se reafirmó en contra de nuevos recortes de sueldo para el colectivo médico y se posicionó rotundamente en contra del copago. A pesar de la “aclaración” el debate ya se había abierto y, según nos informa El Mundo CyL, los médicos de la comunidad están divididos.

El debate está abierto, como decimos, en CyL y en el conjunto de España, y es un tema especialmente espinoso. Podríamos dejarlo correr, no comentar nada, evitar meternos en camisas de once varas, pero eso no sería propio de nosotros.

El ala más liberal de nuestro público se va a molestar, pero no voy a hablar de copago, voy a hablar de repago. Sí, ya sé que el término “repago” no es del todo correcto, pero me parece más cercano a la realidad y más didáctico. La sanidad es pública y universal, pero para nada es gratuita. El ciudadano ya paga por la sanidad. El lenguaje en política casi nunca es inocente (nadie se acuerda ya de que los ajustes también pueden ser al alza) y los eufemismos “copago” o “ticket moderador” no son una excepción pues pretenden mejorar la imagen de medidas abiertamente impopulares.

El análisis del repago, pagar por acudir al médico, al especialista, por los análisis, operaciones o ingresos hospitalarios, tiene una doble vertiente, económica y médica ( o triple, si añadimos la variable ideológica) y que se resume en dos preguntas ¿El repago sirve para reducir el coste de la sanidad? ¿El repago afecta a la calidad del servicio, a la atención que recibe el ciudadano? La evidencia científica no es concluyente, pero los estudios publicados hasta la fecha apuntan que el repago no reduce los costes de la sanidad y que, por contra, afecta gravemente a la calidad de la atención y a la equidad del sistema.

Si el repago no es efectivo económicamente y puede ser perjudicial para la atención sanitaria del ciudadano ¿su aplicación no tendrá algún tipo de condicionante ideológico? ¿Estamos hablando de reducir costes, de aumentar la recaudación o de otras cosas? ¿Estamos cuestionando el funcionamiento del modelo o estamos cuestionando el modelo? ¿Está en duda cómo funciona la Sanidad pública o está en duda la propia Sanidad Pública?

Aunque todos podamos estar de acuerdo en dos cosas, la sanidad pública necesita mejorar, cualquier ciudadano puede verlo, y los datos dejan claro el abultado déficit que arrastra el sistema; encontrar soluciones al gusto de todos va a ser más complejo. Desde un punto de vista progresista (ya han saltado las alarmas de parte de los lectores) las soluciones deben pasar inevitablemente por mejorar la efectividad del sistema y cubrir el posible déficit sin recurrir al repago.

Esto último, a falta de árboles frutales que den dinero, pasa necesariamente por recaudar más impuestos y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid voy a comentar una cosa al respecto. En ocasiones, cuando la izquierda y la verdadera izquierda hablan de recaudar impuestos de manera justa y proporcional parecen hacerlo desde la envidia y la venganza de clase. ¡Qué los ricos paguen más porque son ricos y nosotros no! No digo que este discurso no tenga su público, pero creo que habría opciones mucho más constructivas y efectivas. Los “ricos”, sean quienes sean, no tienen que pagar más impuesto como venganza del proletariado por sus múltiples afrentas a la clase obrera, sino porque es justo, necesario para mantener el sistema y beneficioso para todos, empezando por ellos mismo. Si son “ricos” es en parte gracias al sistema y como necesitamos dinero para mantenerlo es justo que ellos que pueden aportar más lo hagan.

PS.- Un par de cosillas para profundizar en el tema del repago. Este PDF de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria profundiza en el tema del repago desde la evidencia científica y desde la experiencia de nuestros vecinos. Muy interesante y solo 25 páginas.

En segundo lugar, os enlazo un video sobre el repago. AVISO: sale Willy Toledo.

Bonus 11:00.- I. Escolar también habla hoy del tema.

27 Responses to El repago sanitario

  1. Has perdido un palo. ¡Qué es eso de poner a Willy Toledo!

    Aquí o te pagas unas cañas por navidades o ya te voy a dar yo repago. Willy Toledo? De verdad…es necesario? Que tengo una tostada en el cuerpo, hombre.

    Dos cañas. Con pincho. En El Moro, si es menester.

    Por no desviar el tema del artículo, y aquí soy menos erudito todavía de lo habitual… soy partidario de pensar en nuevas formas de financiación pero no sabría decirte cómo. Evitar que se colapsen las consultas con gente que no necesita ir al médico, que los que más tengan más paguen…todo eso me suena bien. Llevarlo a la práctica seguro que es más complejo.

    • Alberto Martín del Pozo says:

      “Evitar que se colapsen las consultas con gente que no necesita ir al médico” ¿Quien decide qué gente necesita ir al médico?

      En España, la tasa de abuso, el porcentaje de usuarios que van al médico en exceso, dicho esto con todas las comillas posibles, no pasa del 2%.

      He avisado antes del video de la presencia de Guillermo Toledo en el mismo. Si hacéis click es cosa vuestra.

  2. Pepe Herráez says:

    Un sucedido: la semana pasado a un compañero le operaron de cataratas, y perteneciendo a la seguridad social, le operaron por la tarde en la Clínica Santa Teresa, la razón desminuir las listas de espera.
    Más sobre el tema, los médicos cobran a mayores por cada operación que hacen por la tarde en la Clínica “privada” con lo que por la tarde duplican y triplican el número de intervenciones a las que hacen en su trabajo habitual en la Residencia de la Seguridad Social Nuestra Señora de Sonsoles, curioso.
    Algún día hablaremos de lo que pasa en Ávila con la Clínica Santa Teresa de los servicios que presta a todas las mutuas laborales, a Muface, Isfas o Mugeju. O porqué la primera resonancia magnética de Ávila se instalo en la Clínica también para uso del Sacyl.
    Por otro lado completamente de acuerdo que no lo llamen copago cuando es repago.

    • Alberto Martín del Pozo says:

      El negocio es el negocio y por desgracia, para algunos el negocio no tiene límites.

      Sobre el tema resonancias mágneticas de la Clinica, tengo un par de anécdotas curiosas, pero lo dejaremos para otro día.

      Un saludo

  3. Guillermo B. says:

    Alberto:

    Tasa/Impuesto. Lo digo por tu visión (no nueva, por cierto) del “repago”…

    La Sanidad, como muchos otros servicios públicos, se financia de los ingresos generales del Estado, una parte de los cuales (no llega al 50%) es el IRPF.

    http://es.wikipedia.org/wiki/Sistema_tributario_español

    Esto viene a decir que no es que paguemos “por” o “para” la sanidad, sino que ponemos dinero en un bote, y el Parlamento y el Gobierno deciden cómo se gasta. Los servicios públicos se crean, se quitan o se modifican. Hasta hace poco no “pagábamos” para un servicio de Dependencia, ahora sí, antes teníamos un servicio universal de telefonía, que ahora está privatizado…

    Los servicios públicos no implican per sé que sean financiados 100% a través de los ingresos del Estado, se pueden implementar (y se implementan) con cánones o tasas asociadas. Cuando renovamos el pasaporte o realizamos un apunte en el Registro, existe un precio asociado, que no busca ni puede financiar el coste real del servicio, pero que lo complementa. Otra cosa es que en el caso de determinados servicios nos hemos acostumbrado a que este precio anexo no exista, pero eso no implica que no pueda existir.

    Las tasas sí son finalistas, el Estado o la Administración que corresponda no podría dedicar la tasa de “copago-repago” sanitario a financiar defensa, por citar.

    Dicho lo cual, también quisiera añadir que los servicios públicos por definición no son “deficitarios” ni tienen “superávit”, conceptos ultra-liberales aplicados a lo público. Son servicios, se dan sí o sí, es razonable exigir eficiencia y austeridad en su gestión, pero ya está. El Estado es el que es deficitario o tiene superávit. Y para evitar tener déficit estudiará qué servicios implementa y cómo los implementa…

    Dicho todo lo cual, entramos si quieres en el análisis sobre si el Servicio de Salud se ha de modificar o no…

    Un abrazo

    • Alberto Martín del Pozo says:

      Te copio del post:

      “El ala más liberal de nuestro público se va a molestar, pero no voy a hablar de copago, voy a hablar de repago. Sí, ya sé que el término “repago” no es del todo correcto, pero me parece más cercano a la realidad y más didáctico”

      En ese “no del todo correcto” entra todo lo que apuntas sobre el caracter no-finalista de los impuestos y la diferencia entre los impuestos y las tasas por el uso de servicios, actividades, etc. Lo podría haber explicado en el post, es cierto, pero estoy procurando hacerlos un tanto más breves. Si entro en apuntes laterales como este no acabo nunca de escribir. Además, confio en tus comentarios para puntualizar los post, aportar luz y permitirme extender más en el tema (dicho esto sin mala intención, no vayas a malinterpretarlo).

      Solo apuntar una cosa más, igual que el termino copago no es inocente, el termino repago tampoco, lo confieso. Tras años de campañas de concienciación sobre el pago de impuestos, insinuar ahora que la sanidad es gratuita (decir al ciudadano que copague la sanidad es decirle que ahora la está pagando un ente abstracto y no él) me parece un paso atrás. Con el término repago dejamos claro que los impuestos de los ciudadanos ya se están empleando en el pago del servicio y que lo que ahora se le solicita sería un nuevo pago, no el primero, por el uso del mismo.

      Estoy de acuerdo en la apreciación que haces sobre los servicios públicos.

      ¿Por dónde empezamos el debate sobre el modelo sanitario? ¿Modelo francés, inglés, estadounidense…?

      ¿Opinión no nueva? ¿Ya estoy repitiendo post por aquí?

      Un saludo, Guillermo.

  4. Bea says:

    Yo no sé qué porcentaje de personas que no “necesitan” ir al médico lo hacen, pero sí conozco jubilados que han dejado de tomar un medicamento pero siguen pidiendo la receta roja (gratuita) al médico para pedirlo gratis en la farmacia y llenar el armario de casa de pastillas que no van a tomar.Solo por el hecho de que son gratis. Ya sabemos lo que gusta lo gratis en estre país…
    También veo bien que los jubilados paguen las medicinas en función de la renta que perciban.No todos cobran 500euros.Y que conste que no tengo nada en contra de los jubilados,¿eh?…
    Por último,¿el “repago” afectará negativamente a la calidad de la atención sanitaria…?No lo creo.De hecho creo que es todo lo contrario. Si tienes que pagar esa consulta, aunque sea un importe mínimo, seguramente el médico de turno se tome más molestias en saber qué te pasa y no te apañe con un analgésico o un antiinflamatorio, como ocurre ahora.
    El modelo sueco de pagar a partir de la 4ª o 5ª visita anual al médico también me parece bien.
    Son solo opiniones…

    • Alberto Martín del Pozo says:

      Gracias por comentar.

      En el documento en pdf que enlazo en el post se dice: “El abuso imputable al paciente parece ser muy limitado en los sistemas públicos de salud (menos del 2% del gasto)” A este porcentaje me referia unos comentarios más arriba, aunque no he sido muy claro al referirlo. Reducir el abuso no nos va a sacar de pobres, me temo.

      Sobre la calidad de la atención… creo que mezclas temas, dicho sea esto con todo el respeto. Que tengas que pagar por ir al médico no va a afectar, ni negativa ni positivamente, a la atención que recibes del médico de familia, afectará al hecho mismo de visitar o no al médico. Si ir al médico supone un gasto directo, personas de bajo nivel económico se pensarán dos veces acudir al mismo por miedo a tener que pagar. Como esa gente no suele ser especialista en medicina, puede estar equivocada sobre la urgencia o necesidad de su visita al médico. Es posible que acierte, y no acuda al médico por una tontería, con lo que nos ahorramos unos eurillos, pero también es posible que se equivoque, su problema se agrave y acabe en Urgencias, o en un Hospital, disparando los costes de su tratamiento (por no hablar de los riesgos para su salud, bastante más importantes que el gasto que provocaría al sistema). Y esto sin mencionar la cantidad de dinero que nos hemos gastado para mejorar y promocionar el diagnóstico precoz y que ahora estaríamos tirando a la basura porque no nos interesa que los pacientes vayan al médico.

      El modelo sueco que nombras, además de los pagos por visita, incluye otro tipo de pagos hasta un máximo anual. El objetivo no es recaudar, una buena parte de lo recaudado se va gastos de gestión de esos cobros, sino moderar el uso, con lo que volvemos a lo anterior, no se discrimina el uso del abuso y el abuso no es tan importante como pensamos.

      En lo que estoy de acuerdo es en lo de los jubilados y el copago sanitario. Debería revisarse para que el acceso a la gratuidad de los medicamentes no dependiese de la situación laboral activo/jubilado. No tiene mucha lógica que cuando Botín se jubile acceda gratis a los medicamentos. 😉

      Gracias de nuevo por comentar.

  5. Moker says:

    Alberto, como siempre eres muy tendencioso y esta vez no voy a hacer como en otras ocasiones que no he contestado por no marear la perdiz. Leyendo la palabra repago lógicamente se sabe de antemano cual es tu opinión, y no te creas que por hacer mención a un estudio tus argumentos son mejores que otros, en primer lugar porque hay otros estudios que están a favor de un determinado tipo de copago, y en segundo lugar porque la lógica se impone en otros muchos casos. Cualquiera que sea avispado y tenga un ratito tiene a su disposición un montón de información en internet, a favor y en contra del copago.
    En primer lugar quiero aclarar que con respecto al copago se debería tener claro que hay muchísimas formas de llevar a cabo un copago y no todas de ellas son injustas socialmente, por ponerte un ejemplo te preguntaría que por qué un jubilado con pensión máxima tiene derecho a la gratuidad en los fármacos (teniendo en cuenta además que seguramente esa persona ya tenga cubiertas al 100% sus necesidades básicas, vivienda principalmente) y un mileurista (o menos) sí tiene que pagarlos. En definitiva, hay fórmulas de copago que son mucho más justas que el actual sistema.
    En segundo lugar en la mayoría de países de nuestro entorno hay fórmulas de copago, y no creo que se deba a que los demás sean tontos y nosotros muy listos (en términos económicos me refiero). Cuando lo hacen es por algún motivo, yo no me creo lo que dice ese informe de que económicamente no es beneficioso para el estado.
    En tercer lugar, y aquí es donde se puede imponer mejor la lógica, sólo tienes que interesarte un poquito por los seguros privados de salud. Tienes un seguro en Adelas por 12€ al mes con un copago de 16€, mientras que la póliza más barata sin copago no te va a bajar de unos 40€ al mes. Lógicamente si el copago no fuera beneficioso económicamente para el sistema las primeras en darse cuenta serían las compañías privadas que tienen que ofertar un producto cuyo coste les resulte rentable.
    Según estoy escribiendo ésto me estoy acordando de unas entrevistas de calle que preguntaban en relación al copago. Al principio se les preguntaba qué les parecía el copago y todos decían que les parecía fatal y que ya pagaban por su atención sanitaria. Luego les preguntaban qué les parecería si el copago sólo se planteara a los que más dinero tienen y que así los más desfavorecidos tuvieran que aportar menos de lo que ya aportan al sistema sanitario, entonces les parecía bien a todos. Lo malo no es el copago en sí.
    Para finalizar, solamente decir que prefiero un copago justo a un sistema sanitario precario y deficitario.

    • Alberto Martín del Pozo says:

      Moker, ¿qué hay de malo en que se sepa mi opinión? ¡Pero si esto es un medio de OPINIÓN! Otra cosa sería que yo fuese un periodista del Diario y te colase una columna de opinión como esta como un artículo normal sin advertir que es una columna de opinión. Eso sería tendencioso, pero opinar de acuerdo a una ideología en un blog personal…

      Me preocupa sobremanera, te lo digo sinceramente, que en algún momento te hayas guardado tu opinión “por no marear la pérdiz”. Aquí estamos para eso, o al menos yo estoy para eso, para marear todas las perdices posibles. No sé los demás, no puedo hablar más que por mi mismo, pero disfruto mucho, muchisimo, de los comentarios que se vierten sobre mis post porque me permiten aprender, argumentar y escuchar otras opiniones. Por poner un ejemplo cercano, el intercambio de opiniones que suelo mantener con Guillermo me parece, egoistamente, muy enriquecedor. Al menos para mi, quiero decir, que supongo que para muchos no es más que un tostón. Si tú tienes otras opiniones, compartelas y debatimos sobre ellas.

      Sobre el tema del post y tus reflexiones varias cosas. El pdf que enlazo, que no se si habrás ojeado, está realizado por una organización que agrupa a más de 20000 médicos de familia españoles y analiza distintos estudios realizados respecto al copago en países de nuestro entorno. Te animo a compartir algún documento que se posicione frente a este para debatir sobre sus resultados y metodología.

      Algunas de las cosas que comentan ya han salido en el debate, supongo que no las habrás visto. Sobre el copago farmaceutico ya he comentado algo similar a lo que has dicho tú “En lo que estoy de acuerdo es en lo de los jubilados y el copago sanitario. Debería revisarse para que el acceso a la gratuidad de los medicamentes no dependiese de la situación laboral activo/jubilado” Así que en eso creo, corrígeme si me equivoco, que estamos de acuerdo.

      Otros sistemas. Como tú dices, yo no creo que seamos más listos, pero tampoco más tontos. El sistema español es relativamente barato y eficiente, y en algunos puntos (Ej.- donaciones) el mejor del mundo. ¿Copiar a otros? Sí, no hay problema, pero teniendo en cuenta de dónde venimos y las peculiaridades económicas y sociales de nuestro sistema y de nuestro país. En el artículo que enlazo también se analizan someramente algunas opciones adoptadas en otros países. Sí quieres entrar a valorar alguna, adelante. ¿Económicamente beneficioso para el Estado? ¿Te refieres a ahorro o recaudación? Si te refieres a lo segundo ¿es ético recaudar gracias a las enfermedades de los demás? El sistema sanitario público es un sistema mancomunado de riesgos basado en la solidaridad, especialmente en la solidaridad intergeneracional. ¿Cuanto vale la inequidad social que provoca el copago?

      Sobre los seguros privados de salud. Son rentables en la medida en que no son universales y obligatorios. El ejemplo estadounidense es meridianamente claro al respecto.

      Y sobre las encuestas callejeras micrófono en mano poco que comentar. No creo que tengan una fiabilidad muy alta, así que no entro a comentarlas. Todo depende de qué se pregunte, cómo se pregunte y cúando se pregunte.

      Un saludo Moker, y te animo encarecidamente a opinar todo lo que quieras, que para eso estamos.

      Un saludo

      • Moker says:

        Alberto, no hay nada de malo en que expreses tu opinión, ni creo que tampoco haya nada de malo en decir que es tendenciosa. Ese informe representara a 20000 medicos de atención primaria, pero si buscas un poco hay una encuensta en la que se dice que un 86% de los medicos de atención primaria defienden el copago sanitario. Lo que no me gusta del informe son varias cosas:

        1.- Analiza el copago sanitario sin más, pero hay infinitas formas de aplicar el copago. Yo lo defendería en el caso de que fuera proporcional a la renta. Solo en ese caso. De hecho la gente no se plantea que el copago existe ya, cuando voy a comprar un fármaco que me han recetado y tengo que pagar estoy repagando…digo copagando.

        2.- Se centra sobre todo en el poder de disuasión del copago, lo que es un error porque está claro que el que necesita ir al médico no va a dejar de hacerlo porque exista el copago siempre y cuando su renta se lo permita y por ello nunca pondría un copago para rentas bajas.

        3.- No dice prácticamente nada sobre lo que se recaudaría con un copago, lógicamente porque es muy dificil saber que ingresos va a generar algo que no se sabe como se aplicaría.

        También me gustaría decirte varias cosas más, aunque ya has hablado sobre ello.

        Mantener 17 sistemas sanitarios diferentes es muy ineficiente y caro, por lo que si las competencias fueran estatales nos ahorraríamos muchísimo dinero. Solamente con la compra conjunta de las vacunas de la gripe el estado se ahorra 3,2 millones de euros, imagina qué ocurriría si esto se hiciera con todo.

        ¿Ves razonable que una persona que viva por ejemplo en el sur de Ávila tenga que desplazarse hasta aquí cuando tienen mas cerca Talavera o Toledo? Muchas veces estos desplazamientos se hacen en ambulancia y los pagamos entre todos.

        El problema del gasto farmaceutico que ya hemos planteado antes, etc

        ¿Ves razonable que las únicas personas que puedan elegir sanidad pública o privada sean los funcionarios? Ésto me parece de lo más incongruente.

        Si se diera una solución a estos problemas a lo mejor no nos estaríamos planteando absolutamente nada sobre el copago sanitario.

        Sobre todo ésto hay una cosa que tengo muy clara, que es que necesitamos una reforma del sistema sanitario ya.

        Un saludo y no te preocupes que opinaré.

  6. Guillermo B. says:

    A mí, ahora entrando en el tema sanitario, lo que me parece que genera el problema (como en el caso de la Educación, por cierto), es la indefinición del servicio. Es la falta de definición de requisitos, para los que les guste la ingeniería. Vamos, si yo fuera Estado, me negaba a ofertarlo.
    Me explico, el Estado puede comprometerse a garantizar “gratuitamente” (vía impuestos) a todos los ciudadanos un acceso de ADSL a 20 Mb por segunto con una calidad de servicio del 99%. Eso es mesurable, los costes son predecibles, los ciudadanos pueden protestar si no tienen 20 Mb o lo tienen caído más de tres días al año. Y el Estado puede contestar con cifras.
    Pero claro, frente a eso, una empresa privada va y oferta acceso a Internet a 1 Gb, y además participas en el sorteo de un viaje a Cancún, eso sí, a cojón de mico la cosa. Y entonces, salen los colectivos ciudadanos exigiendo que no, que el servicio que ha de proporcionar el Estado, y por supuesto gratuitamente, es “el mejor acceso posible a internet”, o mejor (o peor) aún, “un acceso a internet de calidad”. Y claro, ¿de dónde sale para todo eso?
    Volviendo a la sanidad, que me pierdo, al margen de que juegue con nuestras vidas y no con nuestros bits (aunque morir, lo que se dice morir, todos), tenemos el mismo problema. En España no sólo exigimos sanidad universal y gratuita, que ya es la leche, es que además exigimos que este a la cresta de la ola. Y oyes, pues como que se puede, pero entonces no hacemos ni un kilómetro más de carreteras, o nuestros hijos estudiarán en la puta calle, o nos quedamos sin pensiones de jubilación. Exigimos no la cuasi gratuidad de los medicamentos, no, sino que la SS nos de lo último de lo último, que genéricos no nos valen. Y más de lo mismo…

    Vuelvo a mi anterior post. El Estado (todos) tenemos que decidir qué servicios queremos que nos gestione el ente colectivo que hemos creado, con qué límites y especificaciones y con qué copagos, y cuales nos agenciamos nosotros. Que a este paso, me voy a poner a reclamar yo del Estado un servicio de atención sexual universal, y acorde a los más reconocidos estándares. Gratuito. O incluso con algún copaguillo, si se tercia.

    Salud (nunca más al caso)

  7. Guillermo B. says:

    Complementando, e intentando anticiparme a la respuesta obvia de Alberto; “subamos los impuestos para financiar esa Sanidad de Calidad de Verdad y con Naturalidad, indico que es batalla perdida, ya que la Calidad siempre va tres pasos por delante de la Capacidad e Imposividad de la Colectividad… es como querer vaciar el mar con una concha en un agujerito de la playa, que sólo funciona si eres un angelito y dispones de la Eternidad…

    • Alberto Martín del Pozo says:

      Subidas de impuestos a parte (que no te digo que alguna no sea necesaria junto a la lucha contra el fraude) la clave la aportas en tu comentario.

      El objetivo no es que el Estado cubra todos los servicios habidos y por haber para todos y a todo lujo, porque o bien no tiene sentido o bien sería un desastre. Ahí están las cajas de Ahorro como ejemplo de cosas que ha hecho rematadamente mal el Estado o el ejemplo que tu pones sobre la conexión a internet.

      La palabra clave es “priorizar”. Y dentro de las cosas que hay que priorizar debe estar la sanidad. ¿Que no se pueden construir aeropuertos públicos o Palacios de Congresos? ¿Que no tendremos nunca un metro en Ávila? Bueno, pues ya nos las apañaremos sin ellos. La sanidad no puede ser un negocio, o mejor, la sanidad solo puede ser un negocio cuando las necesidades básicas de toda la población están cubiertas por el Estado. Me parece estupendo que haya empresas que ofrezcan un servicio mejor, más rápido, más individualizado o con enfermeras más guapas y menús más ricos pero la sanidad más básica no puede estar al albur de incentivos y variables económicas (ingresos, gastos, beneficios) al mismo nivel que las tarifas de internet, los hoteles, o las cervezas.

      El problema de la Sanidad en España, o uno de ellos, es que está mal financiada y mal gestionada, no que sea cara. Según datos de la OCDE España es el país de la UE-15 que menor porcentaje de su PIB destina al gasto público sanitario y uno de los que menos gasta por habitante.

      ¿Cambios? Claro. Ya he dicho un poco más arriba que me parece lógico revisar el actual modelo de copago farmaceútico y también creo que hay que mejorar la coordinación de los 17 sistemas autónomicos aumentando los poderes del Estado y fijando una carta unificada de servicios. No soy inmovilista, pero creo que el copago no es la solución, ni siquiera la última solución, porque no funciona y porque no me parece ético. No funciona porque los estudios realizados demuestran que no reduce el gasto sanitario y no me parece ético como medida recaudatoria porque no considero justo ni oportuno instaurar un impuesto a la enfermedad. Ni pequeño ni grande.

      A veces, Guillermo, tus comparaciones me dejan sin palabras. Atención sexual universal… lo dicho, sin palabras 🙂

      • Guillermo B. says:

        ¡ Y señoras y señores, por fin (y como siempre) este debate nos ha llevado al meollo de la cuestión, y el ganador al haber citado la frase es… Alberto !!!

        >>> las necesidades básicas de toda la población están cubiertas por el Estado.

        Necesidades básicas. Básico. Vaya palabro. De origen incierto, como todos, emana sentido a cimiento, a pedestal, a solidez… los franceses usan “bas” como profundo, hondo. Pero también arrastra y tiene un innegable sentido de bajo más que profundo, de escaso en la escala, de falto de complemento, de innegablemente mejorable.
        El problema es que esa frase, las necesidades básicas, es falsa de toda falsedad. Que la canción ya dice que el que tiene un beso quiere dos, y así en progresión geométrica. Que si las enfermeras del privado son más guapas, claro que las quiero yo así en el público (y ojo, y por lo que me toca, que las del sistema público son un millón de veces más guapas y simpáticas), y eso…

        Que es que no se puede cuantificar de qué estamos hablando, en serio, y así no se puede. Es como decir que los españoles tenemos derecho a una información pública, universal, gratuita y de calidad, y luego, al hablar de calidad, exigimos corresponsalías a tutiplen, la retransmisión en abierto de toda la Champions y los últimos estrenos de Hollywood…

        A mí, al margen de los estudios, que me indique alguien como es posible que algo que nos cuesta actualmente 100, si pasamos a cobrar a cada usuario 1 eso no reduzca el gasto… salvo que la gestión de ese 1 sea más que lo recaudado, pero eso es subnormalidad del que lo implementa o calcula el 1.

        Para modelo, el Francés, cada cual que se pague lo suyo, y luego el Estado reembolsa hasta un porcentaje, y en función de la renta.

        Lo del impuesto a la enfermedad te ha quedado de mitin en Vistaalegre, Alberto, la verdad… Lo apunto para la próxima campaña.. 😉

        G.

  8. Alberto Martín del Pozo says:

    Vamos a ver Guillermo, que acabo de decir que me gusta debatir contigo, no me hagas editar el comentario.

    Entrecomillas una parte de una frase, referida al negocio sanitario privado, para centrar en ella toda tu argumentación. Necesidades básicas sanitarias – conjunto de prestaciones ofrecidas por el sistema público y fijado por el Estado de acuerdo con los especialistas. Tetas de silicona – No. Botox – No. Vacunas para la gripe – Sí. Radiografías – Sí. Y así con todo hasta el final. ¿Qué se quedan fuera cosas que a ti te gustaría, como la atención sexual esa de la que hablas? Bueno, pero es que algo se tiene que quedar fuera porque no podemos pagar todo y por fortuna no lo vas a decidir tú o yo, si no un grupo de especialistas. Ya te he dicho que yo no quiero que el Estado lo cubra todo y nos arrope. Comparar la sanidad con la televisión, y la penicila con la Champions me parece poco apropiado.

    Te explico básicamente lo de la recaudación: si ponemos un copago bajo, ni va a hacer que la gente deje de ir al médico ni va a aumentar la recaudación de manera significativa. Si ponemos una tasa más alta, la gente va a dejar de ir al médico, con lo que ahorramos, y vamos a recaudar más, pero eso afecta a la equidad del sistema, cosa que en teoría no pretendemos.

    Lo del impuesto a la enfermada… es posbile que lo haya leido por algún lado, así que no puedo reclamar derechos intelectuales sobre la expresión. De todas formas, si tienes contactos en Ferraz y pagan bien te paso mi número. 🙂

    Un saludo Guillermo.

  9. Guillermo B. says:

    Ya he pasado los detalles al Ludolfo Paramio de turno, te llamarán en breve…

    No me vale que las prestaciones básicas sean las que dicten un conjunto de especialistas. O no sólo. Han de ser las que pueda permitirse el Estado, eso sí, en una escala incremental de prioridades que indiquen los especialistas. Radiografías sí… ¿Y TAC? ¿Y resonancias? ¿Y percusiones quarkicas en aceleradores de partículas? ¿Y operaciones a corazón abierto en condiciones de gravedad cero en la ISS? No es coña (o no lo pretende, al menos), el problema es que mi visión de este cotarro (liberal o como quieras llamarlo) no es que hay una serie de cosas que el Estado ha de proporcionarnos porque Son Derechos Universales Y Van Ligados A La Dignidad, sino que el Estado somos todos, acordando hasta dónde queremos gestionar algunas de nuestras necesidades en colectividad, y hasta donde no. Y entiendo que ahí tenemos un encuentro de opiniones de base, tú y yo.
    Dicho lo cual, claro que se gasta mucho y mal en gilipolleces tipo aeropuertos o mega puertos o lo que sea, pero no permitamos que ese argumento fácil (es que gastan mucho y mal) nos enmascare que no todo es posible, que el Estado no es Dios, ni infinito ni omnipotente, y que un día, ese mismo Dios quiera que nunca o tarde para todos nosotros, habrá un tratamiento que cure nuestra enfermedad terminal que esté fuera de sus posibilidades y coberturas… es triste, pero es, de la misma forma en la que si la carretera de Villacacharritos de Arriba a Villacacharritos de Abajo hubiera sido desde siempre una autopista, el Tío Ulpiano no se hubiera despeñao con el coche en esa curva tan mala…

  10. Alberto Martín del Pozo says:

    @Moker Me alegro de que te apuntes a seguir mareando perdices 🙂 Sobre el adjetivo tendenciosas referidas a opiniones… Tengo una opinión regular sobre las ideologías, a pesar de tener uno como queda claro en cada post y como ya he confesado más de una vez, y calificar una opinión como tendenciosa siempre me ha parecido que roza el oxímoron. Es el viejo debate sobre la posibilidad de la objetividad cuando se comenta o se opina o incluso cuando se pretende analizar determinadas realidades. ¿Es mejor pretender la objetividad o asumir la subjetividad? Yo siempre he preferido asumir sinceramente la subjetividad y por eso considero que todas las opiniones son subjetivas y por tanto, “tendenciosas” en cierta medida. Aclarado este punto, aparcamos el tema, que bastante tuve sobre esto años atrás.

    Vamos a mirarlo desde otro punto de vista ¿El copago/repago es un medio un fin? Presupongo que un medio ¿Cúal es el fin? Asegurar la supervivencia del sistema sanitario público de la manera más eficiente, supongo. ¿Es el copago/repago el mejor medio para alcanzar ese fin? Yo creo que no, que es ineficiente, injusto y socava la equidad del sistema sin asegurar su sostenibilidad. En definitiva, que tiene muchas más desventajas que ventajas, sobre todo teniendo en cuenta la delicadeza del tema que tratamos. El Sistema sanitario español, me reafirmo, no es caro ni gigantesco, ni inviable. Algunos de los problemas que nombras, son problemas de gestión y de voluntad política, nada más que eso. Solucionemos eso.

    @Guillermo. Espero la llamada con ilusión y con la cartilla del banco a mano, Santader, por supuesto, aunque me preocupa que tú tengas mi número de teléfono.

    ¿Cómo calculamos lo que puede permitirse el Estado? ¿En virtud a los ingresos pasados, a los previstos, a los posibles, a los probables? ¿Calculamos las prestaciones en virtud de lo recaudado el año pasado sin plantearnos medidas para recaudar más o de eficiencia del gasto? Otra opción ¿No será más fácil fijar las prestaciones que consideramos necesarias, una comisión de expertos, lo que diga Bruselas, la OMS; y luego buscar formas de pagarlas? Yo no creo que el Estado sea Dios, pero tampoco creo que sea el demonio. Tiene un papel en la sociedad y en la economía y dentro de esto, considero la sanidad como un campo prioritario para el Estado. ¿Qué preferimos, ahorrar o una buena atención médica (medida con todas las variables cuantitativas y cualitativas que quieras)? Es cierto que no son incompatibles, pero prefiero asegurar la segunda, cueste lo que cueste y con todos los límites que hemos impuesto antes en cuanto a servicios. Evidentemente, alguna prestación o especialidad se va a quedar fuera, pero eso es irremediable…

    Guillermo, que califiques de argumento vacio mi mención a las autopistas o a los palacios de congresos pasaría si no me hubieses comparado antes la sanidad con la banda ancha o con la atención sexual…

    Un saludo a ambos

    😀

    • Guillermo B. says:

      >>> Guillermo, que califiques de argumento vacio mi mención a las autopistas o a los palacios de congresos pasaría si no me hubieses comparado antes la sanidad con la banda ancha o con la atención sexual…

      Fácil, lo califiqué de fácil, que está varios puntos por encima de vacío en la escala de dureza de Mohs…

      Y la atención sexual (no universal, claro) se llegó a ofertar en país nórdico por el estado para los enfermos que anduvieran necesitados, así es que no es tanta boutade…

      Y si tu aproximación (en general, no sólo en esto) a la gestión de lo que sea es primero buscar los servicios y luego el cómo pagarlos, entonces como ya dije tenemos un problema radical, ya que yo prefiero analizar qué servicios puedo pagar con lo que tengo. Y mira que tú y yo compartimos sociedad, luego habrá que llegar a una entente, ¿no?

      Saludos, buen tema…

      • Alberto Martín del Pozo says:

        En ningún momento he dicho que mi visión sobre la sanidad (fijar servicios y luego presupuestar) sea extensible al resto de la acción pública. No puede ser así, pero tampoco se puede tratar a la Sanidad como se trata a otros servicios.

        Que vivamos en la misma sociedad no nos obliga, por fortuna, a pensar igual. Cuando lleguemos a la entente, si es cordiale, me pido Francia.

  11. Pedro says:

    Me temo que no todo es tan sencillo como parece… estoy seguro que la intención del legislador con el copago no sería conseguir más financiación para la sanidad vía lo recaudado con la “tasa” adicional, sino simplemente buscar una vía de penalizar el uso banal del servicio (y lo siento, lo del 2% simplemente NO me lo creo, me podréis presentar 1000 estudios que lo digan, pero también os puedo presentar médicos cuyo 60% de su jornada laboral sería perfectamente prescindible con un uso más racional de las citas)

    Seamos serios: cobrar 5€ o 10€ por consulta no va a dar los millones de euros que necesita la Sanidad para financiarse… tampoco voy a entrar en demagogias tipo “bien que se lo gastan luego el jubilado en otras chorradas” o “¿y la gente que no tiene nada?” (por favor, por supuesto no se puede negar la sanidad a quien no pudiera pagar el copago, poner esa excusa barata me irrita sobremanera), me gusta un debate serio del tema…

    Y como tal, propongo una pregunta, pero desde el punto de vista de la racionalización del uso del servicio (sin el 2% por favor, seamos realistas)… ¿cuál es la mejor forma de evitar el abuso? ¿qué se nos puede ocurrir para “disuadir” del uso banal del servicio?

    Se me ocurren dos vías (quito por lo pronto la opción de cachete en la cabeza por cada entrada al centro de salud): una es la educación y otra la penalización…

    Lo sé, la penalización suena fatal, pero lo siento, la educación, aunque necesaria y conveniente, nunca puede ser sustitutiva de las medidas de penalización (no estamos en el mundo feliz y utópico de yupi, despertemos). Sería igual de absurdo que pedir cerrar todas las cárceles y cambiarlas por programas de educación intensiva para enseñar a la gente que no se debe delinquir.

    Dicho lo cual, y dado que aun esa medida disuasoria puede ser vista como “recaudatoria”, voy a ir más alla (juas juas, se me acaba de ocurrir). Sin tan manido es el “que es un repago, que ya lo he pagado, que no me da la gana pagarlo otra vez”, hagamos una cosa: poner máquinas trituradoras en los centros de salud y destruir los 5€ que se paguen de “copago”. Sencillo ¿no? conseguimos disuadir del uso banal del servicio y a la vez nadie puede decir que me intentan cobrar dos veces el servicio (a costa del pobre obrero sin recursos)

    En fin, que se me va la olla. En serio: yo voy más allá de la lucha de clases, del desfavorecido y de los ricos jodiendo a los pobres. Yo voy a una sanidad pública PARA TODOS, de calidad y gratuíta, pero evitando el uso irracional y banal que nos perjudica a todos. ¿Cómo? Eso es lo que quiero saber…

    • Alberto Martín del Pozo says:

      Te respondo rápidamente sobre esa estimación del 2%. A mi también me extrañó, así que buscando he encontrado la siguiente explicación (no es mía, ojo) Sólo supone un 2% del gasto total del Sistema porque normalmente el “abuso” se concentra en las consultas de atención primaria y de manera limitada en el acceso gratuito a medicamentos, asistencia que supone un porcentaje limitado del gasto total.

  12. El cimbalillo de la catedral says:

    Puff!!! que dolor de cabeza me da el tema planteado. Me voy a que me lo cure la sanidad ¿pública? ¿privada? En España el sistema generalizado es el público pagado como se ha dicho por aquí vía impuestos, que no tienen carácter finalista como ocurre con las tasas o precios públicos (lo explica muy bien en uno de sus post Guillermo B.). Luego está la sanidad privada que paga cada uno con su dinero.

    Introducir el copago o el repago (llamádlo como queráis) supondría distorsionar el sistema de financiacion de la sanidad actual y nos encontraríamos con un engendro difícilmente aceptable desde el punto de vista de la Hacienda Pública.

    Lo que habría que hacer es racionalizar el gasto que supone nuestra actual sanidad pública. Lo dice Pepe Herráez ¿porqué los médicos del Sacyl dedican mayor esfuerzo a atender sus consultas privadas, a las que se derivan muchos pacientes que podrían ser atendidos sin ningún coste para la sanidad pública?

    Además, resulta que los médicos son un privilegiado colectivo a los que la legislación de la función pública les concede la compatibilidad para poder trabajar sin limitaciones en el sector privado. Y no digamos el despilfarre existente en el gasto farmacéutico, coto privado de unas cuantas multinacionales, que han puesto los precios a sus productos que les ha dado la gana y que ahora se intenta recortar recetando “genéricos”.

    Sin olvidar que el traspaso de competencias sanitarias a las Comunidades Autónomas ha supuesto alterar y distorsionar el sistema nacional de salud, ya que cada una gestiona, gasta y malgasta como le da la gana.

  13. Chuchi says:

    El copago sanitario no es solamente pagar 10 euros por una receta, es como ocurre en Bélgica pagar un porcentaje de los gastos finales. Es decir, que un enfermo para recibir una sesión de quimioterapia tenga que abonar el 10% del gasto: unos 900 euros.

    Además, añado, el gasto sanitario español es muy bajo. Aquí la relación del PIB y la esperanza de vida para que nos hagamos una idea: http://cort.as/1Nl2

    Cuando nos hablan de que nuestro sistema de salud es inviable… es que nos están timando.

    • Guillermo B. says:

      Este último gráfico es cojonudo !!! Básicamente viene a decir que nuestra esperanza de vida es la misma que la de los franceses, por ejemplo, con un 2.6% de PIB menos dedicado a la sanidad… Vamos, viene a decir que nuestra Sanidad es mucho más eficiente que la francesa. o que la sueca (un 1.4% menos para unos míseros 3 meses). Y además se ve que el incremento de PIB desde el 2005 que ha hecho España no ha mejorado nada la esperanza de vida…

      • Guillermo B. says:

        Perdón, algo la ha mejorado, me quería referir al interesante efecto en los paises bajos, que incrementan el PIB pero sólo (aunque alguno dirá que es mucho) ube 1 año la esperanza… Por contra, Finlandia decrementa el PIB pero sube la esperanza… En fin, que no me aclaro

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