El repago sanitario

El martes de la semana pasada, aún no repuesta la ciudadanía de la vorágine electoral, el presidente del Consejo de Colegios Oficiales de Médicos de Castilla y León, José Luis Díaz Villarig, se descolgó con unas declaraciones acerca de la sostenibilidad de la sanidad pública que causaron cierto revuelo en el mundo médico pero que pasaron casi desapercibidas fuera de él. Díaz Villarig, a la salida de la firma de un Convenio con la Junta, afirmó que el sistema estaba en riesgo, que el colectivo médico ya había aportado (económicamente) todo lo que podía y que las necesarias soluciones tenían que pasar por hacer que los ciudadanos, que son los que disfrutan del sistema, paguen más por él, ya sea mediante una subida de impuestos o mediante el copago.

Fue pronunciar la palabra maldita, copago, y desatarse la tormenta. Tormenta relativa, limitada, pero tormenta. El Consejero de Sanidad se apresuró a asegurar que la Junta no es partidaria de este tipo de medidas y los sindicatos, CCOO, UGT, SATSE, USO y CSI-CSIF, rechazaron de plano las declaraciones de Villarig, recordaron que todos los funcionarios, no solo los médicos, habían sufrido recortes en su sueldo y afirmaron que la sanidad pública no es gratuita. Díaz Villarig aclaró sus declaraciones unos días más tarde, se reafirmó en contra de nuevos recortes de sueldo para el colectivo médico y se posicionó rotundamente en contra del copago. A pesar de la “aclaración” el debate ya se había abierto y, según nos informa El Mundo CyL, los médicos de la comunidad están divididos.

El debate está abierto, como decimos, en CyL y en el conjunto de España, y es un tema especialmente espinoso. Podríamos dejarlo correr, no comentar nada, evitar meternos en camisas de once varas, pero eso no sería propio de nosotros.

El ala más liberal de nuestro público se va a molestar, pero no voy a hablar de copago, voy a hablar de repago. Sí, ya sé que el término “repago” no es del todo correcto, pero me parece más cercano a la realidad y más didáctico. La sanidad es pública y universal, pero para nada es gratuita. El ciudadano ya paga por la sanidad. El lenguaje en política casi nunca es inocente (nadie se acuerda ya de que los ajustes también pueden ser al alza) y los eufemismos “copago” o “ticket moderador” no son una excepción pues pretenden mejorar la imagen de medidas abiertamente impopulares.

El análisis del repago, pagar por acudir al médico, al especialista, por los análisis, operaciones o ingresos hospitalarios, tiene una doble vertiente, económica y médica ( o triple, si añadimos la variable ideológica) y que se resume en dos preguntas ¿El repago sirve para reducir el coste de la sanidad? ¿El repago afecta a la calidad del servicio, a la atención que recibe el ciudadano? La evidencia científica no es concluyente, pero los estudios publicados hasta la fecha apuntan que el repago no reduce los costes de la sanidad y que, por contra, afecta gravemente a la calidad de la atención y a la equidad del sistema.

Si el repago no es efectivo económicamente y puede ser perjudicial para la atención sanitaria del ciudadano ¿su aplicación no tendrá algún tipo de condicionante ideológico? ¿Estamos hablando de reducir costes, de aumentar la recaudación o de otras cosas? ¿Estamos cuestionando el funcionamiento del modelo o estamos cuestionando el modelo? ¿Está en duda cómo funciona la Sanidad pública o está en duda la propia Sanidad Pública?

Aunque todos podamos estar de acuerdo en dos cosas, la sanidad pública necesita mejorar, cualquier ciudadano puede verlo, y los datos dejan claro el abultado déficit que arrastra el sistema; encontrar soluciones al gusto de todos va a ser más complejo. Desde un punto de vista progresista (ya han saltado las alarmas de parte de los lectores) las soluciones deben pasar inevitablemente por mejorar la efectividad del sistema y cubrir el posible déficit sin recurrir al repago.

Esto último, a falta de árboles frutales que den dinero, pasa necesariamente por recaudar más impuestos y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid voy a comentar una cosa al respecto. En ocasiones, cuando la izquierda y la verdadera izquierda hablan de recaudar impuestos de manera justa y proporcional parecen hacerlo desde la envidia y la venganza de clase. ¡Qué los ricos paguen más porque son ricos y nosotros no! No digo que este discurso no tenga su público, pero creo que habría opciones mucho más constructivas y efectivas. Los “ricos”, sean quienes sean, no tienen que pagar más impuesto como venganza del proletariado por sus múltiples afrentas a la clase obrera, sino porque es justo, necesario para mantener el sistema y beneficioso para todos, empezando por ellos mismo. Si son “ricos” es en parte gracias al sistema y como necesitamos dinero para mantenerlo es justo que ellos que pueden aportar más lo hagan.

PS.- Un par de cosillas para profundizar en el tema del repago. Este PDF de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria profundiza en el tema del repago desde la evidencia científica y desde la experiencia de nuestros vecinos. Muy interesante y solo 25 páginas.

En segundo lugar, os enlazo un video sobre el repago. AVISO: sale Willy Toledo.

Bonus 11:00.- I. Escolar también habla hoy del tema.

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