Ulaca, corazón de la tierra

Hoy nos apetece relajar el ambiente y no les hablaremos de Zapatero. Les hablaremos del pico Zapatero y sus inmediaciones.

Tomando la wikipedia con la precaución que se merece…allí se lee lo siguiente:

Ulaca es el más grande de los castros vetones y cuenta con restos arqueológicos poco comunes como un altar y una sauna de iniciación, construidos en granito. Se halla situado en un promontorio elevado, de difícil acceso desde el que se divisa todo el Valle de Amblés en la provincia de Ávila.” 

Para el que escribe estas líneas Ulaca es uno de los rincones necesarios a los que ir de cuando en cuando para evadirse de todo. Lo descubrimos hace unos cuantos años en una de esas excursiones irrepetibles. Estaban por allí alguno de los tunantes que ahora escriben por esta página como @albertomdp o #illonotienetwitter. Hacía un frío que pelaba y no parecía el mejor día para intentar meterse en la piscina. Seguramente tampoco era el momento ideal para subir riscos y tal vez tropezar con la nieve y el hielo… pero el caso es que nos pusimos las katiuskas y avanzamos sin piedad.

No sé ahora pero por entonces aquello no estaba demasiado cuidado ni controlado. Caminamos y caminamos hasta que encontramos el altar de los sacrificios.  Seguramente Alberto se contaría entonces alguna historieta (ya de pequeño era un petardo cuentamilongas) y acabamos haciendo unas fotos que ríanse ustedes de la serie Hispania.

Corazón nevado de la tierra

El asunto es que desde allí se veía media provincia de Ávila. No eran tontos aquellos viejos antepasados a la hora de prevenir la llegada de hordas malignas. Me intenté transportar a aquella época imaginando como sería un grupito de jovenes vettones correteando por allí y tirando piedras ladera abajo.

Imaginé sobre todo a algún centinela divisando el horizonte. Teníamos unos prismáticos buenos así que apunte hacia la actual ciudad de nuestras alegrías y desdichas. Era impresionante. Si no me traiciona la memoria yo juraría que con esos prismáticos se podía ver perfectamente como la gente paseaba por el Rastro, el Lienzo Norte,  el Puente Adaja.

Evidentemente en aquella época no había prismáticos pero tampoco había asfalto ni otros desastres.  Estar en Ulaca y mirar alrededor debía ser un espectáculo de dioses.

Permítanme la poca ortodoxa licencia de poner “un friker”…

Volví a coger los prismáticos, apunté una vez más hacia las murallas y recordé porque a pesar de los cantos y los no santos, las envidias, los tejemanejes y las mil reprimendas que le lanzamos a lo nuestro…cuando alguien de fuera nos pregunta de dónde somos siempre respondemos con orgullo.

“De Ávila.  Patrimonio de la Humanidad””

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