Isaac Rosa y la “irrelevancia de la cultura”

Ya hemos criticado en este blog, en varias ocasiones, la escasa actividad cultural de la ciudad de Ávila. Lo han hecho algunos de nuestros invitados, como la escritora Mayda Anias o el cineasta David Galán Galindo, e incluso Alberto dedicó una entrada a ofrecernos otro punto de vista (más centrado en las infraestructuras) sobre esta cuestión. Hoy vuelvo a traer el dichosito tema, un día después de que el escritor y periodista Isaac Rosa intervenga en el ciclo de los ‘Lunes Literarios’ que organiza Caja de Ávila.

El sevillano (aquí podéis ver su blog en ‘Público’) se mostró muy crítico con los escritores, artistas e intelectuales españoles por “no estar a la altura” de los tiempos que corren. En su conferencia, titulada ‘Literatura y conflicto social’, lamentó que prácticamente no existan novelas que estén abordando la crisis, mientras que en los últimos años se ha ido creando todo un género sobre la Guerra Civil.

Rosa defiende, más que al “escritor comprometido”, al “escritor responsable”, lo que incluye “enfrentarse a tus propias ideas”. Asegura que en sus libros ha querido entrelazar la inquietud social con la inquietud literaria, y cree que la novela es el mejor mecanismo para explicar la crisis. ¿Por qué, entonces, no existe producción literaria sobre este tema?

Isaac Rosa (Foto de blog.rtve.es)

El creador de ‘La mano invisible’ (2011) lo tiene claro: el motivo es que la cultura en España juega un papel casi irrelevante. Él cree que en la transición se eliminó la cultura de la sublevación. A uno este tipo de afirmaciones le dejan profundamente preocupado, más allá de que a los abulenses nos pueda reconfortar saber que, por ahí fuera, andan casi tan escasos de artistas comprometidos como nosotros. Mal de muchos… sí señor.

Alguien del público le pregunto que si actividades como el propio ciclo de los ‘Lunes Literarias’ y otros eventos pertenecientes a las obras sociales de las cajas de ahorro no eran en sí mismos una demostración de la docilidad de la cultura. La pregunta se las traía, estarán de acuerdo. El propio escritor advirtió de que no quería faltar el respeto a sus anfitriones, pero aseguró que el acto que él estaba protagonizando también era una prueba de la “irrelevancia de la cultura”.

Es una buena idea preguntarse por la dependencia que tiene el arte de ciertas instituciones y entidades. Por ejemplo, en el caso de nuestra provincia, ¿qué le ocurre a un pintor, escultor, escritor o artista en general que no cuente con el beneplácito de Ayuntamiento de Ávila, Diputación Provincial, Junta de Castilla y León, Caja de Ávila, medios de comunicación, etc.? ¿Cómo difundirá su obra y con qué apoyos contará para llegar a un mayor número de personas? Y, por el contrario, ¿cómo podrán ser críticos aquellos que dispongan de ese tipo de respaldos sin jugarse su futuro?

9 Responses to Isaac Rosa y la “irrelevancia de la cultura”

  1. Guillermo B. says:

    Ataco la mayor… ¿Acaso existen los fontaneros comprometidos, los fruteros comprometidos o los proctólogos comprometidos? ¿Por qué otorgamos a un artista un componente social más allá de su arte? ¿Por qué se lo otorgan ellos? Un escritor o un pintor, ¿posee una capacidad incrementada para poder analizar su entorno social por el hecho de pintar o escribir? ¿Es mejor una obra crítica, o una obra bella?

    Lo siento (y sé que me entrareis a saco en ésto), pero no acepto de principio el concepto “compromiso literario” otrosí que el que tiene un escritor con la propia literatura. El ciudadano socialmente comprometido lo es per sé, y no ligado al ejercicio de su profesión.

    Hace años, me solían visitar (ya no, no sé por qué) en casa los Testigos de Jehová, y me lo pasaba pipa escuchando sus peregrinas argumentaciones. Una de sus favoritas era sacarme las declaraciones de un premio Nobel de Física u otro de Economía que afirmaban que Dios existe, como prueba de que efectivamente así era. Por mucho que yo les intentaba decir que aunque el señor X me merecía gran respeto analizando singularidades electrocuánticas, o el Y los mercados ineficientes, ninguno me lo merecía como teólogo, no les entraba en la cabeza, para ellos el que un señor “importante” creyese en Dios aportaba más que si lo hacía un tío de a pie. De la misma forma, la opinión de un escritor o la de un pintor sobre la rebelión de las masas creo que ha de tener el mismo peso que la del portero del Real Ávila, por citar.

    Yendo al final de tu post, y tocando ciertas de las preguntas que planteas, un artista querrá llegar al mayor número de personas con su obra, entiendo, y querrá que esa comunicación de la misma no la altere sustancialmente. Pero no necesariamente se ha de presuponer que haya de ser siempre crítico con el medio que utiliza, que tenemos una fijación con el concepto artisata rompedor, trasgresor e hipercrítico. Como quiera que la pintura, música o la literatura, además de bellas artes son productos a comunicar, pues habrá un conflicto si mi medio de comunicación es Bankia, y mi mensaje una representación de Bankia junto a una boñiga de vaca, lo cual veo razonablemente comprensible quizás como representación pictórica, pero también veo comprensible que no sea del agrado de Rodrigo Rato. No existe obligación por parte de Bankia de promocionar todo independientemente del contenido, máxime siendo como es ahora una entidad privada (que lo es, al margen de que en sus consejos se sienten administraciones públicas).

    Respecto a las administraciones públicas en sí (el ejemplo final podría ser RTVE), es cierto que tienen –dentro de la legislación y de unas ciertas normas de educación aprobadas en parlamento o junta de gobierno– la obligación de permitir la difusión incluso de aquello que represente una crítica contra ellas mismas o contra los que temporalmente ostenten cargos en ellas. Pero una vez más, esas críticas en lo artístico debieran de ser necesidad en la construcción estética o argumental de la obra, y no convertirse en justificación de la misma sin más, como lamentablemente ocurre con mucho pseudo artista que basa su capacidad creativa en la intencionada provocación para con su difusor, a ver qué pasa o a ver si así comunica más y mejor.

    Y por último, existe la categoría de supuesto “artista” que se cree tal a base de desmontar por completo el arte y la cultura. Eso, que quizás pueda ser el corolario final a un análisis vital (no sé, Antonio López lo descubre al dar la última pincelada a la Gran Vía), algunos lo convierten en la estación de comienzo de su andadura por el mundo de las musas… y claro, las aludidas tienden a no hacerle ni puñetero caso. El señor este que citas, hablando de “la irrelevancia de la cultura”, parece optar a ello.

    En fin, a recibir toca.

  2. Algo simple y lo llevo al terreno del 15M. Ha habido manifiestos y manifiestos y manifiestos por doquier durante el (poco o mucho, según se mire) tiempo que duró la acampada en Ávila. Llegaban manifiestos de Perico el de los palotes y de Pepe Pérez, pero ¿cuál era el que se leía? El de Sampedro. ¿Por qué? Quizá era el mejor, quizá no. Pero bien es cierto que alguien metido en cultura, (a un escritor/artista, que no sea un componemañanas) le suponemos un nivel cultural bastante alto y está visto, quién tiene cultura, a la vez que labia, puede callar al más resabido de la corte. Esto es así.
    Otro asunto es que solo deba depender de los artistas. No. Una cosa es que los artistas inicien y otra bien diferente que el resto no los sigan. También tenemos grandes ejemplos de artistas (¿?) que protagonizaron muchos movimientos con el “No a la guerra” y que fueron secundados por el resto de ciudadanos. Por eso digo, que ya que alguien tiene que abrir camino, se lo dejamos al “cultureta” que algo más que nosotros sabrá.

    • Guillermo B. says:

      Ana Isabel, gran razón llevas, y gran peligro representa. Sanpedro es alguien que sabe usar las palabras. Es alguien que conoce el valor y la fuerza de una metáfora, de una sinecdoque, de un adjetivo bien usado. Es como un carnicero que sabe por dónde se corta la pieza, o como un banquero haciendo sumas (de los de antes, no de los de ahora).
      Por ello, no porque ande “metido en cultura”, sino porque cuenta con las herramientas necesarias, puede contar lo que siente de forma que la gente crea dos cosas: a) que lo que dice es cierto y b) que además, como lo dice bonito, tiene que ser cierto.
      Es como los genios del márketing que nos convencen con sus trucos anunciantes de algo.
      Podría incluso aducirse que de la misma forma en la que prohibimos a Messi participar en el torneo de lanzamientos de penalti de la feria de mi pueblo, ya que no sería justo, los literatos habrían de tener algún lastre en contra a la hora de competir comunicando, ya que son los que saben que la rosa, además de ser más que una rosa, tan sólo es una rosa.
      Para abrir camino, que abra quien quiera. Pero para valorar el camino abierto, que por favor haya escuchantes con juicio crítico, que si no, cualquiera nos la meterá doblada. Porque los intelectuales, históricamente no han sido sólo de un lado del espectro, hubo mucho labio fácil que auspició y ayudó a la llegada de los fascismos en los 30…

  3. Tampoco será para tanto, Guillermo. No creo que te toque recibir mucho, ya verás como no. Lo que dices está bien argumentado y creo que tienes parte de razón. La opinión de un artista es igual de válida que la del portero del Real Ávila, en eso estoy contigo.

    Sin embargo, creo que al artista le toca analizar y representar el tiempo que vive y hacerlo desde un punto de vista crítico, cuando toque. Además, creo que tiene una responsabilidad con el tiempo que le ha tocado vivir y su privilegiada posición (en muchas ocasiones, también en su condición de intelectual) debe valer para replantear las cosas y hacerlo con un punto de vista analítico. En muchas épocas de la historia han sido artistas e intelectuales quienes se han replanteado la realidad para avanzar y dar nuevos pasos.

    Por otra parte, si, como dice Rosa, no hay novelas ambientadas en la crisis. ¿No estarán creando los escritores de nuestro tiempo una especie de literatura edulcorada, idealizada, poco coherente con la realidad? Debería de haber distintas tipos de artistas, pero creo que también son necesarios los de carácter más social, por así decirlo.

    Saludos

    • Guillermo B. says:

      >>> y su privilegiada posición (en muchas ocasiones, también en su condición de intelectual) debe valer para replantear las cosas y hacerlo con un punto de vista analítico.

      Hace unos cuantos años había un señor que se llamaba Ludolfo Paramio (seguro que sigue por ahí, no me he molestado en googlelearle) que era “ideólogo del PSOE”. Yo siempre me le imaginaba en una buhardilla de Ferraz, consumiendo opio, tomando absenta, y reflexionando nuevas ideologías o planes estratégicos…

      Quiero decir que no comprendo el por qué un intelectual ha de tener una posición privilegiada. Si la tiene porque la sociedad le permite vivir sin hacer nada, al margen de beber absenta y fumar opio, y tener buhardilla graris a costa de los demás, entonces puedo comprender que un peón caminero le pueda considerar privilegiado. Pero si es un señor que tiene ideas (sean pictóricas, literatas o musicales), las quiere comunicar a los demás, y que ellos si les gusta le paguen por ellas, entonces está como mi frutero, que ha de convencerme de que las peras de conferencia están chupi lerendi este año.

      El artista no es el encargado de analizar y representar su entorno, el artista es el que encuentra o genera estética en lo que le rodea. Lo que le rodea no es objeto de su análisis más allá de lo instrumental que aporta para realizar su idea. Es como si me dices que es función del escultor analizar y comprender la arcilla, yo te diría que no, que esa es la función del geólogo. El escultor tiene que conocer la arcilla, claro está, para con ella realizar algo superior a ella. Un escritor que sencillamente escriba sobre la crisis no crea, refleja. Un escritor que use la crisis para hablar de la indignidad humana, del amor, de la envidia, del odio, de la belleza, está sirviéndose de ella.

  4. El cimbalillo de la catedral says:

    Estoy totalmente de acuerdo con Guillermo B. No se puede subir a los altares a los que dicen formar parte de la cultura como si fueran seres superiores a los demás. Otra cosa es la escasa importancia que se le pueda dar a su obra o que para ser artista de exposiciones y congresos tengas que pertenecer o estar bajo el paraguas de determinado ‘clan cultureta’. Nada distinto de lo que sucede en el resto de sectores de actividad

  5. Guillermo B. says:

    >>> Estoy totalmente de acuerdo con Guillermo B.

    ¡¡¡ Dios !!! Algo debo de haber hecho mal… 😉

  6. bymoya says:

    Pues mientras que la autoridad competente lo permita; militar por supuesto; siempre podrás escribir en un blog y colgar los cuadros a lo largo del pasillo, para las esculturas reservamos los mejores rincones de la casa.

  7. Helena says:

    Perdonad, de antemano, que me desvíe de la conversación.
    Yo abogo por la existencia de artistas “comprometidos” y de artistas “no comprometidos”, pero no es de lo que quería hablar.
    Aprovechando que Pablo ha hablado de este ciclo literario, quería tocar el tema del público asistente, y de los jóvenes.
    No fui a escuchar a Isaac Rosa, pero sí fui a la conferencia de Benjamín Prado. La media de edad del público asistente debía de rondar los 55 años. Los más jóvenes de 40 y algo, y los mayores andarían por los 70. A lo mejor con Isaac la cosa fue diferente.
    Es un tema que no deja de sorprenderme. ¿Dónde andan los jóvenes? No creo que sea un “problema” abulense, porque en otro tipo de actos culturales fuera de Ávila me he encontrado con la misma situación. Pero la realidad es que la gente de 20, 30 años no estaba allí. Ninguno, o casi ninguno.
    Eso de que gran parte del arte dependa de las instituciones, obras sociales, etc… también me inquieta. Pero, sinceramente, si gracias a Caja de Ávila puedo escuchar una interesante conferencia de Benjamín Prado, y además, aprender algo más de la personalidad de Rafael Alberti (como fue el caso), ¡viva Caja de Ávila!
    Defiendo el arte independiente, pero antes defiendo el arte (así, en general), y la cultura, y cuando mueran todas las personas que fueron a escuchar a Benjamin Prado, ¿irán entonces los jóvenes de hoy, viejos de mañana, a escucharle?

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