Ávila y Segovia a la luz de los datos de paro

Si hay un tópico, un lugar común, que a lo largo del último siglo y pico ha tenido éxito referente a nuestro país ese es la existencía de dos Españas eternamente enfrentadas.  Rojo y azul, izquierda y derecha, Madrid y Barcelona, centro y periferia, Mahou y San Miguel, Messi y Ronaldo, Cain y Abel. Personalmente, semejante simplismo siempre me pareció una tontería, una teoría ingenua utilizada para explicar y en ocasiones justificar sucesos complejos. En nuestro país no hay dos Españas, hay cerca de 45 millones de Españas, una por cada español, pues dentro de todo ciudadano de este país hay, por este orden, un seleccionador nacional, un presidente del gobierno y un crítico de arte. Es materialmente imposible encontrar dos españoles que piensen igual en todo. Si usted ha encontrado algún caso a lo largo de su vida, no lo dude, no es que los dos piensen igual, es que uno piensa por los dos (o por los tres, o por los doscientos mil)

No existen en ningún caso dos Españas, pero si pretendemos elevar esto a categoría de regla, tenemos que encontrarle una excepción. Así es la vida a este lado del Potomac. Hay una dicotomía, una brecha que parte en dos el país y que parece más profunda hoy que ayer: norte y sur, dos Españas separadas por una línea imaginaria trazada a la altura del Sistema Central. En los mapas políticos normales no aparece esa diferencia. Castilla y León, al norte, tiene la misma pinta que Castilla-La Mancha, al sur. Murcia no parece muy distinta de Cantabria, o La Rioja de Extremadura. Pero si miramos otros mapas, centrados en variables económicas, esa diferencia si aparece nítida. Por ejemplo este, de tasa de paro por CC.AA. Al norte de nuestra imaginaria línea, ninguna CCAA supera el 20% de Paro, al sur, todas lo hacen de largo. Si profundizamos un poco y miramos este otro mapa de tasa de paro por provincias, solo tres provincias del “norte económico” superan el 20% de paro. Todas las del sur lo hacen. Una de las tres provincias del supuesto “norte económico” que supera el 20% de Paro es Ávila (las otras dos son Girona y Pontevedra).

Ayer se conocieron los últimos datos de paro registrado (hasta ahora estábamos hablando de los datos de la EPA) y también fueron horribles. Horribles a todos los niveles y para todas las provincias, norte y sur, este y oeste. Pero incluso dentro del drama, porque los niveles de paro son dramáticos, existen diferencias. El otro día @Avilaencastilla se preguntaba por qué dos provincias “parecidas” y cercanas como Ávila y Segovia podían tener datos de paro tan distintos. Con datos de la EPA del tercer trimestre, frente al 21% de paro de la provincia de Ávila, Segovia registraba “solo” un 13%. Además, es una diferencia que siempre ha existido pero que se ha ido agrandando a medida que avanzaba la crisis. En 2008, en los primeros pasos de nuestro viaje al infierno, el paro en Ávila era del 11% y en Segovia del 10%. Un año después, en Ávila el paro se disparaba al 19% mientras en Segovia se situaba en el 13%.

¿Qué puede explicar estas diferencias? Descartadas la legislación laboral, estatal, y las políticas activas de empleo, autonómicas, por ser basicamente las mismas, nos queda una miríada de factores – desde la demografía a la suerte – cuyo análisis supera las capacidades de que este que les escribe. Humildad y realismo. Lo que si podemos hacer es echar un ojo a las estadísticas publicadas para intentar extraer alguna conclusión. Ávila tiene ahora mismo unos 5.500 parados más que la provincia segoviana mientras que en el mismo mes de 2007 tenía unos 3.000 parados más. ¿Dónde se concentran esos 2500 nuevos parados que han ensanchado la diferencia entre ambas provincias? La respuesta no es difícil: en el sector de la construcción (+2000) y en los servicios (+500), los dos cultivos favoritos del mercado laboral abulense.

A la vista de estos datos, parece que una de las variables que explican el distinto comportamiento de las dos provincias durante la crisis es la poca diversificación de la economía abulense, demasiado centrada durante los años de la burbuja en sectores donde se contrataba mucho y donde ahora se despide igual de rápido. Muchos de ustedes dirán que para llegar a estas conclusiones no hacían falta alforjas, pero el que les escribe tiene cierta deformación profesional y una extraña querencia por las estadísticas. Nos quedaría profundizar en las razones que llevaron a los abulenses al ladrillo y la hostelería (sector mayoritario dentro de eso que llamamos servicios) pero esa es otra historia.

Una última cosa. Las cifras del paro en nuestra provincia son dramáticas porque tras los números, tras cada nuevo parado, hay una persona, una vida y en muchos casos una familia que depende de esos ingresos. Por eso, las pocas noticias que llegan sobre la creación de nuevas empresas son recibidas con esperanza. Hace poco, el Ayuntamiento anunció que una empresa pretendía crear 500 empleos en los próximos diez años (producto y empresa del que, por cierto, ya habíamos oido hablar por estas tierras hace unos años). Esperanza, pero también cierta desconfianza. Esperemos, de verdad, que la iniciativa llegue a buen puerto, que se creen 500 o 1000 empleos, cuantos más mejor, pero es inevitable sospechar de estas noticias en periodos electorales. Más cuando estamos acostumbrados a este tipo de noticias (1, 2, 3, 4) y a que sus optimistas expectativas no se cumplan.

Aclaración: Escribo post aburridos por placer, no por obligación. Soy así, qué le vamos a hacer, lo siento.

6 Responses to Ávila y Segovia a la luz de los datos de paro

  1. bymoya says:

    Uno cuando se da una vuelta por Segóvia percibe un ambiente diferente, cómo un cierto nivel de actividad diversa. ¿Porqué será?.

  2. El cimbalillo de la catedral says:

    La falta de diversificación en la actividad comercial (todo se ha reducido a turismo y “ladrillo”) ha hecho como muy bien dice Alberto, a que la caída de uno de estos dos sectores -la construcción- nos haya estallado de pleno y aquí el poco trabajo que queda es sirviendo cañas en un bar, con condiciones míseras tanto laborales como económicas.

    Nuestros políticos locales (todos, da igual el color que sea) siguen montados en la “burra” y no quieren ver, o no les interesa, cual es la realidad actual de sus vecinos, en un porcentaje cada vez más alto con dificultades no ya solo para llegar a final de mes sino simplemente para cubrir necesidades básicas como la alimentación, luz, agua, gas, etc…

    En una provincia como la abulense con mayoría de población improductiva (jubilados) y dependiente en gran parte del erario público (funcionarios) hay que moverse para que si se nos rompe un palo de la silla no nos caigamos. No se ha previsto nada en tiempo de bonanza y cuando las cosas han venido mal dadas, nos hemos pegado el trompazo.

    Algo habrán hecho en Segovia sus políticos para que nos hayan adelantado por la izquierda y la derecha. Con decir que por primera vez estamos delante de los segovianos (lo ha declarado ayer el concejal de turismo del ayuntamiento de Ávila) parece que se conforman esas mentes tan “cortitas” que tienen nuestros dirigentes. ¿De eso se come? Ellos sí, los demás a esperar las sobras…

  3. Helena says:

    Me ha gustado e instruido a partes iguales este post. Gracias, Alberto.

  4. Héctor says:

    Me pregunto ¿cuándo esta tomada esa foto para que haya tanta gente en la calle Reyes Católicos y que no salga nadie vestido de Mercado Medieval?

  5. Alberto Martín del Pozo says:

    El día de la Santa de este año.

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