¿Los representantes de los abulenses?

Queda exactamente un mes para las elecciones generales del 20 de Noviembre y ya tenemos, por fin, los nombres de todos los que aspiran a representarnos. En concreto, en la provincia podremos elegir entre 12 listas al Congreso y 10 al Senado y la gran novedad es la presencia de la candidatura de Equo, proyecto ecologista de izquierdas encabezado por el antiguo dirigente de Greenpeace Juan López de Uralde, que tras conseguir los avales necesarios se presenta a ambas cámaras.

En cuanto a los nombres contenidos en esas listas, pocas novedades. La principal sorpresa (por no decir que la única) la ha dado el PP incluyendo como número dos de su lista al Congreso al presidente de Nuevas Generaciones de Madrid y asesor del expresidente Aznar en vaya usted a saber qué, el palentino Pablo Casado. A no ser que se produzca una hecatombe o que Rajoy confiese que es la reencarnación de Palpatine o de los lagartos de V, el recien llegado será diputado por la provincia y será, en teoría, el portavoz de los abulenses en el Congreso de los Diputados. Su inclusión en las listas ha levantado cierto revuelo principalmente, para qué vamos a negarlo, entre aquellos que no teníamos planeado votarles, aunque parece que, por primera vez, la decisión también ha provocado algún comentario negativo entre votantes, afiliados y simpatizantes del partido conservador.

Las críticas están motivadas principalmente por su nula relación con la provincia, lo que viene a denominarse tradicionalmente ser cunero. A otros, los menos (y vuelvo a ser sincero: principalmente aquellos que no teníamos pensado votarle) les molesta también su radicalismo ideológico, definido eufemísticamente por uno de los comentaristas habituales del blog como “alejado del ala moderada del partido”. Si ustedes rebuscan un poco en la red podrán ver algunas intervenciones del candidato y juzgar por si mismos.

Si ustedes esperan que ahora me ponga a criticar a este señor, al que no tengo el gusto de conocer, o a rebatir sus brillantes intervenciones, lo siento, no lo voy a hacer. Por una vez, me voy a guardar mi opinión para otros foros en favor de preservar en parte la imparcialidad apartidista de esta página (os juro que es así, no se rían)

Sobre este asunto -listas, cuneros, paracaidistas- me surgen varias dudas ¿De verdad los diputados de nuestra provincia son representantes de los intereses de esta? ¿Los ciudadanos votan a quien quiere que les represente o se limitan a votar a los partidos en clave nacional?

Durante la pasada legislatura, la provincia de Ávila ha contado con 3 representantes en el Congreso (dos del PP y uno del PSOE) y cuatro en el senado (3 del PP y 1 del PSOE). ¿Han sido buenos representantes de los abulenses? Resulta difícil saberlo. No podemos conocer los tejemanes, negociaciones y presiones que se viven en los pasillos y despachos del Congreso o del Senado, así que perdemos una buena parte de la información sobre sus actividades.

En las web del Congreso y del Senado podemos conocer las iniciativas parlamentarias (preguntas orales y escritas, solicitudes de informe, intervenciones) de todos los diputados y senadores. Es decir, podemos cuantificar y en cierta medida cualificar la parte pública de su trabajo. Un vistazo rápido no arroja nada sorprendente en lo relativo a los representantes abulenses. Como era de esperar, la oposición pregunta más que el partido en el Gobierno (incluso el diputado Acebes tiene una larga lista de preguntas, escritas eso sí, al gobierno) y una buena parte de sus intervenciones tienen que ver con temas relacionados con la provincia o la ciudad: el tren, el Museo del Prado y la Escuela de Policia son los temas preferidos de nuestros representantes.

Pero ¿preguntar por lo “abulense” les convierte en defensores o representantes de lo “abulense”? Si repasamos también su voto a las distintas cuestiones, todos los diputados y senadores han votado siempre lo que les ha dicho su partido. ¿Todo lo que proponía el partido A era bueno para la provincia y por eso le apoyaban? Difícilmente. ¿Todo lo que proponía ese mismo partido era malo para la provincia y por eso los del otro partido lo rechazaban? Difícilmente también. ¿A quién hacen más caso llegada la hora de la verdad: a los intereses de sus electores o a los intereses de partido? Parece claro que el partido prima sobre la circunscripción. Por poner un par de ejemplos, y sin entrar a valorar las medidas, el diputado socialista aprobó la reducción de la oferta de empleo público que tiene bajo mínimos a la Escuela de Policía y los diputados populares aprobaron hace unos años que el trayecto del AVE pasara por Segovia.

Ahora bien. Una de las quejas mas frecuentes de los abulenses en esto de las listas y los partidos es que, pongan a quien pongan, el resultado va a ser siempre el mismo. Los abulenses parecen olvidar rapidamente los nombres que figuran en las papeletas y votan fijándose únicamente en las siglas del partido en porcentajes además parecidos elección tras elección. Si esto es así, si los abulenses votan en clave nacional ¿qué más da quien los represente? Es más ¿de verdad sería bueno que los diputados atendiesen solo a los intereses de sus circunscripciones? La política americana, en la que supongo que pensamos todos a la hora de trazar paralelismos, es un galimatías en el que los intereses de los productores de azúcar de Florida pueden tener un papel fundamental a la hora de aprobar las ayudas al sector del automóvil o el presupuesto de la NASA.

Quizá lo deseable sería que nos quitasemos de la cabeza la idea de que Antolín Sanz, Pablo Casado o Pedro José Muñoz son los representantes de los intereses de los abulenses y asumamos que los diputados y senadores se eligen por provincias pero representan a sus partidos y que en su designación tiene mucho más que ver el reparto de poder y la organización interna de los mismos que su consagración a la defensa de la circunscripción en la que se presentan. Quizá el problema sea que las agrupaciones abulenses de los partidos pintan poco o, en el particular caso popular, que la inclusión del señor Casado en detrimento de algún abulense lleva aparejada alguna compensación futura (¿el salto del Alcalde a la política nacional?)

Fuera como fuese, en mi humilde, desinformada y parcial opinión la solución definitiva pasa por reformar el sistema electoral que nos lleva a asumir que estos señores (muy paritario todo, por cierto) que representan a sus partidos son nuestros representantes.

Si además arreglamos otro par de problemillas que tiene la ley, mejor aún.

9 Responses to ¿Los representantes de los abulenses?

  1. Pepe Herráez says:

    En política en Ávila siempre estamos al fondo a la derecha. Siempre pensé que algún día cambiaria pero me estoy haciendo mayor y me estoy empezando a mosquear…

    Tres cosas más:
    – Ayer se publicó la lista completa de candidatos al congreso y al senado por Ávila, me interesa la política y que pena me doy a que pocos conozco. Mirad: http://www.boe.es/boe/dias/2011/10/19/pdfs/BOE-A-2011-16466.pdf (página 32).
    – Es cierto que yo también soy de los que piensan que los candidatos, mientras que esto no cambie, son representantes de los partidos más que de las provincias por donde se presentan, y a mi me gusta más que me gobiernen a que me manden.
    – Bien cuatropalero.

  2. Equo dice “no ser de izquierdas ni de derechas”. Tengo claro que aquel que no tiene cojones a decir que es de izquierdas —cosa que suena muy vieja y trasnochada, por lo visto—… está claro que es de derechas.
    De hecho la frasecita se la hemos oído desde a Jose Antonio Primo de Rivera o Mussolini hasta a Adolfo Suárez. Muy progresistas todos ellos.

    Me resisto a decirlo de ellos, dado que la mayor parte de su programa —salvo las partes más ecolomonger*— es de pura izquierda, pero tiene narices que esta gente tenga las pelotas tan chiquitinas. Por su tendencia ecolomonger* y por falta de huevos no puedo darles mi voto…

    * Debate aparte no incluído en este comentario.

  3. Alberto Martín del Pozo says:

    Firmo todo tu comentario, incluida la parte sobre “lo ecolomonger”.

  4. Guillermo B. says:

    Como uno de los Palos dijo en otro momento, en otra entrada, este sistema es el que hay y el que tenemos, si alguien conoce otro mejor, que lo diga…

    Así, a bote pronto, hay 4.
    Uno basado en circunscripciones provinciales con escaños en función de población. Es el actual Español, como ventaja está que en tiempos de la Transición facilitó las cosas bastante a los catalanes y vascos, y no era moco de pavo entonces contar con su anuencia, que eran tiempos difíciles. Si lo modificamos, se van a cabrear, conste.
    Otro, basado en una lista única nacional, modelo parlamento Europeo. La pide UPyD, alegando que con los mismos votos nacionales del PNV tiene 1 escaño vs. 6.
    Otro sería el británico o americano al Congreso, con circunscripciones unipersonales. Ni te cuento si estais en contra de los grandes partidos arrollando enternecedoras iniciativas tipo Equo o Falange (táchese la que no proceda), con este sistema. Salvo en circusncripciones raritas y alguna periférica, un triunfo del bipartidismo por goleada (o tripartidismo, como en el Reino Unido, donde el tercero no es más que el bisagra)
    Finalmente, el alemán, donde mezclan circunsripciones con listas únicas nacionales. No sé si es mejor o peor, pero algo de sal aporta.

    Si hay algún otro, que lo habrá, seguro que tendrá sus pro’s y sus contras, como todo en la vida.

    Lo que me parece peligroso, la verdad, es es camino de “los grandes partidos no me representan, se representan a sí mismos, ergo el sistema ya no vale”. La verdad, hasta que un sistema B se pueda probar mejor, quitar esta democracia imperfecta que nos cobija es arriesgado, que una masa sin sistema es peor que un sistema de masas (perdón…)
    ¿Cuántos de los descontentos han intentado revertir el sistema desde dentro? ¿Realmente el 80% de los españoles, votantes de PSOE y PP, son incultos, iletrados, borregos, nopensantes, semovientes y descerebrados? Cuando no estoy a favor de lo que el 80% decide, ¿es lícito pensar que el sistema está viciado y que realmente yo tengo razón, y es el sistema el que falla, o quizás no cabría aducir que esta vez la colectividad no está por lo que yo quiero? Y sobre todo, ¿se han preguntado, como decía Tola, “si yo fuera presidente, pero de verdad, con un presupuesto finito, con carreteras que parchear, médicos que pagar y compromisos internacionales que mantener, qué carallos haría”? Porque tendemos a pensar, y con razón’un porcentaje no despreciable de veces, que los políticos están ahí para llevárselo crudo, pero otros lo están para mejor o peor hacer cosas, gestionar lo común, y lograr que al final de su mandato los menos estén cabreados (ya que satisfecho saben que ninguno estará).

    En fin…

    PD. Qué obsesión con las derechas y las izquierdas, Camarada. Creo que voy a tener que apuntarte otra vez al curso básico de Barrio Sésamo… 😉

    • Alberto Martín del Pozo says:

      Esto sí que es noticia, Guillermo. Estoy de acuerdo contigo en lo referente al sistema alemán: es el menos malos de los que nos rodea, aunque también presenta sus problemas (entre ellos, que hay muchos alemanes que no lo entienden)

      Solo un apunte, yo no creo que los partidos sean la peste (aunque no me guste como funcionan) y por lo tanto, el hecho de que los diputados representes a sus partidos no me parece mal. Yo voto pensando en unas siglas que presentan, en teoría, en un programa de gobierno para el país. Si me dejasen elegir al candidato de mi provincia entre una lista otro gallo cantaría, pero como no es así no me queda más remedio que apoyar al candidato que el partido al que voy a votar presenta en mi circunscripción.

      Me voy a tomar unas cervezas en honor de nuestro punto de vista común 😉

    • El cimbalillo de la catedral says:

      Análisis de cuatro posibilidades del sistema, sobre las que nunca nos pondremos de acuerdo de cual es la mejor. Da igual la que sea porque los partidos políticos, en función de la que se aplique, siempre buscarán como utilizarla para favorecer a sus particulares intereses y no a los de quien representan.

      El gran problema que tenemos radica en el carácter “empresarial” (permítanme la palabra) y monolítico en que se han convertido los partidos, donde la democracia interna se encuentra ausente y todas las decisiones tienen que llevar el visto bueno del líder (dictador) de turno.

      Además, los representados hacen (hacemos) poco por modificar estas conductas poco democráticas, algunos (los menos) desde dentro de los partidos y el resto (la mayoría) utilizando correctamente el medio que tenemos (el voto) cuando podemos hacer uso de él. Hablámos y criticamos mucho en las tertulias, foros, etc… pero a la hora de la verdad no llevamos casi nada a la práctica.

  5. Guillermo B. says:

    Alberto, no sabes cómo me alegro de que mi esforzada moderación en las posturas (que me ha costado sudores y adelgazar 10 kilos) consiga que te puedas tomar unas cañas… Estoy trabajando en una revisión de mi visión del ecologismo y la guerra de Irak, para ver si tras ella puedes aumentar la cosa a unos lingotazos de whisky… 😉

    Cimbalillo, como dices somos perros ladradores y poco mordedores… No obstante, los partidos tienen algo de democracia interna (si no recordemos cómo llegó Zapatero al poder-PSOE), pero también, como en toda organización con objetivos, tienen jerarquía, que es esencial. La democracia o el asambleismo no funciona siempre, en teatro el director podrá ser más o menos dialogante y receptivo a las opiniones, pero las escenas de una obra no se deciden democráticamente por el colectivo de actores y tramoyistas. Una vez elegido un líder, pues a dejar que lidere, que si no, si cada decisión suya hubiera de pasar por el tamiz del consenso colectivo, créome yo que los líderes se irían todos de cañas con Alberto, más que dedicarse a recibir tortazos…

    • Alberto Martín del Pozo says:

      A mi también me ha costado lo suyo avanzar hacia la moderación y el consenso. Cada vez que escribo un post lo hago inyectandome tila por via intravenosa para calmarme. Sé que todavía me queda camino que recorrer, nadie dijo que fuera fácil, pero creo que puedo conseguirlo. 😉

      Sobre los partidos, democracia interna tienen, lo que sucede es que en muchas ocasiones tampoco hay mucho de dónde elegir. La ciudadania se implica (nos implicamos) poco en la vida de los partidos y de esos polvos algunos lodos.

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