Ese pudor absurdo

Quienes me conocen saben que siempre sospeché que Einstein estaba equivocado, pero no me parece ético ni elegante hacer público ese “ya os lo dije” que se merece la comunidad científica internacional. En lugar de ello, prefiero escribir sobre algo que va todavía más rápido que los neutrinos esos: la desaparición progresiva de medios de comunicación y de puestos de trabajo en este sector.

Un compañero me dijo hace tiempo que, lamentablemente, los periodistas nunca nos encargamos de hacer públicos nuestros problemas como colectivo. A lo peor ni siquiera nos consideramos un colectivo. Cubrimos (en el mejor sentido de la palabra) las manifestaciones de Lear y Nissan, denunciamos los EREs que se han ido produciendo en distintas empresas abulenses durante los últimos años… pero ¿qué hay de lo nuestro?

Yo empecé en esto, sin contar los veranos de prácticas, hace siete años, en el periódico gratuito Ávila Siete. Desapareció hace tiempo pero no ha sido la única baja que lamentar. Por el camino, que yo recuerde, hemos perdido una televisión (la fusión entre Tele Ávila y Canal 4 dejó varias personas despedidas), otro par de publicaciones gratuitas que aguantaron poco tiempo (recuerdo con especial cariño ‘7 Días en Ávila’ por la gente que lo llevaba, buenos amigos), e incluso el periódico digital Ávila Red (aquí pueden ver su mensaje de despedida).

Muy recientemente han puesto el cartel de “Cerrado” en la oficina local del periódico Gente. Aquí llegaron a trabajar ocho personas y varios colaboradores, pero llevaban mucho tiempo con la plantilla reducida a la mínima expresión. Se ha producido una reducción estratosférica en Radio Nacional de España durante los últimos años, ha habido despidos en El Diario de Ávila, en Punto Radio hacen verdaderos milagros con el escaso personal que les queda, y etc, etc, etc.

Pocos o nadie informa sobre estos despidos y cierres, y creo que los motivos van desde una competencia entre medios mal entendida (muy habitual en este mundillo) hasta cierto pudor absurdo que solemos sentir los periodistas a la hora de hablar de los males de nuestra profesión. Las causas pueden ser difusas pero las consecuencias son claras. Cuando acaba la vida de un medio de comunicación, sea cual sea, siempre se pierde pluralidad. Cuando un periódico, una radio o una televisión reduce su plantilla, el resultado siempre es menos calidad y más información “basura”: se produce rápido, se consume rápido.

Y escribo todo esto a sabiendas de que muchos critican la labor que realizan los periodistas de hoy en día. Sé que el mensajero siempre se lleva los palos, de unos y de otros. También sé que en mi vida laboral me he encontrado de todo, pero, en mi opinión, abundan los buenos profesionales. Puedo asegurar que en Ávila hay muchos que hacen su trabajo con honradez, cobrando poco y dedicándole muchas horas de su vida a informar. Aunque luego tengan que aguantar a éste y al de más allá diciéndoles que están manipulados, que se nota mucho de que pie cojean y demás argumentario.

A pesar de ello, no nos quejamos. “Esta profesión deja momentos sensacionales, por eso nos gusta tanto aunque la mayoría de las veces nos mate a canas, lloros y desengaños”, dice Rubén Negro. Y creo que es así. Pero también es necesario que se sepa que mucha gente está perdiendo su puesto de trabajo en este mundillo, incluido este menda. Se pueden hacer muchos reproches al periodismo actual y seguro que yo comparto más de uno, de dos y de tres, pero hoy no es el día. Hoy he preferido sacudirme ese pudor absurdo.

[Mientras escribo esto, Àngels Barceló habla sobre la situación que atraviesa el periodismo (advierte desde el principio: “Ser periodista nunca ha tenido buena prensa”). No se lo pierdan]

11 Responses to Ese pudor absurdo

  1. Pepe Herráez says:

    Recuerdo que el mismo día que Los4Palos nació yo dije en tweets, no sin cierta coña, que en Ávila iba a haber un antes y un después desde ese nacimiento y hoy lo recuerdo por que es verdad.
    Bien Pablo por haber sido capaz de meterte la mano en el pecho y sacarte el corazón para ponerle encima de la mesa cuando anoche escribías.
    Bien por que Los4Palos por que ayer consiguió que se pudiera mirar la critica con gracia, obviando a los que no conocen el respeto.
    Y bien por abrir una ventana y dejar que el aire fresco de Ávila entre.

  2. Alberto Martín del Pozo says:

    A lo mejor sería interesante que aquellos que sois periodistas u os movéis dentro o cerca de ese mundo, abrieseis un debate (un post, quicir) sobre el papel del periodismo local en la actualidad. Dónde queda aquello del cuarto poder fuera de los grandes medios o algo así. En plan teórico, por supuesto, rollo Gabilondo pontificando a las masas sobre el papel de los medios desde un taburete sueco.

    Es un tema que como lector siempre me ha parecido interesante y que he pensado traer aquí alguna vez, pero creo que me sobrepasa.

    Estupendo artículo, Pablo.

  3. bymoya says:

    ¿Un derecho fundamental la información o un base para difundir posturas y posiciones políticas o un negocio para generar dividendos?. Para mí que entiendo la información cómo un derecho, es el Estado el garante. Luego otros pretenden hacer proselitismo vía subvenciones o un buen negocio tintando de amarillo el panorama. Y ya son muchos opinando para tan pocos lectores.

  4. Visitante says:

    Tus comentarios sobre la profesión periodística son interesantes. Están bien escritos y hacen una somera reseña del deambular de la prensa abulense, pero…. Me has dejado un poco así por que pensaba que ibas a explicar los motivos de tus sospechas sobre la Relatividad y el por qué tus amigos estaban al corriente de estas.
    Eso lo dejas para otro post, ¿verdad?.

  5. El cimbalillo de la catedral says:

    Pablo plantea uno de los graves problemas que afectan al periodismo abulense como es el de la precariedad laboral de la mayoría de sus trabajadores. Muchas horas de trabajo por un salario reducido. Esta circunstancia ha hecho que un buen número de periodistas hayan tenido que cambiar o variar su destino profesional y ahora se encuentren trabajando en otros campos o como jefes de prensa de instituciones o partidos políticos donde la cesta sí llega a fin de mes.

    En esta ciudad y provincia hay buenos profesionales que no pueden dar rienda suelta a su sabiduría porque se ven afectados por el otro gran problema existente: la autocensura.

    De todos es sabido que la práctica totalidad de los medios locales están en manos de o bajo la influencia de quienes mandan en la ciudad o provincia. Si publicas algo no conveniente para el poder establecido, sabes que se te va a cerrar la fuente de ingresos vía publicidad o subvenciones. Los directores de estos medios son conscientes de que tienen que ser serviles con los que mandan y no osan poner informaciones contrarias a ellos. Esta limitación afecta a sus redactores que ven censurados o no publicados sus artículos. Ello hace que ya cuando escriben se autocensuren porque saben lo que va a ocurrir.

    En Ávila no existe periodismo de investigación ni de denuncia. Los medios se limitan en gran medida a ser difusores de las notas de prensa que reciben, sin un análisis y tratamiento de sus contenidos. Si escudriñas las noticias que publica el Diario de Ávila, que ostenta el monopolio de la prensa impresa diaria, observarás como la tendencia a alabar las realizaciones de un determinado partido político es francamente descarada, ocultando o reduciendo la presencia de los demás. Esta tendencia se extiende a su canal de televisión. En la misma línea, protege sus particulares intereses el principal medio digital. Y en las radios más de lo mismo. La COPE a lo suyo: la Iglesia y la UCAV; Punto Radio con más voluntad que medios; y la SER, dando una de cal y otra de arena.

    Es difícil en nuestro territorio poner en marcha un medio de comunicación. No sólo por la dificultad de financiación económica –sabes que no puedes ir en contra de la Caja, Ayuntamiento, Diputación o Junta porque si eres crítico no verás un euro de su publicidad–, sino porque te vas a encontrar con muchos obstáculos en el camino. Resulta sorprendente que Ávila sea la única provincia de Castilla y León que sólo tenga una cabecera diaria impresa. Este cimbalillo conoce de al menos tres iniciativas surgidas en las últimas décadas para poner en marcha un periódico. Una de ellas duró poco más de un año, allá por la mitad de la década de los años 70 del pasado siglo, el Diario de Castilla. De las otras dos podría hablar con mucha extensión por haber estado directamente implicado en ellas. En la década de los 90 se quiso poner en marcha una cabecera promovida por La Opinión de Zamora, que contaba con la financiación de un importante empresario abulense. El cimbalillo que les habla recibió el encargo de conformar la sección de “Provincia”, cosa que hizo con mucho entusiasmo, captando a una extensa red de corresponsales en nuestros pueblos. Sin embargo, los que entonces estaban en el poder presionaron a ese empresario para que el proyecto no saliese adelante. La tercera aventura ha sido más reciente y se plasmó en un gratuito que tras un buen inicio fue poco a poco feneciendo hasta desaparecer del mapa informativo, pienso que más por la ineficacia de sus gestores y propietarios que por la viabilidad del medio.

  6. Pepe Herráez says:

    Fantástico análisis de la realidad cimbalillo. Es una pena, por eso, que me vuelva a surgir alguna pregunta ¿hasta cuándo tendremos que seguir resignándonos a que en Ávila esto sea normal? ¿Será verdad que no se pueda hacer nada por cambiarlo?
    Lo dicho muy ilustrativo cimbalillo.

  7. Guillermo B. says:

    Buen tema, no el de la precariedad laboral y escasez de puestos de trabajo de los periodistas (que en eso, para bien o para mal, son tan normalitos como los albañiles, ingenieros, licenciados en derecho y otras faunas más o menos formadas en esta selva laboral), si no el de los servilistas medios locales.
    Lo siento, pero para mí un periodista que merezca ese nombre es el que cuenta la verdad, que investiga el acontecer para revelárselo a sus conciudadanos. El que se ampara en la autocensura, el que sigue las directrices de su medio a favor (o en contra) del poder, no merece tal nombre, más bien es un pesebrero indigno de la profesión, de la misma forma que lo sería un médico que no cumpliera con su juramento hipocrático por mantener el sueldo, un abogado que no respetara el secreto de un cliente, o muchos otros casos donde una cierta moral impregna determinados trabajos.
    Así pues, lo que ocurre en Ávila es que hay una miríada de licenciados en periodismo, pero periodistas poquitos…

  8. Guillermo B. says:

    Por cierto, cimbalillo, una pregunta… ¿Por qué los medido de comunicación se han hecho adictos a la publicidad, hasta el punto en que sin ella nadie cuenta con abrir uno? En sus orígenes, los periódicos vivían de informar, y la gente gustosamente pagaba por ser informada. Los abusos no venían de la autocensura, más bien de pasarse de frenada exagerando o inventando para incrementar las ventas.
    Abrir un nuevo medio en Ávila para contarnos la última conferencia, inauguración o calle cortada no aportaría nada, para eso mejor periodistas en paro. Pero abrir en Ávila un medio de opinión, de investigación, de análisis, y más si (¡Oh cielos!) fuera imparcial, sería la repera. Y algo así no precisa publicidad, precisa suscriptores. E internet es una plataforma idónea para algo así. Yo, por lo menos, y hasta que se estropee la pátina de independencia, pago a gusto.

  9. El cimbalillo de la catedral says:

    Apreciado Guillermo B. Los medios de comunicación en nada tienen que ver con lo que eran en sus orígenes. Hoy son una empresa más que trata de obtener beneficios o subsistir cualquiera que sea el origen de sus ingresos. Por eso acuden a fuentes de financiación como la publicidad o a las subvenciones públicas al igual que lo hacen los sindicatos o partidos políticos ¿Existirían éstos con las cuotas exclusivamente de sus afiliados? No estoy justificando que todo tenga que pagarse con dinero público. Trato de ser realista y ahora mismo es utópico pensar la supervivencia de cualquier medio sin publicidad y/o subvención.

    Pretender pagar por un servicio es algo al que no estamos acostumbrados los ciudadanos. Aquí prevalece el gratis total (y más por Internet). Los políticos, partidos, sindicatos, organizaciones, asociaciones, etc, etc… hace tiempo que secuestraron nuestra capacidad de pensar, de decidir por nosotros mismos, de disentir… Todo nos lo dan “cocinado”, envasado al vacío y listo para consumir, basta con calentarlo en el microondas. ¡Cuánto me gustaría a mí salir del aborregamiento a que estamos acostumbrados y poder disponer de un medio en Ávila “diferente” que nos contase las cosas como son y no como le gustan que sean al preboste de turno!

  10. Guillermo B. says:

    Entiendo, Cimbalillo, es como por un lado ponerse a llorar porque se nos cierra un querido cine local, pero por otro defender a ultranza la maldad intrínseca de la SGAE y el derecho a la cultura digital gratuíta…

    Pues qué quieres que te diga, que yo no estoy por la labor de que lo público (mi, tu, nuestro dinero) se use para partidos políticos, sindicatos o gacetillas provinciales. ¿Qué sin esos dineros no existirían? A lo mejor es que no tienen que existir, o al menos no así, para que el currito, el votante o el lector con ansia de información se den cuenta de lo que les falta.

    Del panorama reciente que Pablo presenta y que tú completaste sobre nuestros periódicos, emisoras y canales, salvo una aventura tan sólo: Avilared, que fue ilusión compartida de varios profesionales (esos sí), que no buscó el amparo fácil del poder y sus prebendas (al menos en esas páginas) y donde la autocensura, si la hubo, se compensó con unos foros de libertad y el único confidencial con algo de enjundia que en Ávila ha existido. Todos los demás, mal que bien, como tú dices, empresitas que sacrifican lo intrínseco y auténtico (informar) frente a lo contingente (el dinerito, que si bien es necesario, también perversor).

    Saludos.

  11. Mayda Anias says:

    Todos los que tenemos estas preocupaciones hemos comentado o leído muchas veces que más que útil, es imprescindible contar con un medio independiente que cumpla con todas las expectativas mencionadas y las que no; unas formas serían costosas y por ello inviables (quienes están a la cabeza de tales inciativas están en paro o poco menos, ya lo ha dicho Pablo), pero este blog es un buen ejemplo de la libertad de expresión que andamos buscando todos. Pablo, y tus otros colegas, pudiera ser que un día los 4 sean pocos y haya que añadir más “palos” para lo que se necesita.

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