¿Y qué?

“¿Y qué tal van las obras para cumplir la anterior sentencia que obligaba a restaurar lo destruido? Avanzan a paso firme, supongo.”

Esa fue la respuesta vía tweet que me dio el 4paliense Alberto a un enlace en el que me refería al enésimo revés al sinsentido de Villanueva de Gómez.  Y me quedé pensando que una vez más tenía razón. ¿Y qué? Pues poco.

Es una pena que no funcione ya el vídeo de este enlace del reportaje que en su día hizo Caiga Quien Caiga sobre aquel pufo.  Las imágenes aéreas de la zona eran devastadoras. Se trataba básicamente de montar una macrourbanización de 7500 viviendas y 3 campos de golf en mitad de La Moraña, en una zona sin agua y acabando con la única zona arbolada del entorno. Luego llegaron los reveses: ni agua, ni construcción, ni lechugas. Por no llenaros de enlaces os dejo uno que he encontrado buscando rápidamente.

No me quiero extender más de la cuenta. Lo básico es ese ¿Y qué? del principio. La respuesta es nada.

En algún momento a alguien se le iluminó la bombillita de que ahí había pelotazo. Una ciudad nueva en mitad de la nada con campos de golf y ladrillos y viales por todas partes… ¡qué ideaca! Algunos bolsillos se llenaron, la zona se llenó de vida durante un tiempo (obreros, dinero). Pan para hoy y sed para mañana. Aquello no tenía ni pies ni cabeza ni aunque la burbuja no fuera a estallar. Que ya por entonces hasta el más bobalicón de la piel de toro veía venirse la morralla abajo. Y quien dice Villanueva dice Las Navas o dice Candeleda o dice otros tantos que se me estarán olvidando. Y se me olvidan porque al final nunca pasa demasiado. ¿Y qué?  ¿Unos arbolitos, fauna, flora? Sin construcción no se hace país, idiotas… diría el espabilao de turno.

Uno de los prebostes de el mamotreto me soltó en una entrevista en la radio (hará un lustro largo de aquello) que la urbanización era buena y positiva. Le pregunté que si de verdad veía posible que aquello se convirtiera en el segundo núcleo de población de la provincia, por encima incluso de Arévalo. Me dijo que claro, que había muchos madrileños. Y yo pensé que en las previsiones de nuestros ilustres mandatarios Segovia iba camino de los 150.000 habitantes (y se tarda más desde el acueducto a la estación que del Ave a Chamartín) y Ávila de otros 125.000 (y ojo, sin Ave y todo) porque los madrileños eran como topillos: llenarían toda España. Viva Andrés el topillo con estrés. Y volaríamos todos de Seseña al aeropuerto de Ciudad Real – Madrid Sur y etc etc.

Qué les voy a contar que no sepan ya a estas alturas. Pero lo malo es que la cuestión sigue ahí. Pasa el tiempo ¿y qué?

A %d blogueros les gusta esto: