Agua sana

¿Cómo lo ves, Rosendo?

Veo, veo… ¡A Moneo!

XL. ¿Qué obra suya cree que podría haber sido prescindible?

R.M. ¿Prescindible? [Lo piensa] Mmm… ¿La de Ávila? Nooo. Ese fue un proyecto que se torció por un mal entendido político. Yo creo que la plaza de Ávila resuelve bien el ámbito urbano, que la eliminación de los coches y el paso al aparcamiento se han resuelto de una manera ejemplar, que ha contribuido a vitalizar el centro de Ávila.

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No conozco quien es el autor de la foto. El cuadro que ven se nos apareció en la última mudanza, imagino que sería de mi padre. Me lo agencié para mi habitación. Estampa antigua, muralla, suelo noble castellano.

Es una imagen como otra cualquiera que demuestra por qué Ávila es Patrimonio de la   Humanidad. Por eso nos gusta tanto enseñar nuestra ciudad. Pasear intramuros, contar la historia de la catedral-fortaleza, alguna leyenda, rendir visita a San Vicente. Aderezarlo todo con una cañita/vinito y unos ricos pinchos.

Esta preciosidad es mi ciudad y aunque tantas veces la critiquemos…no la cambio por ninguna. ¿Me entiendes?

Y entonces sigues paseando y llegas al Grande. Entre la Muralla y San Pedro te encuentras con el mamotreto infame lleno de ventanas y a su vera el minihospital. La apoteosis del ladrillo. Por no hablar del suelo, tan cuquimoni, que no resistió la primera nevada.

“Y bien…esto también es Ávila. La del mamoneo de finales de centuria.”

Yo no sé a ustedes que recuerdos les traerá pero a servidor el Grande le suena a salir a tomar pipas. Ir al Teto a cambiar cromos. Saltar de La Palomilla a los leones. Acercarse al Dioce a ver la cartelera del Tomás Luis. Jugar al escondite y patear calle Estrada hacia la Plaza de Italia. Darle a la pelota, corretear de un lado a otro. Sería mucho menos pitiminí aquella plaza ochentera/noventera pero la cambiaba ipso facto por el engendro actual.

XL. La prensa lo definió como «el chapapote» y pidió incluso que interviniera la     Unesco.

R.M. Yo soy responsable de la altura, nadie me la impuso, y estoy dispuesto a aceptar que alguien la vea excesiva; pero también me hubiera gustado que, en lugar  de haber  sido un edificio de viviendas, hubiera tenido un programa más vivo: el de  un hotel.  Pero la Caja de Ahorros de Ávila, que era la propietaria de aquellos  solares, no quiso  entrar en competencia con los hoteleros de la ciudad. Éste ha sido  un proyecto que ha  tenido dificultades, pero no uno que a mí me guste descartar.

Tenía pensado, aprovechando este tiempo estival, proponerles una manera de devolver esta infamia. Consiste en jugar a ponerle nombre al engendrito.  Aquí en comentarios o en el twitter…compartan sus ideas.  Dejo a @__Willy_ encargado de cuidar un hashtag propicio para la ocasión. A ver si repetimos aquellas buenas experiencias de  #avilanitelaimaginas –  #avilabollywood  – #avilasobrenatural.

Mi idea sería la creación de tweets que acaben en   aquipropuestadenombre  @los4palos #horrendificio “

Les dejo yo mis tres propuestas:  Mamoneo (clásico), horrendificio y patrentado.

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Si la cosa funciona propongo repetir historieta pero con el monumento al braguetazo  la cremallera de la Avenida de Madrid. En cualquier caso, no olviden que no estamos solos. En Libertad Digital recopilaron lo que llamaron “horrores monumentales”. Pasando páginas se ven jrandes creaciones. Pero hacía uno en falta en la lista a la susodicha cremallera.

Pero bueno, es lo que tiene ser modernos. Ensayen su mejor cara de LadyGaga y repitan conmigo ¡Satán es mi señor!

Qué bien te sienta el verano, pueblo mío

Oiga, que da gusto pasearse por la provincia estos días. Pueblos llenos de gente –niños, sobre todo muchos niños- dispuesta a disfrutar de las fiestas locales, ya sea la Asunción de Nuestra Señora, San Roque, San Roquito o su perrito. Incluso muchos de los municipios que no tienen celebración en agosto se inventan una semana cultural para no ser menos. Y lo que digo, gente, mucha gente por todos los lados.

El problema es que el verano, como todo lo bueno, se acaba y luego el invierno nos deja un mundo rural casi fantasmagórico. Un dato: Castilla y León cuenta con 2.248 municipios y el 76 por ciento tiene menos de 500 habitantes. Mientras había dinero, a nadie parecía importarle estas nimiedades. Pero “ahora que vamos despacio” con eso de la crisis, la cosa empieza a ser más grave.

‘La fiesta nacional’, por gaelx.

Así que viene Berlusconi y decide agrupar 1.500 ayuntamientos pequeños y disolver 34 administraciones locales de menos de 300.000 habitantes para ahorrar dinero. No es que ‘Il Cavaliere’ sea santo de mi devoción, pero hay que reconocer que, seguramente obligado por ese ente que llaman “los mercados”, al menos ha logrado dar un paso adelante en este asunto.

Porque en España estas cosas nos las tomamos con más tranquilidad. Ahora dice Rubalcaba que espera ahorrar mil millones recortando las diputaciones. No sé qué me sorprende más, si que esta idea se le ocurra ahora –después de varios años de crisis en los que él ha estado en el Gobierno- o que el PP entre a la gresca para dejar claro que en este asunto, como en tantos otros, no habrá ni el mínimo intento de acuerdo entre los dos grandes partidos. Ellos, a lo suyo, que las elecciones están a la vuelta de la esquina.

Hablando de pactos, la Junta de Castilla y León ofrece uno para abordar la ordenación del territorio. Incontables las veces que la Administración regional se ha planteado hincarle el diente a esto de la dispersión municipal. Pero, hasta el momento, nada de nada. Tarde, mal y nunca, como siempre que hay que abordar un tema espinoso que puede provocar pérdida de votos. Lentos como caracoles de granja, no será por nuestros políticos por lo que los pueblos continúan en pie. Ustedes sigan mareando la perdiz.

Morriña

Doce meses han pasado desde la última salida que hice fuera de nuestra tierra. El motivo, en esta ocasión, no es otro que el ocio. Apenas una semana pero suficiente. Disfruto ahora de una tranquila ‘sobremesa’. Lo pongo entre comillas porque en realidad se trata de una “sobrenevera”. Una ensaladita, empanada gallega, bocadillos, Coca-Cola y, lo más importante, buena compañía.

Cuando estoy en Ávila, entre sus adoquinadas calles, me recorre siempre el cuerpo una rara sensación de rutina que no me lleva a más que el deseo de irme a otro lugar. Trabajo, familia, amigos son motivos más que suficientes para decidir permanecer pero nuesta muralla parece tener un efecto repelente, como los antimosquitos, y empujarnos a poner tierra de por medio entre sus consistentes piedras y nuestros débiles huesos para no caer en el odio profundo a la ciudad. Ávila tiene muchas cosas buenas, que nadie se líe, imagino que aquellas por las que nuestros exiliados desean volver a casa, pero no podemos negar que hay momentos en que debemos descansar de todo, incluso de nuestra ciudad, para oxigenarnos y volver con más fuerza a nuestro sentimiento rutinario.

De todas formas, todos por cerca o lejos que estemos sabemos lo que es eso que aquí, en Galicia, llaman morriña. Todos echamos de menos, en la distancia, nuesta muralla aunque parezca tener un efecto repelente, como los antimosquitos, y empujarnos a poner tierra de por medio entre sus consistentes piedras y nuestros débiles huesos aunque, en lugar de exiliados, estemos solo de vacaciones.

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Me encuentro en la Playa de Melide, con las Islas Cíes de fondo cubiertas con una espectacular niebla. Mi cabeza me engaña, busca y no quiere encontrar mejor vista que la que ahora contemplo pero sé que allí, desde las afueras, desde Los 4 Palos la imagen no tiene mucho que envidiar a ninguna otra estampa que hayamos visto. A veces lo tenemos tan cerca y durante tanto tiempo que nos empeñamos en imaginarnos en otros logares convencidos de que son mejores y nos olvidamos de contemplar la belleza de nuestra histórica ciudad. A veces, solo a veces, me entran ganas de volver.

Inaugurar – abandonar – recuperar – inaugurar

La pasada semana, los medios locales, ahora inmersos en la narración pormenorizada de todo cuanto rodea a las Jornadas Mundiales de la Juventud Católica, nos informaban de que el Ayuntamiento de la capital iba a gastar – podría decir invertir, pero sería inexacto – 12.000 € en “acondicionar” el Jardín de Prisciliano, pequeño punto arqueológico junto a la Puerta de San Vicente. He entrecomillado el verbo “acondicionar” porque tampoco creo sea el más indicado para describir el objeto de las citadas obras. Estoy hoy quisquilloso. Si yo tuviese que elegir uno en concreto, bien porque redactase las notas de prensa del Ayuntamiento, bien porque las reprodujese para algún medio local, utilizaría “reacondicionar”, que no figura en el Diccionario de la RAE, o “recuperar”. Este último verbo expresa mucho mejor que el anterior lo que de verdad se va a hacer en el Jardín de Prisciliano: recuperarlo después de meses y meses de abandono. Los 12000 € se destinan a reparar lo que el tiempo, los vándalos y la dejadez del Ayuntamiento ha estropeado.

Como el tiempo a todos nos afecta y vándalos hay en todos lados, vamos a hablar de la dejadez del Ayuntamiento. ¿Serían necesarios esos 12000 euros si en lugar de mirar para otro lado el Ayuntamiento le hubiese echado un ojo de cuando en cuando al Jardín? Las malezas que ocultan todo y que seguramente hayan dañado los restos ¿han aparecido por arte de magia en una noche? Los daños en las infraestructuras del Jardín ¿se produjeron todos la semana pasada?

No sé si en el resto de España las cosas funcionan como en Ávila – hasta donde llega mi experiencia sí, por desgracia – pero en nuestra ciudad es habitual que esto se repita. El ciclo acondicionamiento-inauguración-abandono-recuperación y vuelta a inaugurar es muy frecuente sobre todo en los barrios “periféricos”. En el centro, supongo que para evitar que el turista se lleve una mala impresión, este ciclo no es tan frecuente, aunque el Jardín de Prisciliano venga a demostrarnos que la práctica se extiende. Yo, que vivía en la zona sur (San Nicolás – La Toledana) estaba más que acostumbrado al citado proceso. ¿Cuántas veces en los últimos 20 años han acondicionado los jardines cercanos al Rio Chico? ¿Y el entorno de la Plaza de Toros? ¿Cuántas el cauce del Adaja entre el puente romano y el de la Avenida Juan Pablo II? ¿El Soto?

En el fondo, yo me lo tomaba como un ejercicio de arqueología experimental: tras la construcción de una infraestructura, se abandonaba y se dejaba caer para ver cual era el efecto del paso del tiempo sobre la misma. Es algo que se hace a pequeña escala en las Universidades y centro de investigación y que seguramente el Ayuntamiento pueda colar de tapadillo en algún tipo de partidas de ayudas europeas a la I+D+i para recibir una subvención.

El problema, más alla de este caso particular, es el siguiente ¿cuánto dinero se ha tirado a la basura en los últimos años para reparar obras que se han abandonado? Quizá la partida no fuese multimillonaria, es cierto, y no creo que nos diese ni para pagar las bombillas del Palacio de Congresos, ni para devolver una décima parte de las deudas que acumula el Ayuntamiento; pero ahora que se habla tanto de austeridad, el primer paso debería ser no tirar el dinero de los ciudadanos, ni el que hay que invertir, ni el invertido, porque la dejadez del Ayuntamiento, el abandono de los proyectos ya construidos, también es tirar el dinero de los ciudadanos.

Jóvenes

jmj

Agosto enletrado

Para empezar…pedir perdón de antemano. Esto será una aventura. No lo hemos hecho antes, no sé cómo quedará, no sé si será fácil o si el programita se nos estropeará con el uso. Pero la buena intención ahí queda.

Le pedí a los otros 3 palos que me dijeran las cuatro primeras palabras que se les vinieran a la cabeza al espetarles “Ávila”. Servidor añadió otro tiradita de letras y se puso en manos de la técnica. El resultado… el primer crucigrama cuatropaliense. Temas relacionados con Ávila que a ver quién es el buapo que lo resuelve más rápido.

¡Prueben y jueguen!

– Por motivos técnicos… os tengo que redirigir a mi blog personal para alojar el invento, pinchad en la imagen sin miedo –

¡Espero que lo disfrutéis! [es una primera idea de actualizaciones veraniegas]

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