Festivales veraniegos abulenses

Ávila es una ciudad tranquila, otros dirían que aburrida, en especial durante los meses de verano. La actividad de la ciudad disminuye, la gente tiene vacaciones, viaja, se acerca a sus pueblos o simplemente pasa las tardes paseando por el Soto o de terraza en terraza. El verano se nota también en la vida institucional de la ciudad. El Ayuntamiento se ralentiza, la actualidad política desaparece de primera plana y los medios, repletos de becarios, tienen que rellenar las portadas y los informativos que antes ocupaban los políticos con noticias curiosas, superficiales o vacías que tiene que rebuscar hasta debajo de las piedras.

 Eso es más o menos lo que me pasa a mi. No se de qué hablarles en esta cita semanal. Apenas hay noticias de actualidad, no encuentro nuevos motivos para meterme con el alcalde o con su equipo y no tengo las ganas necesarias para soltarles una de mis entradas sobre historia local. Tampoco quería meterme a fondo con el tema de las Jornadas Mundiales de la Juventud Católica ni con el concierto de Julio Iglesias, porque no soy fan de ninguno de ellos (ateo, rojo, masón y poco fan de la música latina) y no quiero continuar labrándome fama de gruñón. Tampoco estaba seguro de si querían saber algo de mi vida, contarles que no tengo vacaciones hasta octubre o que soy uno de esos niños sin pueblo que no tuvo infancia. Pues bien, como no sabía de que hablarles, les voy a hablar de todo un poco. Un pequeño popurrí de orquesta de verbena con mensaje al final.

 Voy con mi vida y desde aquí enlazo. Esta semana he estado disfrutando de un espectáculo único: la representación de Antígona, una obra de Sófocles, dentro del Festival de Teatro Clásico de Mérida. Un espectáculo único por la temática, no sobran los festivales dedicados al teatro clásico, y por el escenario, uno de los teatros romanos mejor conservados del mundo y uno de los pocos que mantienen, en cierta medida, la función para la que fueron concebidos. El Festival de Teatro Clásico es un evento de gran tradición en la ciudad y en Extremadura y atrae espectadores de toda la península. Os puedo asegurar que aunque este año está flojeando la asistencia, sigue siendo difícil encontrar una cama en estas fechas por la antigua capital de la Lusitania. 35 euros la entrada, más el hotel, más la comida, la cena, el desayuno y las necesarias cervezas para evitar la deshidratación, etc. Pueden hacer una cuenta rápida del gasto por persona y multiplicarlo por todos los espectadores del Festival, que se prolonga a lo largo de todo el mes. Cultura, turismo, dinero. Lo mismo ocurre con el Festival de Almagro, con los festivales de cine de muchas ciudades españolas o, cambiando de tercio, con el Festival Internacional de las Artes de CyL que se celebra en Salamanca o con el Titirimundi segoviano.

 Hace algunos años, bastantes, Ávila tenía algo parecido ¿se acuerdan de las grandes representaciones que se celebraban frente a la muralla? Obras reconocidas, compañías de cierta reputación y, como diría su majestad, un marco incomparable. Recuerdo la representación de La Flauta Mágica, la inmensa grada montada frente a la Puerta de la Mala Ventura (a.k.a. Arco de los Gitanos o Puerta de San Isidro)  y los rumores de que se iba a organizar un concierto de los tres tenores, tan de moda por entonces. Lo que no recuerdo tan bien, era yo un mozalbete y no era tan criticón como ahora, son los motivos por lo que aquello se terminó. ¿Dinero? ¿Falta de público? ¿La típica riña entre instituciones? ¿Había que invertir en ladrillos? ¿Tras la reforma del Grande ya no necesitabamos mas engendros atractivos?

 Ahora no tenemos festival, ni nada que se le parezca, la programación cultural en Ávila es insignificante, especialmente en verano, pero de cuando en cuando nos montamos nuestros jolgorios. Jolgorio, que bonita palabra. La semana pasada, sin ir más lejos, hemos tenido la ciudad invadida por jóvenes católicos que iban a asistir a los encuentros para jóvenes de su religión en la capital de España. El Ayuntamiento calcula que su presencia en la ciudad ha supuesto un impacto económico de 800.000 euros, a una media de 35 euros por cabeza y día. De ganancias espirituales no habla, pero digo yo que por los servicios prestados a lo largo de los años los abulenses tendremos un rinconcito en el cielo (a mi si me dejan elegir lo prefiero en el Valhalla, por los jabalíes y la hidromiel). Unos cálculos yo creo que excesivamente optimistas y que deberíamos completar con los costes que ha tenido la organización de este evento para los abulenses, tan acostumbrados a pagar a escote las iniciativas de nuestro Ayuntamiento. Ingresos directos y bienestar espiritual a parte, el Ayuntamiento aduce que una de las razones por las que se ha volcado en la organización del evento ha sido la gran campaña de imagen que suponen estos eventos para la ciudad. Bueno, que quieren que les diga, imagen más bien poca. Yo, que no vivo en la ciudad, apenas he tenido conocimiento de la presencia de estos peregrinos en Ávila, ni de la misa organizada frente a la muralla, ni del espectáculo proyectado sobre la misma. Más allá de las hojas parroquiales, ya saben a qué me refiero, poco o nada en otros medios sobre la ciudad.

 En cambio, si solo hablamos de imagen y de promoción de la ciudad, el concierto de Julio Iglesias, sacado delante de aquella manera por dos jóvenes fans del cantante latino, sí que ha tenido reflejo en los medios. Que me perdonen los católicos con poco sentido del humor, pero quizá nos habría salido más rentable, si era eso lo que buscábamos, organizar unas jornadas mundiales de convivencia de los fans del cantante latino.

 Puesto a organizar actos masivos, si hay que elegir entre el pack ejercicios espirituales públicos que deberían ser privados-conciertos de música latina o festivales artístico-culturales, que quieren que les diga, me quedo con los festivales. Yo nunca he sido muy amigo de estos grandes eventos fabricados con intenciones más turísticas que culturales y desconfío del impacto económico real: las arcanas fórmulas que manejan los Ayuntamientos para calcularlo solo están al alcance de los avezados cerebros de matemáticos y políticos. No sé si darán más o menos dinero que la mercantilización de la fe pero aportan algo más que el refuerzo de los dogmas o los estribillos latinos. Como bien dijo Pablo ayer por estas páginas, no solo debemos valorar la recaudación cuando de acciones públicas hablamos.

 A la vista de las actividades culturales, y de las otras, que organiza el Ayuntamiento (Nota: el mercado medieval no es una actividad cultural, igual que no lo es el mercadillo de fruta de los viernes) quizá un festival como los anteriormente mencionados, como referente de la programación cultural de la ciudad no fuese tan mala idea. Puede ser cultura, de verdad, de la que escasea, y además atraer turismo y promocionar la ciudad. ¿Recuperamos la ópera frente a la muralla? ¿Qué opinan? ¿Mejor un festival de cine? ¿Teatro? ¿Pintamos la muralla de colores en plan performance (leasé per-for-man-ce)? Además, si lo montamos en verano facilitamos la tarea de plumillas, opinólogos y blogueros y les damos algo con lo que rellenar espacio durante el estío. Dos en uno. Yo se lo agradecería.

PS. Claro, que también podemos apostar por otros “espectáculos culturales” como el que se celebró hace algunas semanas en parte de las instalaciones municipales del centro 88Torreones y donde el escudo de la ciudad lució lustroso detrás de algunos ilustres representantes de la telebasura nacional. ¿Es esta la imagen de la ciudad que quiere el Ayuntamiento? ¿Es este el tipo de eventos con los que queremos que se relacione el nombre de la ciudad? ¿Hay que taparse la nariz para salir en la tele? ¿Merece la pena? A mi, sinceramente, me dio bastante vergüenza.

9 Responses to Festivales veraniegos abulenses

  1. Javi says:

    Muy de acuerdo con estas líneas, Ávila es una ciudad culturalmente muerta.

    Una salvedad, el mercado medieval, o jornadas medievales como se llaman oficialmente, si podían ser una actividad cultural (estoy de acuerdo que ahora mismo es otra manera de atraer turismo) si se realizaran conciertos, proyeccciones, exposiciones (este año hay una!!!! de fotografía), charlas etc pero con cierto nivel y calidad.

    Extremadura, la cual conozco más o menos bien, explota, como bien se relata arriba cada rincón, festival de Mérida, de Alcántara (teatro), Arroyo de la Luz (Cine de terror) Plasencia (Musicá folk) y etc…. y de todos ellos, todos son culturales.

    Esperemos a los dos tenores pues….uno ya nos falta

  2. Alberto Martín del Pozo says:

    Por si las moscas, aclaro: no soy masón. Es el tipo de cosas que luego saltan a la prensa y acaban con nuestra prometedora carrera de opinólogos. Ya estaba viendo las reacciones de algunos medios. 😀

  3. Guillermo Buenadicha says:

    Hola, Alberto… Buen post, y buenas reflexiones…

    Creo que aplica aquí lo de “cualquier tiempo pasado fue mejor”, ya que veo que con nostalgia contemplas los tiempos de las óperas junto a la muralla (2, tan sólo, para precisar)… Para mí, es algo que recuerdo con cariño, porque las críticas a las mismas fueron mi bautismo de fuego en foros abulenses, en 1998, pero desde luego no quisiera volver a caer en ellas.
    La Flauta Mágica, amén de un bodrio inaguantable (la versión, no la obra), fueron 80 millones de pesetas, que en la época eran una pasta. Lo que en su momento se pedía era que no se programasen megaeventos, y que por contra se siguiera el ejemplo de la Juan de Borbón segoviana, que repartía la inversión entre cosas no tan ambiciosas, de menor escala, pero de calado.
    En Ávila tenemos iniciativas (concursos corales, el de clarinete) que tienen una trascendencia grande en su reducido mundo. Las óperas en el Lienzo Norte demuestran con su escasísimo nivel que por ahí no van bien los tiros, mientras que las contadas pero apreciadas intervenciones de la Jonde o la Orquesta de CyL enseñan que con poco presupuesto se obtiene buen resultado.
    En fin, que respondiendo a tu pregunta, sí, quiero (como plumilla con desaforada pasión por los comentarios en blogs) que haya jaleos y más si son en verano, pero lo que quiero es que sean con cabeza, sin prisas, reposando la cosa y adquiriendo el prestigio a golpe de años y no de talonarios. Así, un día, llegaremos, y no nos despeñaremos.

  4. Alberto Martín del Pozo says:

    @Guillermo

    En primer lugar, gracias por comentar, tanto esta entrada como otras.

    Aprovecho tu comentario para esta adenda a la entrada. No creo que cualquier tiempo pasado fuese mejor y si de mi dependiese, cosa que no sucede, las operas no volverían a las murallas o, al menos, no como se hicieron en los 90. Igual te digo que es difícil replicar todo lo que mueve el Festival de Mérida, posiblemente una de las apuestas con un programa más completo, aunque solo sea porque no contamos con un teatro romano (aunque sí tiene que muchos espacios “culturales” – Lienzo Norte, San Francisco, Episcopio, etc. – practicamente vacíos)

    Yo creo que lo que habría que intentar es organizar una serie de actividades de distinto tamaño y formato en torno a un eje temático común y prolongarlo, en pequeñas dosis, durante todo el mes de Agosto. Muchas actividades “pequeñas” y algunas actividades, pocas, con capacidad para atraer visitantes y la atención de los medios. Voy a ver si puedo ponerte un ejemplo aprovechando que has mencionado a la Orquesta sinfónica de CyL. Imaginemos un festival de música clásica. Actividades pequeñas y frecuentes: audiciones de los chavales del conversatorio, en pequeños espacios o al aire libre, parques, plazas, etc. Algunas actividades medianas: orquesta de CyL, alguna orquesta de comunidades cercanas. Un par de actividades grandes: un concierto de la sinfónica de San Francisco con Metallica y el Orfeón donostiarra todo mezclado y un evento con los 5 mejores baritonos del mundo. Y todo ello mezclado con exposiciones (fotografía, instrumentos clásicos, etc) y actividades para los más pequeños (talleres, tu primer concierto) Es solo un ejemplo.

    Estoy contigo, eso sí, en que en que tendría que ser más importante el talento, el esfuerzo y el tiempo que el talonario. Sobre todo porque el talonario anda bastante mal.

    @Javi.

    Estoy contigo: el Mercado podría ser algo cultural, pero no lo es. Ahora es un mercadillo con gente disfrazada.

  5. Pepe Herráez says:

    Lo primero yo quiero ser gruñón con Alberto y se me olvida alguna vez por favor que me lo recuerden. Lo segundo algo está haciendo el ayuntamiento que provoca que Alberto desde Extremadura nos aguijone a los abulenses para que nos demos cuenta donde estamos.
    En un tweets ayer de coña dije: El ayuntamiento de #Ávila piensa que el arte es morirte de frio. Y estoy convencido que no es coña es la realidad. Lo que creo es que el germen existe e independientemente de escribir, que está bien, debemos hacer… por eso hagamos. Yo quiero hacer @pepeherraez. Grande Alberto (no me hagáis mucho caso que soy el quinto palo, pero nadie lo sabe)

  6. Santiago says:

    Vamos a ver , que no me entero de la “misa a la media” , en que quedamos , que hay o no hay actividades culturales en Ávila. Porque quien lea esto , y luego lea vuestros comentarios , o no sabe leer o alguien nos esta tomando el pelo. Ávila, una ciudad para disfrutar en familia, eso seguro, yo disfruto con la mía un montón.

    Programación cultural estable en Ávila
    Además de un importante legado cultural, un patrimonio monumental único o una deliciosa gastronomía, Ávila ofrece mil y una actividades culturales para hacer que el visitante se acerque de manera más completa a la ciudad amurallada.
    http://www.avilaturismo.com/guia_turismo/programa-cultural

  7. Alberto Martín del Pozo says:

    Creo que este tema va a dar para otro post.

    @Santiago Sobre el programa cultural que enlazas y mi afirmación sobre la inexistencia de actividades culturales. Creo que el principal problema es que yo y el Ayuntamiento tenemos un concepto distinto de la cultura. Quizá deberíamos empezar por ahí, diferenciando actividades culturales, turísticas y fiestas. Por ejemplo, el Mercado Medieval, especialmente en sus últimas ediciones, no lo considero actividad cultural y el Ayuntamiento sí. Podría ser una actividad cultural, y los primeros años se intentaba, pero el programa cultural ha perdido protagonismo a medida que el “mercadillo de gente disfrazada de época” ganaba plazas.

    De todas formas, como creo que es un debate interesante y en twitter también ha habido alguna aportación, lo retomo en unas semanas y así podemos intercambiar ideas sobre cultura y programación cultural en beneficio de todos.

    Gracias a todos por comentar. Eso es, realmente, lo que mantiene con vida un blog.

    Saludos

  8. Pingback: Eso de la cultura (local) « Los 4 palos

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