Poderoso caballero

Me voy a terminar creyendo eso de la tiranía de los mercados y el capitalismo salvaje. Lo están consiguiendo entre todos, y estoy hablando de ciudadanitos de pie, como tú o como yo. De un tiempo a esta parte, en las más variopintas conversaciones, eso del dinero acaba siendo el argumento rey, el as en la manga para decantar cualquier debate de un plumazo.

Vayamos, por ejemplo, con la cantidad de visitas que ha tenido Ávila con eso de las Jornadas Mundiales de la Juventud. No se lo van a creer, pero la mayor parte de los debates que he escuchado a pie de calle sobre este tema se han centrado en si los peregrinos han dejado mucho ‘money’ en la ciudad o si, de lo contrario, estos chicos gastan menos que un mechero. Hasta el Ayuntamiento se ha apresurado a hacer público un balance económico para dejar claro, siempre con el dinero de por medio, que lo de la visita del Papa es todo un negocio.

Ahora las cosas se miden así, vayan acostumbrándose. Por eso lo importante del concierto de Julio Iglesias fue la ocupación hotelera, mucho más que lograr una organización decente para tal evento. Hace un par de días, en un bar, la discusión era sobre el concurso hípico de saltos y, adivinen qué, sobre la repercusión económica de tan histórica cita. ¿Se debería suprimir el tinglado porque vale una pasta a las arcas municipales o hay que mantenerlo porque repercute en cada hotel, restaurante y tienda de Ávila? Tomen posiciones, pero siempre bajo el prisma empresarial del que ve la ciudad como su propio negocio (no me vengan con argumentos sentimentales, como ese tal Rubén Negro).

Bajo esta línea argumental, la cosa es sencilla: mucho mejor los peregrinos que los indignados. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, tiene clarísimo el asunto. No vayamos a los motivos y causas, a las repercusiones o peticiones de cada uno de estos dos movimientos, no hace falta contextualizar o analizar en profundizar. ¿Existe argumento más sólido que el dinero? Lo dudo mucho.

7 Responses to Poderoso caballero

  1. Pepe Herráez says:

    Ni mil quinientas palabras más, completamente de acuerdo. Fuera de coñas es la cruda realidad el dinero es el puto amo, la cultura ¿cuál?, no, ¿Cuánto?

  2. Guillermo Buenadicha says:

    Pues hombre, por poner el debido contrapunto y ejercer de abogado diablesco (o strausskahnesco, lo que aplique), creo que no es que Don Dinero no sea un poderoso caballero, que lo es, sino que también es algo así como un elemento esencial para el buen fluir de todo lo demás. El aire bien puede cotizar un día en la bolsa de Tokio, con todo lo que de malvado ello conllevaría, pero eso no quita que sin respirar no llegamos a la siguiente sesión bursatil. Negar la validez y utilidad del dinero en nuestras vidas (para hacer hospitales o colegios, si me permitís los obvios lugares comunes) quizás esté bien como ejercicio estilístico, pero dudo que quien lo use lo aplique luego en su vida privada.
    De acuerdo que en épocas de vacas gordísimas se puede jugar al bonito juego de elegir y ponderar las actividades con el único prisma de su validez cultural y su metafísico aporte al bienestar ciudadano, pero en las vacas (o ausencia de ellas) actuales, creo que toda perra chica que entre por alguna de las puertas de la muralla ha de ser bienvenida, venga de un setentón con más botox que voz, de un grupeto de adolescentes en éxtasis místico o de prevenido-Helios-en-pista-Volador.
    Por otro lado, respecto al comentario de contextualizar, profundizar, o analizar repercusiones, todo es relativo. Si contextualizamos, profundizamos y analizamos la necesidad esencial que tiene la sociedad española de una gestión de los residuos nucleares, de vertederos de aguas o de cárceles de altísima seguridad, todos los munícipes responsables debieran de ofrecerse –qué digo ofrecerse, de exigir– para que en su ciudad se implanten estas instalaciones, y además, gratis total, nada de pidiendo contraprestaciones dinerarias, que es por el bien común; pero más que eso, lo que hacen es refugiarse en sólidos argumentos de “a mí no, a mí no”.
    Boutade al margen, lo que quiero decir es que no creo que a un ayuntamiento se le deba de elegir para que profundice en honduras morales o éticas, sino para que gestione con transparencia y eficacia lo común, con unos criterios claros y marcados previamente, entre los cuales entiendo como perféctamente lógico y loable el de la rentabilidad económica. El de la rentabilidad moral me cuesta más concretarlo en un reglamento.
    Estoy seguro que una manifestación-campamento de fans de Jose Luis Rodriguez (el Puma, no el Z) reclamando una reforma del sistema musical español y fomentando la participación ciudadana en la selección de la instrumentación de las canciones, a la par que bloqueando la actividad comercial en el centro de Ávila, es molona a la par que éticamente atractiva, y que unas jornadas de vendedores de cremas antihemorroidales que congregue a varios miles de ellos de todo el mundo con el consabido gasto hotelero no tiene ningún aliciente moral otrosí que el económico, pero de ser yo Comunidad de Madrid o alcaldía de Ávila no tendría dudas al respecto (la elección, por otro lado, es parcial, que yo soy de los que sufren en silencio…)

    Un saludo, y como siempre, enhorabuena por el blog.

  3. Guillermo Buenadicha says:

    Adenda:

    Para que veas que no todo está perdido, quedan profetas clamando en el Amazonas…

    http://www.elmundo.es/elmundo/2011/08/24/economia/1314174152.html

  4. Estoy de acuerdo, Guillermo, con que el dinero es “un elemento esencial”, claro. Lo que no me gusta es que sea el único. Tampoco creo que SIEMPRE tenga que ser el más importante. Los ayuntamientos, como otras administraciones, tienen que hacer cosas que no son rentables, de hecho, las hacen.

    ¿Rentabilidad económica? Mejor que mejor, pero no siempre. Si fuera así, no habría sanidad, educación o transportes públicos.

    Por cierto, en contra de lo que dices, hay varios municipios, en concreto siete, que se están pegando por acoger una posible central nuclear.

    Saludos.

  5. Santiago says:

    Buen Post. Sr. Garcinuño
    Amigo Buenachicha, ya sabemos que lo sufres en silencio… pero como dice la viñeta, lo que produce Don Dinero es Dixlesia.
    Cuando las vacas gordas existían y el aire cotizaba en bolsa, los aytos no han gestionado con eficacia y transparencia lo común. Lo han convertido como todos en “ladrillo”
    http://los4palos.wordpress.com/2011/08/07/suenos-y-deudas/
    Para que quiere Ávila jornadas de vendedores y éxtasis místicos + conciertos sextentones; para que luego con los beneficios obtenidos nos asfalten las calles ?? Ya pago mi impuesto de circulación.
    Salud hermanos.

  6. Pingback: Festivales veraniegos abulenses « Los 4 palos

  7. Guillermo Buenadicha says:

    Hola, Camarada… Un cordialísimo saludo..

    G.

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