Ávila: Banda Sonora (poco) Original

Ocurrió en el Festival Ecopop 2011 que se celebró este verano en Ávila capital. En las primeras actuaciones, hasta que llegaron los platos fuertes (Ferreiro, Supersubmarina y Sexy Sadie), éramos más bien pocos los que andábamos por la Multiusos. Expresé mi dolor por la escasa respuesta que estaba teniendo una de las pocas actividades que, en mi opinión, merecían la pena del programa de fiestas. Alguien que estaba a mi lado, de esos que saben mucho de música, me dijo que es difícil que este tipo de festivales tengan éxito en Ávila. “Si fuera en Salamanca, habría lleno”.

Aquello me dejó descolocado, la verdad. Pensar que en estas tierras se da un “espécimen de muchachada” ajeno a movimientos como el ‘indie’ deja a uno preocupado. Es como si en Ávila se produjera una especie de microclima cultural, de burbuja musical por la que nunca pasa el tiempo, impenetrable para cualquier producto que no sea de consumo muy mayoritario.

Ensayos previos al inicio del Festival Ecopop, en la Multiusos (Foto de Ecopop Ávila).

Todo esto me recordó un artículo escrito por Miguel Díaz Herrero –mira, uno de los que estaba en el festival desde el principio- en la revista Fancine. Para los que no lo recuerden, esta publicación la elaboraba la Asociación Juvenil Claqueta para hablar del mundo del celuloide. Pero, claro, este tipo de iniciativas en Ávila suelen durar más bien poco tirando a casi nada, así que no os molestéis en buscar nuevos números.

El escrito al que me refería se titulaba ‘El día de la marmota’, como la película interpretada por Billy Murray. Criticaba el bucle infinito que sufrimos los abulenses cada vez que salimos de copas. “Las canciones se repiten de tal manera en los bares de Ávila (salvo los que tú y yo sabemos) que muchas veces puedes prever cuál va a ser la siguiente”, denunciaba Díaz Herrero. “Cuando las tonadillas se repiten sábado tras sábado y la gente sigue bailando (hasta emocionada y sorprendida parece cuando vuelve a escuchar los primeros acordes de ‘Chiquilla’), te empiezas a preguntar qué está pasando aquí”, añade. Y continúa preguntándose: “¿Es que Hombres G no tienen otro tema que no sea ‘Sufre mamón’? ¿Qué pasa, que Amaral solo compuso esa canción sobre Nicolas Cage en ‘Leaving Las Vegas’?”.

Fíjense que este artículo se publicó en la primavera de 2008 pero podría haber sido escrito ayer. O ahora mismo, como estoy haciendo yo con estas líneas mientras se cuela por la habitación la música de la furgoneta que promociona el próximo concierto de Julio Iglesias en Ávila –algunas entradas rozan los 300 euros y se espera lleno-. No es nada personal, pero prefiero cerrar la ventana. Casi mejor echarse una siesta con la Pantera Rosa para convencerse de que no todo está perdido.

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