De penes, senos y escapularios.

Antes de nada, las presentaciones. De izquierda a derecha: el seno derecho de la Virgen María, en una Sagrada Familia de El Greco que se encuentra en el Hospital de San Juan de Toledo; en el centro, el pene del David de Miguel Ángel; y, a la derecha de la imagen, el seno izquierdo de la Madonna rodeada de querubines y serafines, de Jean Fouquet, un pintor francés del S.XV. Como ya suponen, este artículo habla de senos y penes, pero no de cualquier pene ni de cualquier seno.

La semana pasada, el Ayuntamiento de Arenas de San Pedro, gobernado desde las pasadas elecciones por el PP, decidió retirar de la Plaza del Ayuntamiento la escultura ganadora del último concurso de ideas convocado por el consistorio, aún bajo el mandato de la anterior corporación. La obra, titulada “El baño de Ataecina”, muestra dos cuerpos humanos idealizados que representan, según su autor, a dos deidades vettonas: Ataecina y Vaelico. ¿Y cuál era el problema? ¿La obra estaba mal instalada? ¿Era demasiado grande? ¿Atraía los rayos durante las tormentas? ¿La habían colocado sobre la plaza de aparcamiento del Alcalde? No. El problema, o mejor dicho los problemas, son el pito de Vaelico y los pechos de Ataecina. Concretemos, el tamaño del pito de Vaelico, el tamaño de los pechos de Ataecina y su ubicación estratégica frente al Ayuntamiento y la Iglesia.

Ese es el problema, aunque ahora el Alcalde en funciones lo niega y señala que lo que sucede es que la estatua “no se encuentra en el sitio más adecuado”. ¿Y por qué no es el sitio adecuado? Pues evidentemente porque están desnudos y porque en lugar de ser figuras asexuadas, Vaelico tiene pito y Ataecina pechos.

 ¿Y por qué afirmo que el problema es que las imágenes están desnudas si el Alcalde en funciones lo niega? Fácil. El asunto de la ubicación de las estatuas ya se planteó a principios de año y en el pleno del 27 de Enero el PP presentó una moción pidiendo la retirada de las estatuas. Aunque la moción no figura en el acta, podemos adivinarla en las respuestas de los demás grupos. El portavoz del grupo socialista afirma que “Efectivamente son dos desnudos (…) pero no están haciendo el acto sexual” También dice que “no es una postura sexista” y “tampoco tiene connotaciones sexuales”. El portavoz de IU habla en los mismos términos y, en su segundo turno de palabra, el portavoz del PP que ha defendido la moción afirma que “cada uno educa a sus hijos como quiere”.

 No hace falta darle muchas vueltas al acta para extraer de ella los motivos que causaban zozobra en el grupo popular: las figuras estaban desnudas, con connotaciones sexuales o incluso puede que practicando sexo y, para colmo, el acabose, estaban colocadas de una “manera sexista”. ¡Y todo ello frente a la Iglesia!

 ¿Hemos vuelto a toparnos con la Iglesia? No lo creo. Sí, lo digo sinceramente, no creo que aquí el problema sea la fe católica, sus creencias o sus cultos. La escultura no atenta contra los dogmas católicos (como mucho contra aquello de no adorar ídolos, pero a la luz está que los católicos lo han superado). Son dos cuerpos desnudos, nada más. El problema es, de nuevo, el intento por parte de algunos de imponer su moral al conjunto de la sociedad. El problema son los integristas de una moral preconciliar y antediluviana que, impulsados por sus palmeros y por la costumbre, creen tener el derecho y el deber de decir a los demás como tienen que pensar y actuar. El problema son todos aquellos que convierten esa cruzada por la moral en un derecho sagrado que puede conculcar cualquier derecho constitucional, desde la libertad de expresión a la libertad de prensa, pasando por la libertad de cátedra o cualquier otro derecho, libertad artística incluida, por situarse ellos en un plano superior. No se sienten por encima del bien y del mal porque ellos son el bien y los demás el mal. No es un problema del catolicismo, de verdad, la religión católica solo es el vehículo en el que transportan su moral y el estandarte con el que quieren imponerla. Una moral dogmática, convertida en espada y armadura. Si en lugar de católicos fuesen protestantes, budistas o musulmanes cambiarían los dogmas pero no el intento de imponer su verdad al resto, porque aquello que no es su verdad es un ataque contra su verdad, un insulto, una afrenta, una humillación. Conmigo o contra mí. El problema son los integristas de la fe, de cualquier fe. Los que están cegados por su verdad y quieren cegar a los demás. Integristas de algo y contra todos.

 

La retirada de esta estatua no es el único caso de integrismo moral que hemos visto estos días. En Mérida, la Junta de Extremadura y el Ayuntamiento ha presionado a la dirección del Festival de Teatro clásico para que retirara de una exposición de retratos una fotografía que consideraban ofensiva. No han hecho falta manifestaciones, ni recogidas de firmas; tan solo 200 correos electrónicos para que el nuevo gobierno, casualmente también del PP, haya levantado el teléfono. En los dos casos, los integristas de la moral han contado con la inestimable ayuda de aquellos que se supone velan por la libertad y los derechos de todos. ¿Actúan buscando votos? Seguramente ¿Votamos para elegir censores? Eso parece. ¿Y si hubiera estado en manos de estos hombres y mujeres el futuro de las obras de arte expuestas más arriba? ¿Dónde estaría el David de Miguel Ángel? ¿Dónde El Greco?

Pero no hablamos de arte, o no solo de arte. Hablamos de derechos y cuando hablamos de estos hablamos de democracia. Cuando la moral de unos es más importante que los derechos fundamentales porque su apoyo puede traducir en votos, lo que esta en peligro es la propia democracia.

 PS.- La estatua será retirada y acabará en un almacén o en una rotonda. ¿A quien se le ocurrió colocar estatuas en las rotondas? Cada vez que un Ayuntamiento coloca una estatua en una rotonda, Rodin, Miguel Ángel, Bernini y Canova torturan a un gatito.

 PS2.- La fotografía de “El baño de Ataecina” ha sido cedida por el autor de la obra, Fernando Sánchez Blanco. Darle las gracias desde aquí y desearle, a él y a su obra, mucha suerte.

9 Responses to De penes, senos y escapularios.

  1. Lagaratija serrana says:

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que decis. Parece que llegan tiempos dificiles, y que algunos se hacen fuertes en su ignorancia, mezquindad e hipocresía.
    Es tan absurdo lo que está ocurriendo en pleno siglo XXI, que si Galileo levantara la cabeza, se caería de nuevo del susto y de ver que en este sentido, pocas cosas han cambiado.
    Son la Inquisición renovada. No lo podemos consentir.

  2. Pingback: Festivales veraniegos abulenses « Los 4 palos

  3. Pingback: Globo sonda « Los 4 palos

  4. Pingback: Halón Disparado » Rotondismo

  5. Palimp says:

    El problema, creo yo, está en el tamaño del pene representado. Si fuera como los de Miguel Ángel, pequeñito, podrías pensar ‘yo la tengo más grande’, pero con este pene las compraciones pueden ser odiosas. De conocerse el tamaño del miembro del alcalde en funciones seguro que se explicarían muchas cosas.

  6. Gonzalo says:

    Exacto “cada uno educa a sus hijos como quiere” y por ello cada uno es libre de dejar mirar o no mirar una estatua a su hijo, pero quitarla solo es pura censura inquisitorial de aquellos tiempos oscuros de la Edad Media, que pena de pueblo pobres vecinos dignos representantes de esa España retrasada.
    Que bien viviriamos sin religiones y sin dioses que encebollan las cabezas de muchos.

  7. Pingback: Penes y fundamentalismo » El blog del aburrido

  8. Pingback: 12 meses, 12 entradas « Los 4 palos

  9. Pingback: Nos caen tres palos | Los 4 palos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: