Austeridad y externalizaciones

Les voy a contar un secreto, pero prometanme que no se lo van a contar a nadie. ¿Estamos todos de acuerdo? Está bien, allá voy. Se lo voy a decir en bajito para que no salga de aquí: las administraciones públicas (Ayuntamientos, diputaciones, etc.) no tienen ni un duro. Quizá alguno de ustedes ya se lo suponían, pero yo se lo puedo confirmar: ni un duro, cero, nothing, niet. Hay algunas que están mejor, es cierto, y otras que están fatal, pero en lineas generales todas andan escasas de liquidez. Tan compleja es la situación que nuestros políticos, habitualmente gente sosegada y de vida tirando a contemplativa, están buscando desesperadamente soluciones. Sin ir más lejos, seguramente habrán oído por la televisión, radio o prensa, el medio de manipulación que ustedes prefieran, que acabamos, ayer mismo, de reformar la constitución para calmar a los mercados. Antes, si lo recuerdan, recortamos el sueldo a los funcionarios, congelamos las pensiones y subimos algunos impuestos; y estarán hartos de escuchar que hay que apretarse el cinturón, que se necesita un esfuerzo, que vivíamos por encima de nuestras posibilidades, etc.

Ese el panorama a nivel nacional, pero el esquema se repite a nivel autonómico y, por supuesto local. Todos buscan desesperadamente soluciones. Por poner algunos ejemplos cercanos: el Ayuntamiento de Arenas de San Pedro está sopesando plantear un ERE para rebajar el gasto en sueldos del consistorio, en León el Ayuntamiento está reutilizando material de obra en los parques para intentar llegar a fin de mes y aqui mismo, en la ciudad amurallada, el Ayuntamiento tuvo que pedir un prestamo (Aviso: enlace a un post de mi blog) a principios de año para poder pagar los gastos corrientes. En general, los primeros afectados por los recortes, después de renegociar algunos contratos y de suprimir un par de vinosespañoles, desayunos para todos y excesos injustificables (por no decir delictivos), son los programas destinados a gastos sociales y cultura. Se recortan becas, subvenciones y ayudas y se recortan, mutilan o suprimen programas y actividades culturales. Un capítulo más de la serie “Siempre pagan los mismos”.

De este tema ya se ha hablado antes en estos páramos e incluso se ha propuesto algún pequeño parche para ahorrar un eurillos al erario. No voy a profundizar más en el tema ni me voy a meter, en particular, con el Alcalde de Ávila y su gestión económica (¿Saben ustedes que el Ayto. de Ávila debe más de 48 millones de euros a cierre de 2010?) Quería hablar de dos noticias recientes que me han llamado la atención. La primera local: la Junta de Castilla y León ha decidido externalizar parte del servicio de mantenimiento del Hospital Nuestra Señora de Sonsoles. La segunda de esta misma semana: el Ayuntamiento de Valladolid ha sacado a concurso la revisión del PGOU por el módico precio de 1,2 millones de euros.

¿Qué tienen que ver estas dos noticias con la deuda, los cinturones ajustados y todo lo anterior? Fácil: con las administraciones al borde de la mendicidad ambas acciones suponen la externalización de servicios que podían llevarse a cabo, o se estaban llevando a cabo, por personal de la administración. Es decir, se contrata a una empresa privada para hacer algo que antes hacían empleados públicos. Ya bueno, me dirán ustedes, pero eso es para ahorrar costes. Me van a permitir que les lleve la contraria. En el caso de Valladolid el sobrecoste de la externalización es directamente de 1,2 millones. Es trabajo que podrían hacer perfectamente los funcionarios del Ayuntamiento sin suponer añadir coste alguno a las arcas públicas. 1,2 millones regalados a un empresa para que los funcionarios no desgasten sus neuronas (Ojo: la culpa no es de los funcionarios, que hacen lo que se les manda, es del Alcalde y de su equipo) ¿Y el caso abulense? La externalización se saca a concurso por 102.000 € y actualmente el coste del  mantenimiento se cifra en 80.000 €, casi 25.000 € menos. ¿Mejor servicio? Habrá que ver, pero por el Hospital ya se rumorea (Aviso: es un rumor) que se va a contratar a menos personal y que se van a utilizar muchos de los materiales y herramientas que se utilizan actualmente y que cuando se compraron pagamos entre todos.

Evidentemente, la externalización de parte de los servicios de las adm. públicas no es nueva, pero ahora ¿se externaliza para ahorrar? A la luz de estos dos casos concretos, parece que no. El coste de los servicios aumenta una vez que una empresa privada es la encargada de efectuarlos. Entonces, si no se persigue el ahorro – el Ayto. de Ávila llegó a plantearse remunicipalizar algunos servicios en su día externalizados para ahorrar – ¿cúal es la verdadera razón de la externalización? Yo, que soy muy mal pensado, diría que lo que realmente se persigue es hacer negocio con los servicios públicos y que en ocasiones se utiliza como excusa la crisis, aunque cualquier análisis más o menos serio, de ese que no abunda, deja en evidencia que las externalizaciones suponen más gastos que la situación precedente. Quizá sea una coincidencia que ambas administraciones, Junta y Ayuntamiento de Valladolid, estén gobernadas por el mismo partido, pero es sospechoso. Volviendo a ser malo ¿no será cosa de la ideología o del programa de este partido? ¿Segmentar los servicios públicos para subastarlos? Ojo, que también puede ser simplemente un error. No afirmo que lo hagan con malicia, también barajo la estulticia como explicación de sus actos.

Sea como fuere ¿es este el mejor momento para aumentar los gastos de las administraciones con actuaciones como esta que solo benefician a unas pocas empresas o empresarios? ¿Dónde quedó la austeridad que pregonaban? ¿Sólo tenemos cinturones los ciudadanos?

Sobre la primacía internacional de Ávila en el siglo XXI (estudios y teorías)

Cómo era la ciudad de Ávila a comienzos del siglo XXI continúa siendo un misterio y hoy, 12 siglos después de aquella época, las distintas teorías se multiplican entre los círculos de historiadores. No existen documentos sobre esa parte de la historia de la humanidad (la información que existía fue eliminada en el transcurso de la I Gran Guerra Digital), así que solo podemos basarnos en leyendas, conjeturas e interpretaciones más o menos acertadas.

A todo esto hay que añadir los resultados, vamos a decir desconcertantes, revelados por las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en los últimos años. La primera pregunta, la que atormenta a todo experto que decide abordar este asunto, es la siguiente: ¿De qué vivían los habitantes de la capital abulense? Sabemos que en siglo XXI ya existía una sociedad altamente industrializada. Sin embargo, y este es el misterio, los restos de la antigua metrópoli no dejan lugar a duda. Las actividades de manufactura eran prácticamente inexistentes, así que es fácil suponer que estamos hablando de un núcleo de población más evolucionado, quizás centrado en la innovación científica y tecnológica.

Posiblemente Ávila fue por aquella época un punto de referencia internacional en el campo de investigación y el progreso, el punto de origen de los proyectos que luego eran desarrollados en el resto de ciudades industrializadas. Parece acertado suponer, por tanto, que los grandes cerebros de España llegaban en tropa a la ciudad amurallada, como una especie de peregrinación científica que llenó a Ávila de prosperidad y futuro.

Pero hay un misterio mayor, un interrogante que atormenta a todos los estudiosos que han acometido el análisis de la ciudad amurallada a principios del rudimentario siglo XXI. Los yacimientos encontrados dejan claro que existían amplias zonas de la ciudad repletas de viviendas que nunca fueron utilizadas. Entre la parte conocida vulgarmente como el Barrio de la Universidad y la ya desaparecida ermita de Sonsoles, por ejemplo, había una cantidad considerable de pisos que nunca fueron  habitados 

Lo mismo ocurría en la zona acotada por las carreteras de El Espinar y Rivilla. Pisos y más pisos, chalet tras chalet… y todos deshabitados (tal y como revelan las más modernas técnicas de investigación). ¿A qué se debe esa cantidad ingente de construcciones sin función aparente? Es una cuestión difícil de explicar pero la mayoría de los expertos coinciden en una misma teoría. Según dicha tesis, y siendo Ávila un punto de referencia internacional en I+D+i, esas viviendas estarían destinadas a dar servicio a una ingente cantidad de jóvenes –seguramente las figuras más prometedores de las distintas disciplinas científicas y culturales- que estaba previsto que llegaran a Ávila, una especie de peregrinación de las elites intelectuales.

En cualquier caso, queda claro el potencial de la capital abulense en siglos pasados. ¿La caída de un imperio de tal magnitud? Quizás la invasión de unas hordas de bárbaros, tal vez la decadencia que suele asaltar a los grandes lideratos… Nunca sabremos cómo una sociedad tan elaborada acabó cayendo en el más absoluto de los olvidos.

Sin premio


Sección de congelados

Esta tarde la he visto resoplar, como todos los sábados a estas mismas horas. La mirada se le ha perdido entre los estantes, ha soltado los cartones y se ha encaminado hacia la puerta. La misma voz se repite cada hora.  Ser el comodín del Mercadona es lo que tiene.

- Señorita Carmen, por favor, acuda a caja parking

Ha pasado por mi lado sin hacerme mucho caso, la cola de clientes debía parecerle poco prometedora. Bajo la estratégica presión visual de la pescadera, mi mirada sólo se  ha atrevido a ejercer una tímida manoletina a su paso. Mi donna del mercado no es consciente del arte que desprende su pose carcelaria. Ninguna porta esas rayas verdes como ella, a pesar de su cara de hastío que a veces roza el enfado. Porque Carmen ante todo es una profesional. Se sienta en la caja y sonríe al pequeño que le muestra la compra.

Más o menos así empezó todo. “Caballero…le recuerdo que la semana que viene cobraremos por las bolsas”

Dejó entonces media sonrisa de respuesta a mi “lo tendré en cuenta, estimada señorita”.

Creo que no se acuerda de aquello, los clientes no debemos ser muy originales a la hora de ser amables. Vuelve al rato a la sección de congelados con un carrito lleno de productos que reponer  y se afana en la tarea como un pintor en sus acuarelas. Será el fresquito de los hielos pero no me cuesta imaginarla pintando en una bahía…

Piensa que el futuro es una acuarela y tu vida un lienzo que colorear, que colorear…

Y entonces sucedió. El tarrito de cristal no soportó la presión y se me rompió. Un bonito reguero de aceite de oliva empezó a combinar con mi baile de pies que intentaban esquivar el desastre. Tuvo que aparecer ella para arreglar el entuerto

“No se preocupe, señor”. “Son cosas que pasan”. “Nada, para esto estamos”. “Tranquilo, ya me encargo yo”. Los dos de rodillas, pringados de bonito. El cuadro tal vez no es romántico ni ofrece un envidiable paisaje de erotismo, pero puedo asegurar que lucía como ninguna y que nunca una atuntería fue más justa y adecuada. A veces la torpeza también te hace bailar.

He salido a correr por el barrio. Lo mismo es universitaria. Lo mismo va al parque. Lo mismo surcamos siete mares. O bueno, lo mismo únicamente me conformo con pensar en un poquito más del calor de Agosto que ya se escapa. Sólo espero que a veces recuerde al chico del atún. Yo prometo traerme las bolsas de casa.

En los mapas del cielo el sol siempre es amarillo; y la lluvia y las nubes no pueden velar tanto brillo…

- Señorita Carmen, por favor, acuda a caja parking

Y a ti Carmen ¿Quién te chequea el corazón?

Festivales veraniegos abulenses

Ávila es una ciudad tranquila, otros dirían que aburrida, en especial durante los meses de verano. La actividad de la ciudad disminuye, la gente tiene vacaciones, viaja, se acerca a sus pueblos o simplemente pasa las tardes paseando por el Soto o de terraza en terraza. El verano se nota también en la vida institucional de la ciudad. El Ayuntamiento se ralentiza, la actualidad política desaparece de primera plana y los medios, repletos de becarios, tienen que rellenar las portadas y los informativos que antes ocupaban los políticos con noticias curiosas, superficiales o vacías que tiene que rebuscar hasta debajo de las piedras.

 Eso es más o menos lo que me pasa a mi. No se de qué hablarles en esta cita semanal. Apenas hay noticias de actualidad, no encuentro nuevos motivos para meterme con el alcalde o con su equipo y no tengo las ganas necesarias para soltarles una de mis entradas sobre historia local. Tampoco quería meterme a fondo con el tema de las Jornadas Mundiales de la Juventud Católica ni con el concierto de Julio Iglesias, porque no soy fan de ninguno de ellos (ateo, rojo, masón y poco fan de la música latina) y no quiero continuar labrándome fama de gruñón. Tampoco estaba seguro de si querían saber algo de mi vida, contarles que no tengo vacaciones hasta octubre o que soy uno de esos niños sin pueblo que no tuvo infancia. Pues bien, como no sabía de que hablarles, les voy a hablar de todo un poco. Un pequeño popurrí de orquesta de verbena con mensaje al final.

 Voy con mi vida y desde aquí enlazo. Esta semana he estado disfrutando de un espectáculo único: la representación de Antígona, una obra de Sófocles, dentro del Festival de Teatro Clásico de Mérida. Un espectáculo único por la temática, no sobran los festivales dedicados al teatro clásico, y por el escenario, uno de los teatros romanos mejor conservados del mundo y uno de los pocos que mantienen, en cierta medida, la función para la que fueron concebidos. El Festival de Teatro Clásico es un evento de gran tradición en la ciudad y en Extremadura y atrae espectadores de toda la península. Os puedo asegurar que aunque este año está flojeando la asistencia, sigue siendo difícil encontrar una cama en estas fechas por la antigua capital de la Lusitania. 35 euros la entrada, más el hotel, más la comida, la cena, el desayuno y las necesarias cervezas para evitar la deshidratación, etc. Pueden hacer una cuenta rápida del gasto por persona y multiplicarlo por todos los espectadores del Festival, que se prolonga a lo largo de todo el mes. Cultura, turismo, dinero. Lo mismo ocurre con el Festival de Almagro, con los festivales de cine de muchas ciudades españolas o, cambiando de tercio, con el Festival Internacional de las Artes de CyL que se celebra en Salamanca o con el Titirimundi segoviano.

 Hace algunos años, bastantes, Ávila tenía algo parecido ¿se acuerdan de las grandes representaciones que se celebraban frente a la muralla? Obras reconocidas, compañías de cierta reputación y, como diría su majestad, un marco incomparable. Recuerdo la representación de La Flauta Mágica, la inmensa grada montada frente a la Puerta de la Mala Ventura (a.k.a. Arco de los Gitanos o Puerta de San Isidro)  y los rumores de que se iba a organizar un concierto de los tres tenores, tan de moda por entonces. Lo que no recuerdo tan bien, era yo un mozalbete y no era tan criticón como ahora, son los motivos por lo que aquello se terminó. ¿Dinero? ¿Falta de público? ¿La típica riña entre instituciones? ¿Había que invertir en ladrillos? ¿Tras la reforma del Grande ya no necesitabamos mas engendros atractivos?

 Ahora no tenemos festival, ni nada que se le parezca, la programación cultural en Ávila es insignificante, especialmente en verano, pero de cuando en cuando nos montamos nuestros jolgorios. Jolgorio, que bonita palabra. La semana pasada, sin ir más lejos, hemos tenido la ciudad invadida por jóvenes católicos que iban a asistir a los encuentros para jóvenes de su religión en la capital de España. El Ayuntamiento calcula que su presencia en la ciudad ha supuesto un impacto económico de 800.000 euros, a una media de 35 euros por cabeza y día. De ganancias espirituales no habla, pero digo yo que por los servicios prestados a lo largo de los años los abulenses tendremos un rinconcito en el cielo (a mi si me dejan elegir lo prefiero en el Valhalla, por los jabalíes y la hidromiel). Unos cálculos yo creo que excesivamente optimistas y que deberíamos completar con los costes que ha tenido la organización de este evento para los abulenses, tan acostumbrados a pagar a escote las iniciativas de nuestro Ayuntamiento. Ingresos directos y bienestar espiritual a parte, el Ayuntamiento aduce que una de las razones por las que se ha volcado en la organización del evento ha sido la gran campaña de imagen que suponen estos eventos para la ciudad. Bueno, que quieren que les diga, imagen más bien poca. Yo, que no vivo en la ciudad, apenas he tenido conocimiento de la presencia de estos peregrinos en Ávila, ni de la misa organizada frente a la muralla, ni del espectáculo proyectado sobre la misma. Más allá de las hojas parroquiales, ya saben a qué me refiero, poco o nada en otros medios sobre la ciudad.

 En cambio, si solo hablamos de imagen y de promoción de la ciudad, el concierto de Julio Iglesias, sacado delante de aquella manera por dos jóvenes fans del cantante latino, sí que ha tenido reflejo en los medios. Que me perdonen los católicos con poco sentido del humor, pero quizá nos habría salido más rentable, si era eso lo que buscábamos, organizar unas jornadas mundiales de convivencia de los fans del cantante latino.

 Puesto a organizar actos masivos, si hay que elegir entre el pack ejercicios espirituales públicos que deberían ser privados-conciertos de música latina o festivales artístico-culturales, que quieren que les diga, me quedo con los festivales. Yo nunca he sido muy amigo de estos grandes eventos fabricados con intenciones más turísticas que culturales y desconfío del impacto económico real: las arcanas fórmulas que manejan los Ayuntamientos para calcularlo solo están al alcance de los avezados cerebros de matemáticos y políticos. No sé si darán más o menos dinero que la mercantilización de la fe pero aportan algo más que el refuerzo de los dogmas o los estribillos latinos. Como bien dijo Pablo ayer por estas páginas, no solo debemos valorar la recaudación cuando de acciones públicas hablamos.

 A la vista de las actividades culturales, y de las otras, que organiza el Ayuntamiento (Nota: el mercado medieval no es una actividad cultural, igual que no lo es el mercadillo de fruta de los viernes) quizá un festival como los anteriormente mencionados, como referente de la programación cultural de la ciudad no fuese tan mala idea. Puede ser cultura, de verdad, de la que escasea, y además atraer turismo y promocionar la ciudad. ¿Recuperamos la ópera frente a la muralla? ¿Qué opinan? ¿Mejor un festival de cine? ¿Teatro? ¿Pintamos la muralla de colores en plan performance (leasé per-for-man-ce)? Además, si lo montamos en verano facilitamos la tarea de plumillas, opinólogos y blogueros y les damos algo con lo que rellenar espacio durante el estío. Dos en uno. Yo se lo agradecería.

PS. Claro, que también podemos apostar por otros “espectáculos culturales” como el que se celebró hace algunas semanas en parte de las instalaciones municipales del centro 88Torreones y donde el escudo de la ciudad lució lustroso detrás de algunos ilustres representantes de la telebasura nacional. ¿Es esta la imagen de la ciudad que quiere el Ayuntamiento? ¿Es este el tipo de eventos con los que queremos que se relacione el nombre de la ciudad? ¿Hay que taparse la nariz para salir en la tele? ¿Merece la pena? A mi, sinceramente, me dio bastante vergüenza.

Poderoso caballero

Me voy a terminar creyendo eso de la tiranía de los mercados y el capitalismo salvaje. Lo están consiguiendo entre todos, y estoy hablando de ciudadanitos de pie, como tú o como yo. De un tiempo a esta parte, en las más variopintas conversaciones, eso del dinero acaba siendo el argumento rey, el as en la manga para decantar cualquier debate de un plumazo.

Vayamos, por ejemplo, con la cantidad de visitas que ha tenido Ávila con eso de las Jornadas Mundiales de la Juventud. No se lo van a creer, pero la mayor parte de los debates que he escuchado a pie de calle sobre este tema se han centrado en si los peregrinos han dejado mucho ‘money’ en la ciudad o si, de lo contrario, estos chicos gastan menos que un mechero. Hasta el Ayuntamiento se ha apresurado a hacer público un balance económico para dejar claro, siempre con el dinero de por medio, que lo de la visita del Papa es todo un negocio.

Ahora las cosas se miden así, vayan acostumbrándose. Por eso lo importante del concierto de Julio Iglesias fue la ocupación hotelera, mucho más que lograr una organización decente para tal evento. Hace un par de días, en un bar, la discusión era sobre el concurso hípico de saltos y, adivinen qué, sobre la repercusión económica de tan histórica cita. ¿Se debería suprimir el tinglado porque vale una pasta a las arcas municipales o hay que mantenerlo porque repercute en cada hotel, restaurante y tienda de Ávila? Tomen posiciones, pero siempre bajo el prisma empresarial del que ve la ciudad como su propio negocio (no me vengan con argumentos sentimentales, como ese tal Rubén Negro).

Bajo esta línea argumental, la cosa es sencilla: mucho mejor los peregrinos que los indignados. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, tiene clarísimo el asunto. No vayamos a los motivos y causas, a las repercusiones o peticiones de cada uno de estos dos movimientos, no hace falta contextualizar o analizar en profundizar. ¿Existe argumento más sólido que el dinero? Lo dudo mucho.

Conciertazo

Me encanta José Luis Rodríguez. Es uno de mis grandes ídolos. No hablo del Presidente Zapatero, esto va de otra cosa, hablo de ‘El Puma’. Uno de los mejores artistas que han cantado en la centenaria lengua de Cervantes y que pasará a la posteridad como uno de los grandes. Tengo un blog dedicado a su figura y estoy pensando en la ilusión que me haría traerlo a Ávila para que de uno de sus grandiosos conciertos con jóvenes bailarinas de buen ver y con las amigas de mi abuela coreando sus canciones a voz en grito con corazones pintados en el rostro. Seguro que incluso se acerca alguien más joven por aquello de maquillar la media de edad de los asistentes.

No debe ser muy difícil. Puedo hablar con el Ayuntamiento a ver si me echa una mano, seguro que son los primeros en ayudar a traer a tan insigne figura internacional. Sin duda se convertiría en un evento sin precedentes para nuestra amurallada ciudad. La intención es habilitar un recinto con un aforo de unas 8.600 personas, será un éxito rotundo. Me comentan que la plaza de toros puede acoger a un total de 10.500 almas (más o menos) pero eso es de mediocres. ‘El Puma’ está a la altura de los mejores y los mejores tocan, de toda la vida, en estadios de fútbol. Ya sé, hablaré con el Real Ávila a ver si hay posibilidades de hacer el recital en el maravilloso Adolfo Suárez, total, les regalo después 100 entradas y seguro que quedan encantados. Ya lo veo. Vendrían personalidades de toda España, la presidenta de la Comunidad de Madrid, incluso, con un poco de suerte, alguna Infanta fan del artista. No puede haber fallo.

Eso sí, las entradas, económicas. Las pondré a un razonable precio de 35 euros aunque… seguro que viene algún friki que quiere conocerle en persona y hacerse unas fotos con él… Ya está, haré entradas desde 35 a 290 euros lo que me permitirá diferenciar al público por su nivel adquisitivo y así, quien quiera estar más cerca del escenario o en una mejor posición solo tendrá que tirar de billetera y conseguir su sitio VIP. Genial, aunque… Espero no equivocarme y colocar a la gente de entradas caras en zonas muertas de visión. Eso me obligaría a cerrar ciertas partes de la grada a escasos minutos del comienzo del evento y ubicarles en algún otro sitio que quede libre (suponiendo que no lo llene). Llegados a ese punto igual alguien se ofende pero bueno, mientras puedan ver a esta gran promesa de la canción mundial no creo que la sangre llegue al río.

Lo que tengo claro es que no quiero altercados y haré que la gente solo tenga acceso por un torno de seguridad. Si tardan 3 horas en entrar y la cola llega hasta la catedral deja de ser problema mío para pasar a serlo del que está en la cola y de la Policía Local que tenga que velar por la seguridad de los asistentes. Otra cosa cerrada.

Habrá que contar, por supuesto, con el factor meteorológico. No sería raro que lloviera. Es cierto que la gente tiene paraguas el que no quiera perder su sitio en la cola que se lo lleve por si acaso y al que no le importe que se refugie en cualquier sitio cercano, por ejemplo la “Chapa Verde” esa a la que suelen llamar Cubierta Multiusos. El equipo de técnicos de ‘El Puma’ es de los mejores que conozco, fijo que se los trae de Norteamérica, con lo cual un pequeño chaparrón no debería suponerles ningún problema. Lo más que puede pasar que se pierda la ecualización de la prueba de sonido pero bueno, se soluciona en las 10 primeras canciones y supondría un moderado retraso de dos horas y media que la gente aguantaría sin más problema. No creo siquiera que se den cuenta de que el sonido comienza siendo una puta mierda y si se la dan que se piren, ya he cobrado su entrada. Además confío en la valía del artista y por muchos problemas que podamos tener seguro que se mete a la gente en el bolsillo cantando sus temas más populares. Los grandes nunca fallan. De hecho, suelen ser tan buenos que incluso parezca que haga playback aunque seguramente le baste con tararear lo que pueda con un hilillo de voz para dejar que los y las incondicionales ‘grupis’ terminen berreando las canciones y así conseguir salir del paso si ya no se encontrase en plena forma para la fecha del concierto.

Qué fácil, decidido, voy a organizar un concierto de José Luis Rodríguez ‘El Puma’. Sí, vale, tiene 68 años, pero cantar es como montar en bici, no se olvida nunca y menos cuando te has dedicado a ello durante toda tu vida. Podéis tener razón los que penséis que no he organizado un concierto de esas dimensiones en mi vida y que puede que cometa errores pero yo os digo que no hay de qué preocuparse mientras los seguros estén en regla y os aseguro que lo tendré por si algo sale mal, cosa que dudo pues otra cosa no pero experiencia ‘El Puma’ tiene de sobra.

Veréis, veréis. Será un exitazo!!! ¿No os parece?

PD. Tengo un As en la manga pero esto no se lo digáis a nadie. Si no se llena, cosa harto improbable, abro las puertas y dejo entrar por la cara a 300 o 400 personas más y así consigo el éxito seguro!!! Ya os contaré ya… Ya os contaré…

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