El binomio ganador

Recuerdo un verano genial aunque a día de hoy retenga pocos nombres y tal vez mezcle unos años con otros. Las tardes de verano sonaban a música con acento argentino. “Anímate ya”  creo recordar que era el espacio musical en el 92.9 FM. No recuerdo ahora si era Onda Cero Música o Radio España lo que sonaba por ese dial.  Sería el 1999 o el 2000.  Aquello fue un pequeño boom…la gente llamaba y se dedicaban canciones, se felicitaban cumpleaños. En una ciudad pequeña que nunca cató “Los 40” eso tenía su gracia.

Pónganse además en la situación de un jovencito con miles de pájaros alrededor y una chica de Monsalupe en mente que no le hacía excesivo caso. Entonces no había Tuentis ni Facebooks  y los toquecitos al móvil eran para bolsillos más pudientes…aunque fuera por esa época el boom de los one touch easy, ese año o al siguiente. En cualquier caso, la llegada de la hípica era uno de esos momentos en los que volvías a ver a los amores perdidos, los amigos viajeros, la gente que volvía del pueblo y los que ya se preparaban para el retorno del colegio o el instituto. Todos o casi todos acababan pasando por las pistas a echar la tarde.

Era una cita obligada. Servidor acudía con papeles, preparaba estadísticas, tenía controlado a jinetes, amazonas, caballos…todo lo que hiciera falta para intentar ganarse unas pesetas luego euros. Antes de profesionalizarme, mi amor por el certamen había surgido un verano que aposté por dos “Helios”. Uno era el favorito y otro no tanto…pero aquello sonaba a mermelada y tenía que ser bueno. Saltó la sorpresa en el binomio y me llevé 6500 pesetas. Eso daba para un juego de Game Gear y unos cromos, como para olvidarse del tema.

Pasaban los veranos, juntabas a los amigos, ligabas con las chicas, comprabas los boletos. Sufrías cuando Im Humprey amenazaba con rehusar (mira que era bueno ese caballo y jinete).  La voz de Antonio Castro Lucini cantaba tiempos, sonaban las marchas triunfales para los ganadores, la grada protestaba ante algún latigazo excesivo. Pasaban las intrépidas amazonas, siempre con ese aire de sissi emperatriz.

Se podía ser feliz en aquella Ávila.  Teníamos hasta equipo de voleibol ilusionante y un Real Ávila que le metía goles al mismísimo Iker Casillas.  Soy consciente de que vuelvo a mezclar años pero no puedo dejar de citar nombres que llevaba en la carpeta: Corina del Valle, esa mítica colocadora. Las hermanas Rodríguez Calleja, que siempre queríamos que jugaran un poco más. Ese Pedrito Arquero que con los años iba siendo cada vez más gacela. El navero Juan Carlos y la parroquia abulense, que diría mi amigo Luisma Soto. Ivan Estecha, el estilo de Ríos.  Por no hablar de las alegrías del Chava, subiendo puertos como nadie lo hizo nunca. Nuestro Curro Romero. Estoy mezclando muchos años, disculpen la licencia.

Pero sin embargo, la hípica era siempre el momento especial, el inicio de la temporada. Los años empiezan en Septiembre y los caballos era el momento de empezar el nuevo curso. No conozco a ninguno de los que ahora citaré y sin embargo todos ellos me traen buenos recuerdos: Iván Serrano, Marta Testor, Lasquetty, Gabarrón, Ravelo, Centenera… me debo estar dejando a muchos, ayudenme en los comentarios.

Que en definitiva…gracias por los buenos ratos.

La hípica permanece y crece y me parece una gran noticia. Antes de publicar esta entrada, consultando aquí y allá, he visto algún comentario de abulenses que se preguntan cuanto dinero cuesta “un deporte de pijos”.  Me parecería injusto pensar en ello así.  Si lo hiciéramos con todo nunca disfrutaríamos de nada (otra cosa serían desfalcos y trajes varios). Sin soñar ni de lejos con tener un caballo y mucho menos una ganadería, no puedo dejar de fascinarme por la belleza del que posiblemente sea el animal más estético. Sin ser ni de lejos un experto, me gusta la hípica y en ningún otro lugar he disfrutado tanto de ella como en este certamen de mi tierra. Los caballos, la solana (todo el mundo peleando por las zonas de sombra),  la muralla de fondo, las taquilleras sonrientes, el Adaja a los pies. Me apetecía contarles esta historia con la confianza de que los más pequeños puedan disfrutar de ello tanto como yo lo hice cada verano.

Enhorabuena por “el ascenso”. Larga vida al binomio ganador

3 Responses to El binomio ganador

  1. martin says:

    ah, la hípica, lo recuerdo en el campo de san antonio… eso, empezar el año, era septiembre…

  2. Pingback: Poderoso caballero « Los 4 palos

  3. mariac says:

    a lo mejor como dicen vale una pasta a las arcas municipales, el evento,…pero, nadie se acuerda del dinero que deja en dicha ciudad y la vida que la ha dado a esta ciudad que era como un pueblo, donde todos se conocian y nadie pasaba desapercibido?: Si los abulenses se quejan de eso y piden que se suspendan Avila perdera vida

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