Adiós Caja de Ávila, hola Bankia.

A las 12 de la mañana, sale a bolsa Bankia, el nombre comercial del Banco Financiero y de Ahorros, entidad resultante de la fusión fría de Caja Madrid, Bancaja y otras entidades más pequeñas entre las que se encuentra Caja de Ávila.

Podríamos hablar largo y tendido sobre esta fusión. Podríamos hacer historia y remontarnos al ya lejano 2007 para hablar de la frustada operación capitaneada por la Junta para fusionar todas las cajas de la región o saltar en el tiempo para, sin llegar al presente, comentar como encalló la entrada de la Caja en el grupo Banca Cívica. También podríamos comentar lo que dicen las malas lenguas sobre ambos procesos frustados, ensuciarnos las manos con dimes y diretes, con rencores, sillones ocupados y por ocupar y afinidades políticas que saltan fronteras. Podríamos, ya les digo, pero no lo vamos a hacer porque a mi me gusta hablar de las cosas que conozco o que puedo llegar a conocer. Así de aburrido soy.

También podríamos hablar de las implicaciones económicas de toda la operación Bankia. En este tipo de cuestiones, asuntos de dinero con muchos ceros,  no soy más que un observador amateur con algunas lecturas, pocas, a las espaldas. Un poco de Krugman, Stiglitz y Keynes no son suficiente capote para lanzarme a un ruedo como este, repleto hasta la bandera de las arenas movedizas que suponen el Tier 1, el core capital, las provisiones anticiclicas, la EBA, o el EBITDA. No les puedo decir si el precio que Bankia ha fijado para sus acciones es el correcto, por debajo de la parte baja de la horquilla, aunque me temo que no tenían muchas opciones si querían colocar el 100% de la oferta; y tampoco les puedo ayudar con el comportamiento futuro de sus títulos porque estando como están la bolsa, los mercados y la cesta de la compra, cualquiera se arriesga a hacer pronósticos.

Lo que si puedo hacer, en cuanto ciudadano, es evaluar el comportamiento de los actores implicados. Y lo puedo hacer por una razón muy sencilla: hasta hoy, 20 de Julio, Caja de Ávila y el resto de las integrantes del SIP de Caja Madrid eran entidades públicas gestionadas por representantes de los partidos políticos. Las Cajas, descansen en paz, eran Banca Pública y como tal su bancarización y privatización parcial es la perdida de una parte importante del patrimonio de todos. Es cierto, la entrada de capital privado nos permite ahorrar unos miles de millones de euros porque tapa agujeros que si no deberíamos tapar entre todos, pero eso lo único que hace es agrandar el fracaso de sus gestores, que deberían rendir cuentas, al menos, ante los ciudadanos. Como este es un blog sobre Ávila, la gestión irresponsable que nos toca señalar es la de aquellos que controlaban Caja de Ávila, pero de esta catástrofe no se libra nadie. Sí, aquí el PP tenía amplia mayoría en el Consejo de Administración de Caja de Ávila, pero en otros lados, Castilla-La Mancha sin ir más lejos, eran otros los mandamases. Todos los partidos y buena parte de los ciudadanos, por acción u omisión, han sido responsables de convertir la banca pública en chiringitos bancarios dedicados a financiar ruinosos proyectos personales o políticos con el resultado que todos conocemos.

Decía más arriba que a mi no me gusta hablar demasiado de lo que no conozco, pero debo ser un tipo raro. En un país donde todo el mundo habla de todo, la hemeroteca se convierte en una ratonera de la que nadie puede escapar. Nadie, tampoco los políticos. Darnos un paseo por las páginas de los medios de comunicación abulenses y regionales nos permite descubrir declaraciones y postulados que el tiempo se ha encargado de poner en su justo lugar. Veamos algunos ejemplos referentes a nuestra, es un decir, Caja de Ahorros, su fusión, lo bien que nos va a ir y lo chulo que es el logotipo en verde pistacho con el fondo caoba (serenidad, espíritu ecológico, joven, abierto, musical). Las negritas son mías, prohibido reírse.

Por ejemplo, Antolín Sanz, en Junio de 2010 afirmaba que los consejeros designados por el PP en Caja de Ávila avalarían “un proyecto en el que quede plenamente garantizada la naturaleza jurídica de la entidad, el mantenimiento de signos tan distintivos como su vinculación territorial, su obra social y órganos de gobierno así como la no destrucción de puestos de trabajo

Es una pena que tan solo unos meses después, en Marzo de 2011, el Diario de Ávila nos informase de que “En el total del grupo de cajas que han formado Bankia son alrededor de 4.000 los trabajadores que este año saldrán de sus respectivas entidades a consecuencia de este ERE, cifra que representa un 18% de la plantilla” “En principio habían sido 128 las prejubilaciones fijadas para Caja de Ávila” No me hagan mucho caso, pero 128 prejubilaciones son, más o menos, 128 puestos de trabajo destruidos.

El mismo Antolín Sanz, en septiembre 2010, en cuanto a las declaraciones del consejero de Economía, Tomás Villanueva, sobre que la integración en el SIP de Caja Madrid era una decisión “desmesurada”, decía que no lo compartía “en absoluto” porque “se respeta desde el principio al fin lo que es hoy Caja de Ávila” y porque “las perspectivas económicas consolidan el modelo, garantizan los puestos de trabajo y da perspectivas de futuro, no se pierde ni un euro de la obra social, y no se cierran oficinas en la provincia de Ávila, si no que se asumen más oficinas de otras entidades”

Es una pena que la realidad se empeñe en llevarle la contraria. Obra Social Caja de Ávila. 2010: 12,7 millones de euros. 2011: 10,5 millones de Euros. Diferencia 2010-2011: -2,2 millones de euros. 2,2 millones de euros son algún euro que otro.

Dejemos de lado a Antolín Sanz y veamos que opinaba, el director general de Caja de Ávila, José Manuel Espinosa (ojo: no es político), en septiembre de 2007 sobre esto de las fusiones. “Reiteró que en el consejo celebrado «se zanja por lo que respecta a esta caja» cualquier proyecto de fusión con otras entidades de ahorro. Así, indicó que «esta caja es Caja de Ávila y seguirá siéndolo durante muchos años»” ¿Y qué opinaba respecto a las fusiones en octubre de 2008 José Manuel Espinosa? “La fusión no entra en nuestro planes” Brillante porvenir como futurólogo el suyo.

Quizá la citada fusión no entrase en los planes de la entidad porque “Caja de Ávila era una niña bonita, apetitosa para otras instituciones”, como decía Agustín González en diciembre de 2009. Es una pena que a la niña no tardase en salirle el acné y entrase en perdidas en el primer trimestre de 2010. Para que luego acusen a Zapatero de no ver venir la crisis.

De todas formas, podemos estar tranquilos. El objetivo de la fusión, según Agustín González, es “contribuir al desarrollo, crecimiento y bienestar de las familias” ¿Y qué mejor forma de contribuir al bienestar de las familias que aumentarles las comisiones?

Con estos enlaces no quiero demostrar más que una cosa: dejar algo tan importante como la banca pública en manos de políticos no fue una buena idea porque no sabían absolutamente nada del tema. Ir a tientas, con los ojos cerrados, en una habitación a oscuras, es lo que tiene: a veces rompes algún jarrón. Una opción más perversa, propia de mente sucias y desequilibradas, sería pensar que nuestros representantes nos han metido en este barrizal por intereses personales o políticos, pero eso sería pensar mal de ellos. Yo aún confio en la gente por lo que me conforta pensar que todo este embrollo tan solo ha sido fruto de la incapacidad de nuestros políticos, de su falta de previsión e impericia contable y no de la malicia o resultado de anteponer sus intereses a los intereses de todos. Me conforta pensar que ahora mismo todos ellos, vuelvo a repetir que esto vale para las Cajas de Ahorros de toda la piel de toro, están profundamente arrepentidos y avergonzados, al borde del llanto y la dimisión. Nadie quiere destruir los servicios públicos, ni menguar el patrimonio de todos ¿o sí?

 

4 Responses to Adiós Caja de Ávila, hola Bankia.

  1. Rubén Negro says:

    Con permiso del autor del comentario… y como he de reconocer que también me pierdo al hablar del “Tier 1, el core capital, las provisiones anticiclicas, la EBA, o el EBITDA” me quedo con lo que twitteo el señor @maioalonso

    Dice así:

    “Yo no quiero ser bankero, quiero ser barkero, de esos donde las niñas bonitas no pagan dinero #quieroserpersona”

    (Quicir)

  2. La banca pública (léase cajas) era una bonita entelequia sobre el papel, en la práctica un montón de dinero en manos de los mandarines locales y un abrevadero donde colocar a familiares y deudos, cuya gestión, a menudo, implicaba tapar los agujeros con dinero de todos, por lo que casi supone un respiro su privatización.

    Saludos.

  3. Pingback: Ávila, a vista de pájaro « Los 4 palos

  4. Pingback: Bankia está enladrillada ¿Goirigolzarri la desenladrillará? « Los 4 palos

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