Y después de Sastre la nada

Algo así advertí por otro rincón hace ya un tiempo y se ha convertido en triste realidad. La edad empieza a marcar fecha de retirada para nuestro ganador del Tour y Ávila se ubica definitivamente en una profunda ciénaga deportiva. Bienvenidos a la edad de hielo.

Saldrá algún otro Sastre con el tiempo. Un esforzado deportista – seguramente a nivel individual – que con mucha tenacidad, esfuerzo suyo y de su familia logrará superar las barreras que plantea esta provincia y nos dará buenas alegrías: karate, tiro, natación, atletismo… Espero y confío en que sea así.

Pero ahondemos más. También lo siguiente lo he contado alguna vez. Hace ya un tiempo me encomendaron hacer un reportaje sobre la financiación del deporte abulense. Mis conclusiones no eran muy favorables hacia el compromiso existente por el sector político-financiero-económico de Ávila…si es que aquí existe el guión entre esas tres palabras. Fui pagado pero aquello no se pudo publicar. No era conveniente.

En “Los 4 palos” somos libres y aquí lo repetiré…porque casi nada ha cambiado desde entonces. Miramos alrededor y cuando lo hacemos resulta siempre sangrante compararse con Segovia. Ciudad vecina, tamaño parecido, circunstancias similares. Este verano optaron en siete días a ganar la liga nacional de fútbol sala, subir a 2ªB y ser capital europea de la cultura. Esos mismos días…Ávila… bien, aquí seguíamos.

Sastre

Tiempos pretéritos…

Permítanme que hable también, por poner otro ejemplo, de algo que conozco bien: Aragón. Huesca y Teruel concretamente. Más pequeñas que nosotros y tienen equipo triunfador de voleibol, un peleón segunda división de fútbol, baloncesto y balonmano dando guerra por las canchas de España, dos equipos en Segunda División B…

Como diría aquel…¿Por qué? ¿Qué convierte a Ávila en un lugar en el que esté prohibido tener un equipo colectivo que ilusione a la gente? Somos pequeños pero no deberíamos ser invisibles.

Ah, esperen, que sí lo hubo. Vale, está bien, no es que el voleibol sea un deporte de masas. No hay más que ver el maltrecho estado de la llamada “Superliga” tanto en chicos como en chicas. Pero ese equipo paseaba el nombre de la ciudad por Europa. Yo mismo era socio y disfrutaba de aquellas jornadas continentales, esos partidos con el invencible Marichal, los piques con Burgos. Kaput. Desapareció.

Caja Segovia, Cai Teruel… ¿Qué le falta a Ávila?  ¿Un Rato?

“Avila nunca tendrá nada, no pelees contra molinos de viento”. Pues sí, peleo. El voleibol soriano no cayó porque la vicepresidenta autonómica no quiso. Y ahí siguen.

Son ejemplos y ejemplos. Ávila sale perdiendo en la comparación prácticamente con todas las ciudades. Pero eso no es sólo culpa de nuestros políticos, que también. Es evidente que ser una ciudad en la que el 5-2 y el 2-1 (y sin rechistar) está prácticamente vendido en las elecciones nos convierte en una provincia con poca voz. Tampoco destacan los nuestros por levantar la misma y reclamar qué hay de lo nuestro.

Pero, pero, pero. Es la propia Ávila la adormilada. En el deporte y en tantas otras cosas. Hay quien se alegra cuando el baloncesto pierde porque los que hay metidos allí son del partido pepito. Hay quien se mofa de que el balonmano sufra porque son cuatro gatos. Hay quien se rie del Real Ávila porque si llega un playoff siempre palma. Son nuestros agorer, los especialistas en disfrutar de las desgracias ajenas. Exterminemos la envidia y la inquina de nuestras calles.

Queridos mios, el deporte es vida pero es dinero. El deporte es salud. El deporte pasea el nombre de la ciudad como no hace ninguna feria de turismo. Siempre será mejor una Leb Oro que una Leb Plata. Siempre será bueno que no desaparezcan simples carreras populares – deportes al aire libre y para todos – que es simplemente inaceptable que se pierdan.

Si mens sana in corpore sano…estamos jodidos.

No tengo la varita mágica de cómo hacer el cambio. Sí sé que no hacer…por ejemplo anunciar a bombo y platillo centros pijograndilocuentes que se van al carajo en 88 segundos. Defendamos lo nuestro con inteligencia. Pensemos en el futuro de nuestros hijos. Clubes fuertes, apoyados, queridos…son plataformas para su enriquecimiento vital y personal.

Este es un mundo competitivo, nadie regala nada y si nos ponemos piedrecitas en vez de defender lo nuestro no vamos a ninguna parte. Esto es una crítica constructiva, no destructiva. No abrimos para eso esta página.

Hay que invertir en deporte. Ya sé que ahora es el tiempo de la austeridad y la eficacia y que todo lo que suena a inversión es prácticamente un anatema. Pero si algo es eficaz en muchos níveles, empezando por la propia salud y el ánimo de la ciudad, es apostar por el deporte.

En cualquier caso de lo que no tengo ninguna duda es de que estar a la cola en esta materia y ser una reconocida almorrana del deporte nacional no es precisamente el mejor indicador sobre el futuro de nuestra ciudad y provincia.

Jugando con los números. Reforma electoral en Ávila y Castilla y León

En este país, creo que algunos se empeñan en llamarlo España todavía, somos muy dados a las modas de toda clase. Si se pone de moda ir por la calle enseñando los calzoncillos y pisando los bajos de los pantalones, las calles se llenarán de calzoncillos estampados, a ser posible limpios y vaqueros destrozados por sus bajos. Si alguien, preferentemente famoso, pronuncia con frecuencia y en televisión un latiguillo resultón, todos corremos a incluirlo en nuestros discursos, sobre todo si reproducirlo supone abofetar con contundencia el diccionario. Sucede también con las palabras, las costumbres y el día a día. Hace años se puso de moda comprarse un piso para especular con él y miren como estamos por culpa de esa inocente moda.

 En política también existen las modas. Si algún postulado, propuesta o idea es bien recibido entre la sociedad, haya salido de donde haya salido, rápidamente pasará al discurso de un político, aunque semanas atrás lo rechazase de plano. Sí, es verdad, yo lo llamo “moda” pero también podríamos llamarlo hipocresia, demagogia barata o populismo sin despeinarnos. Uno de los ejemplos más evidentes y recientes es todo lo relacionado con la reforma electoral. Presente desde hace un tiempo en el programa electoral de IU – más o menos desde que comenzó su retroceso en votos – y más recientemente en el de UPyD, es una de las propuestas estrellas del movimiento 15M, DemocraciaRealYa y adláteres. La idea ha calado entre la sociedad y los principales partidos políticos no han tardado en incluir algunas ideas referentes a la reforma en sus discursos y programas.

El problema de las modas políticas es que en muchos casos subirse a la ola supone renunciar al pensamiento propio, a la razón y al análisis crítico. Y esto es lo que ocurre justamente con la citada reforma de la ley electoral. No todas las reformas de la ley electoral son iguales, hay infinidad de modelos a lo largo y ancho del mundo y apoyar una reforma de la ley electoral solo por su enunciado nos puede llevar a apoyar cosas absolutamente contrarias al objetivo inicial que creíamos perseguir. ¿A qué viene esto y qué tiene esto que ver con Ávila? Voy, voy, no se pongan nerviosos.

 El mes pasado, en sus discursos de investidura, Camps y Aguirre, presidente de la Comunidad Valenciana y de la Comunidad de Madrid respectivamente, anunciaron que iban a promover una reforma de la ley electoral autónomica para que “los ciudadanos se sintiesen mejor representados”. Un guiño a todos aquellos que ven justa tal petición. Pero, yendo al fondo del asunto ¿qué reforma proponen? Aguirre es un poco menos concreta, habla de modificar las cinscuncripciones y desbloquear las listas, pero Camps es más claro: “(para que) dentro de la Constitución, los ciudadanos puedan elegir a sus diputados por circunscripciones uninominales, partiendo del número de representaciones de cada provincia” ¿Y esto que significa? Resumiendo, circunscripciones más pequeñas en las que se elegiría un solo diputado, el que más votos tuviese. Básicamente, es el sistema que funciona en el Reino Unido y que los Liberal-Demócratas han intentado cambiar por ser poco proporcional y beneficiar a los grandes partidos.

Vamos a jugar un poco a la política ficción para poner en marcha el sistema. Como esto es un blog de Ávila, olvidemos por un momento que existe un papelito llamado Constitución e imaginemos que el Alcalde de Ávila tiene potestad para modificar la ley electoral a su antojo. Vamos a poner en práctica el método Camps, circunscripciones uninominales, con los resultados de las últimas elecciones municipales.

Electoralmente, Ávila está dividida en 6 distritos con sus correspondientes secciones y mesas y se eligen 25 concejales. Lo ideal sería dividir la ciudad en 25 distritos, con igual número de electores y elegir un concejal por distrito. Para facilitarme un poco la tarea, tengo una vida fuera de Internet, he dividido la ciudad en 16 distritos de unos 2500-3000 votantes siguiendo la actual división en distritos, secciones y mesas. He hecho un mapa estupendo para darle color al post. Click en el mismo para agrandar.

Mapa de los nuevos 16 distritos uninominales

Cada distrito elegiría un solo concejal, el más votado y el resto de los votos irían al contenedor de reciclaje. ¿El resultado? 16 – 0. Como era de esperar, el PP obtendría los 16 concejales y el resto de partidos no obtendrían ninguno. Estupendo ¿verdad? El nuevo sistema acaba de un plumazo con el bipartidismo e instaura el monopartidismo. Felicidades.

Comparativa municipales

 ¿Pegas? Evidentemente los abulenses podrían decidir que el candidato del PP de su barrio es especialmente incapaz y votar al de otro partido, pero eso requeriría una implicación y una participación política desconocida dentro y fuera de las murallas. Podría suceder, pero no cuenten con ello.

  ¿Y si aplicamos el sistema a toda la comunidad autónoma? Aquí el problema es que no soy tan freake como para ponerme a dividir la comunidad en circunscripciones con el mismo número de electores con una calculadora, un mapa y una regla. Ya saben, la vida real palpita fuera de Internet. Pero hay una opción que nos brinda nuestro arcaico sistema judicial y la web del Ministerio del Interior: los partidos judiciales. Castilla y León está dividida en 47 partidos judiciales. La población es muy distinta en cada uno de ellos, así que para mejorar la proporcionalidad vamos a hacer un poco de trampa y vamos a dividir los más grandes (normalmente las capitales de provincia). De esta forma, obtendríamos 56 circunscripciones (AV:5, SA:7, SEG:6, VA:8, ZA:6, LE:7, PA:7, BU:7, SO:3) que convertimos en uninominales para proceder a asignar 1 procurador al ganador de cada una de ellas. ¿El resultado? No se lo van a creer. El PP obtendría los 56 procuradores. Otro éxito del monopartidismo. ¡Un hurra por Juan Vicente!

Comparativa - Circunscripciones uninominales

 ¿Y no hay más opciones? Claro, si queréis más proporcionalidad ahí va mi propuesta: circunscripción única en toda la comunidad y bajar el límite para entrar en el Parlamento al 1% de los votos. ¿Resultados de esta propuesta? Más proporcionalidad y unas cortes más plurales.

Autonómicas CyL - Circunscripción única

Como veis, hay diferencias entre unas propuestas y otras. No todas son iguales, cuidado con lo que nos intentan vender.

Músicos en la Naturaleza

2 de julio de 2011. Por sexta vez se celebra el concierto Músicos en la Naturaleza. Esta vez es el turno de Andrés Calamaro y Joaquín Sabina. Antes pasaron por ese mismo escenario Sting, Mark Knoffler, Miguel Ríos o el ya venido a menos Bob Dylan, entre otros.

Estos conciertos anuales se están convirtiendo en un referente a nivel nacional y hasta la abulense localidad de Hoyos del Espino, en plena Sierra de Gredos, se acerca gente de toda la geografía española. En esta ocasión Joaquín Sabina y Andrés Calamaro concentrarían alrededor de 10.000 personas, si bien es cierto que fue Sabina, segundo en actuar, el que más audiencia consiguió.

Un momento de Andrés Calamaro sobre el escenario.Mis funciones de fotógrafo en el concierto no me dejaron verlo completo y con tranquilidad pero, como gran aficionado a la música que soy (y cutre-bajista para desgracia de algunos), me bastaron las 3 primeras canciones de Calamaro para comenzar el concierto pensando que algo no me gustaba. En efecto. Tras dejar la cámara y prestar atención al argentino durante apenas 6 canciones, confirmé mis peores sospechas. Andrés Calamaro es un asesino. Un asesino de canciones. Pero lo más triste es que las canciones asesinadas ERAN SUYAS!!! Todos tenemos en la memoria el ‘Smells like teen spirit’ desangrandose en boca de Pitingo, o el ‘Come as you are’ desentonado por un crecido Ramoncín. Pero estos dos casos tienen algo en común. La canciones NO ERAN SUYAS!!! Que le den a Kurt Cobain!!! ¿Va a venir a darles collejas? Ya molaría. ¿No? El caso de Calamaro va mucho más allá. El tío coge temas como ‘7 segundos’ (mítico tema de Los Rodríguez), su querido ‘Salmón’ o incluso uno de sus más aclamados himnos, ‘Paloma’ y consigue, él solito, que no se parezcan en nada a lo que la gente piensa que va a escuchar. Acertó en el estribillo de ‘Sin documentos’ y más por inercia que por intención, seguro. Su banda debo decir que bastante mejor que él. De hecho, lo único por lo que se intuían sus temas era por la música.

Y mira tú por dónde que después cantaba Joaquín Sabina. Y lo curioso del caso es que no muchos daban dos duros por él, al menos de los conocidos que me encontré en el evento. Venía de una baja que le había hecho suspender gran parte de su gira. Algo llamado Diverticulitis y sobre lo que bromeó en el escenario diciendo algo así como “Poco diver y daba mucho por culitis”. Ya saben, el humor de Sabina. Dicha baja y con los precedentes de un concierto anterior en Ávila (en el verano de 2010) en el que apenas abrió la boca y los músicos le hicieron la cobertura, hacían pensar que no podría cantar más allá de cinco o seis temas. Error. Quizá porque era el último concierto de su gira “Vinagre y Rosas” o porque de verdad se ha cuidado durante su enfermedad, Sabina dio uno de los conciertos más redondos que recuerdo. Voy a ser sincero, no me gusta Sabina. Eso es así y dudo que empiece a gustarme mañana por arte de magia pero hay que reconocer las cosas bien hechas y que los músicos que le acompañaban en el escenario de Gredos eran de lo mejorcito que he visto. No hace falta decir que Calamaro parecía un grupo de tercera en todos los aspectos al lado de Joaquín.

Ambos tuvieron a bien compartir escenario y cantar dos canciones juntos. Una versión ‘amoñada’ de ‘Todavía una canción de amor’, tema que escribió Sabina y puso música Calamaro y ‘Princesa’, canción mítica del propio Joaquín.

Fui a Gredos a hacer fotos a dos cantantes con cierto nombre y sabía que no me iban a gustar. Calmaro por conocer de antemano sus atentados en los directos y Sabina por no ser santo de mi devoción. Pero como todo el mundo a veces me equivoco. No lo hice con el argentino, sí con el señor Sabina.

El año que viene, más y mejor. O no…

Con los pies fuera del tiesto

Más de uno y más de dos. Hablo de gente normal, nada de monstruos ni extraterrestres (ni siquiera tertulianos de Intereconomía). Simples personas, mayores y jóvenes, que sueltan eso tan manido de los “perroflautas” o de la “generación ni-ni” para referirse a los acampados de la plaza del Mercado Grande. Y otros que, aunque no digan nada, miraban con cierta desconfianza desde los soportales de este céntrico punto de la ciudad.

No entraré aquí en defender o vapulear los principios teóricos de una iniciativa ciudadana que ha dado la vuelta al mundo. Creo que la inmensa mayoría de las reivindicaciones del movimiento 15-M coinciden con el sentir general de los españoles y, mejor aún, con el sentido común. Otro asunto son las debilidades que se han ido descubriendo con el paso de las semanas, como la inoperatividad que conlleva carecer de líderes –decidir todo en largas asambleas con votaciones a mano alzada ralentiza cada paso- o puntuales episodios de violencia en otras ciudades que han sido frenados a tiempo.

En el caso de Ávila, quiero dejar todos estos aspectos en un segundo plano, al menos de momento. El motivo es que durante los primeros días de protesta temí muy seriamente que la “indignación” pasara de largo por esta tierra. El 18 de mayo solo las capitales abulense y zamorana se mantenían al margen del 15-M en toda Castilla y León, así que comencé a sospechar que volveríamos a ser la ciudad dócil y adormilada, fría y estática, de anteriores capítulos.

Como tantas otras veces, erré en mis previsiones y, solo dos días después, una manifestación recorrió el centro de la ciudad pidiendo cambios. Fue una agradable sorpresa, aún más descubrir al día siguiente que medio centenar de valientes habían pasado la noche en el Mercado Grande. Ese grupo, con más o menos gente, permaneció de acampada durante varios días bajo la sombra de la Palomilla y continúan organizando distintas actividades de todo tipo para informar y recoger propuestas de los abulenses.

Lo de valientes lo digo con todas letras y mucha admiración, porque no es muy habitual ver en Ávila a gente que proteste públicamente. Por lo bajini, sí. Todos decimos al amigo o al vecino que estamos hartos de aquello, que ya es hora de cambiar esto otro, que estas cosas solo pasan aquí. Pero, por lo general, nos da miedo sacar los pies del tiesto públicamente, salirse de lo establecido y que alguien pueda señalarnos con el dedo.

Escucho a Sebastián de la Obra, adjunto del Defensor del Pueblo Andaluz, en el programa de la Cadena Ser ‘La Ventana’ decir, en referencia al 15-M, que “el esfuerzo es un valor en sí mismo”. Critica, además, que se les exija a los “indignados” reclamaciones concretas y plazos. “Yo ya no tengo la ansiedad de los 20 años, yo ya no espero un resultado, para mí el esfuerzo de hacer algo en lo que uno cree tiene valor en sí mismo”, añade.

En el caso de Ávila, creo que ese esfuerzo ha tenido que ser un poco más intenso que en otros lugares. Acampar en el Mercado Grande junto a otras diez o veinte personas seguro que no tuvo tanto glamour como hacerlo en la plaza del Sol. Sin embargo, yo lo vi desde la distancia como algo un poquito heroico y, sobre todo, muy ilusionante. Me devuelve la esperanza en esta ciudad y en su gente, en la posibilidad de expresar las opiniones con valentía y respeto sabiendo, como ya ha dicho otro mejor que yo, que “hacer algo en lo que uno cree tiene valor en sí mismo”. Y luego que te llame “perroflauta” quien quiera.

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